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Historia del Movimiento Obrero Nacional e Internacional - Resúmenes - Unidad 1 - Parte 1

UNIDAD 1 – 1 Parte


Eric Hobsbawn. Capitulo 4: “Los Resultados humanos de la Revolución Industrial, 1750 - 1850”.

La Revolución Industrial significó un cambio social fundamental que transformó el modo de vida de la gente. El objeto de la política era la felicidad pues los placeres y desgracias del hombre se podían expresar en forma cuantitativa y aquel Gobierno que pudiera ampliar esa felicidad para la mayor cantidad de personas era el mejor.
El efecto de la Revolución sobre la aristocracia y pequeña nobleza no fue significativo, dado que su predominio rural permaneció intacto, su poder político en el campo era completo, sus rentas aumentaban con la producción de productos del campo, la gran expansión de las ciudades y de las minas y ferrocarriles situados en sus posesiones.
A partir de 1830 surge una clase media provinciana poderosa y combativa que altera a aquellas clases sociales.
Tanto los servidores y funcionarios de la nobleza (alta y baja) como la Iglesia y la universidad que tenían privilegios y abusos a través de sus rentas y relaciones con sus pares, llevaban una vida plácida y próspera.
La Revolución Industrial tampoco supuso cambios esenciales para las dinastías más antiguas de negociantes, específicamente el comerciante de colonias, el cual llegó a ser el empresario más privilegiado e importante.
La gran masa de gente que fue ascendiendo desde inicios modestos a la opulencia comercial, como también el grupo que por debajo de ellos pugnaba por entrar en la clase media, fue adquiriendo cada vez mayor conciencia como "clase media" exigiendo derechos y poder (a partir de 1830).
Sin embargo, la Revolución Industrial no desarticuló los conceptos del utilitarismo económico liberal; la ética tradicional del empresario ambicioso y emprendedor; las fortalezas del privilegio aristocrático; la superstición y la corrupción, que debían derribarse para permitir la libre empresa.

El único problema que habían tenido que enfrentar hasta 1830 era que hacer con el dinero sobrante.
Por otro lado se encontraba el Liberalismo cuyo mundo y formas de vida tradicionales destruyó la Revolución Industrial sin ofrecerle nada a cambio.

El trabajo en una sociedad industrial es en muchos aspectos completamente distinto del trabajo pre-industrial.

Trabajo Pre-Industrial

1.    El trabajo lo desempeñaban familias con sus propias tierras de labor, obradores artesanales, cuyos ingresos salariales completaban su acceso a los medios de producción. Vínculo con el "dueño": servidor común a una  relación social y humana mucho más compleja con su "dueño" que implicaba obligaciones de ambas partes.
2.    El ritmo de trabajo dependía de la variación de las estaciones o del tiempo; de las distintas tareas no afectadas por la racionalidad del trabajo; los inconvenientes de otros seres humanos o animales; el deseo de descansar en vez de trabajar.
3.    Poblaciones conocedoras de la vida agraria.
4.    La experiencia, la tradición, la sabiduría y moralidad pre-industrial no daban una guía adecuada para el comportamiento en una economía capitalista. La ignorancia del mejor modo de vivir en la ciudad o de comer alimentos industriales podía empobrecer más de lo necesario.
Trabajo Industrial

1.    El trabajo estaba conformado por la labor de los proletarios que tenían el salario en metálico como su fuente de ingreso y que era el único vínculo con el patrón.
2.    El ritmo de trabajo impone una regularidad, rutina y monotonía completamente diferente a los ritmos pre-industriales ya que la máquina señala los ritmos de trabajo y los tiempos de los procesos. Surge la disciplina laboral y sanciones para aquellos que no querían tomar los nuevos caminos con amenaza de cárcel para aquellos que no cumplían con el contrato. Los salarios eran bajos.
3.    El trabajo se realizaba en forma cada vez más frecuente en los alrededores de la ciudad ya que se produjeron emigraciones masivas y los ingleses vivían más en la ciudad que en el campo.
4.    Por 1848 las ciudades se dotaron de los servicios públicos elementales pero hasta ese momento sufrieron la polución atmosférica con enfermedades respiratorias y la "del agua" con enfermedades intestinales.

Opinión de Economistas Liberales de la Clase Media

El trabajador debía ocupar los empleos que ofreciera el mercado y que el individuo razonable crearía una reserva dineraria para accidentes, enfermedad, vejez, mediante el ahorro.
No se podía dejar que los pobres murieran de hambre, pero no podían percibir más que el mínimo absoluto.
En 1834 en la Ley de Pobres había un estatuto inhumano el cual hacía menos elegible cualquier beneficencia que el salario más mísero. Hacia 1850 un mínimo del 10% de la población inglesa estaba en la indigencia.

En el siglo XVIII ya existía la "Trade Union" (Unión de Comerciantes), que era la institución fundamental para la defensa de la clase obrera. Un grupo importante de trabajadores había aceptado a la industria, la ciencia y el progreso, pero eran hostiles al capitalismo. Este grupo estaba formado por artesanos o mecánicos de talento y experiencia, independientes que no veían la diferencia entre ellos mismos y los de un nivel social similar que trataban de convertirse en empresarios o seguir siendo agricultores o pequeños tenderos.
El artesano era el líder natural en ideología y organización de los trabajadores pobres, los pioneros del radicalismo (más tarde del socialismo), de la discusión y de la educación superior popular; el núcleo de los sindicatos (de los jacobinos, de los cartistas o cualquier otro movimiento).
Siendo hostiles al capitalismo era únicos en elaborar ideologías que no buscaran el solo retorno a una tradición idealizada sino que contemplaran una sociedad justa que podía ser progresista.
A medida que el pobre se iba haciendo más pobre, la clase rica y media se iba haciendo cada vez más rica, disfrutaba de un exceso de dinero para invertir en ferrocarriles o gastarlo en opulentos presentes domésticos.
En Gran Bretaña no existió escasez de dinero, dada la riqueza del país y el bajo costo de los primeros procesos industriales, pero gran parte de los que se beneficiaron con esta transferencia de las rentas, invirtieron el dinero afuera del desarrollo industrial directo, obligando así a los empresarios más pequeños a presionar con mayor dureza sobre el trabajador.
Las condiciones de vida de determinadas clases de la población: pequeños propietarios y granjeros, jornaleros agrícolas, se fueron deteriorando y fueron reducidos a la más increíble miseria, lo que produjo entre 1846/47 más de 1 millón de campesinos muertos de hambre.
También hay que sumar los empleados en industrias y ocupaciones en decadencia, desplazados por el progreso técnico; tejedores a mano que fueron empobreciendo en el intento de competir con las nuevas máquinas.
Lo que es cierto es que no existió una mejora general importante. Pudo haber habido o no un deterioro entre 1795 y 1845, pero es a  partir de entonces que hubo una mejoría indudable y a partir de 1840 el consumo creció en forma significativa. Tras esta década conocida  como “los hambrientos años 40”, aunque en Inglaterra (no en Irlanda), las cosas mejoraron durante la mayor parte de estos años, el paro disminuyó en forma considerable.


TOGNERI, REYNA PASTOR DE. “Los Destructores de Máquinas”.

La historia de la revolución industrial es la historia  de la experiencia inglesa. El proceso comienza hacia 1760, en pequeñas zonas de Gales y Escocia, después se intensifica en Inglaterra.
Los factores que convergieron e hicieron posible la revolución modificaron las estructuras económicas y sociales de Europa y de sus colonias.
La población se incrementó notablemente. Las razones: Baja el índice de mortalidad infantil, y el de la mortalidad de la mujer a causa del parto y el de mortalidad por epidemias. Los avances que hubo fueron en el campo de la alimentación (agua potable), en el de la medicina y en el de la higiene.
Las mejoras en la alimentación se dieron por la revolución agraria. Habrá un aumento en la producción de alimentos y esto con lleva un cambio demográfico, un traslado de la población del campo hacia a las industrias, que necesitaban más mano de obra, para dicha producción.
En Inglaterra, las tierras se cultivaban según el sistema de tres bandas: Las tierras de distintos propietarios se agrupaban en 3 zonas discontinuas y cada propietario tenía una o más parcelas en cada banda. En una banda: cereales, en otra: feculáceas y la otra se dejaba en descanso. Los cultivos rotaban de banda a banda. Tenía por objeto hacer descansar la tierra (porque solo había abono animal).
Este sistema obligaba a todos los propietarios a realizar los trabajos de campo en la misma época del año y a sembrar lo mismo. Así se obstaculizaba los cambios y las posibles experiencias y mejoras. Pero a principios del siglo XVIII algunos grandes terratenientes, decidieron cambiar el sistema de explotación de propiedades. Se abandona el sistema de campos abiertos (3 bandas), para concentrar tierras dispersas y cercarlas para protegerlas del ganado. Apoyados por el parlamento, consiguieron que se nombraran comisiones de arbitrajes parea redistribuir los campos. Introdujeron nuevos e importantes cultivos y exigieron una reforma en la propiedad agraria.
Los nobles y los grandes propietarios fueron los más favorecidos, pero los pequeños (les dieron tierras de mala calidad) y por último los sin tierra resultaron ser los más castigados. Esta población marginal se vio desplazada del campo y tuvo que emigrar hacia las nacientes ciudades industriales, donde constituyó el grueso del primer proletariado industrial. Pero no afectó la producción agraria, que aumentó y siguió alimentando a la creciente población urbana.
Otro factor importante es el surgimiento de un mercado interno y pronto de un importante mercado externo que permiten un considerable aumento en la acumulación de capital. Las condiciones políticas estables del siglo XVIII favorecieron esta acumulación, ya que el interés que pagaba el estado por los capitales bajaba año tras año. El capital bajo facilitó también la revolución industrial.

La Revolución Industrial vista por Owen 

Hasta 30 o 40 años antes de la revolución industrial, Inglaterra era esencialmente agrícola. Pero el comercio nacional y exterior ha aumentado rápidamente, debido a inventos mecánicos en la industria algodonera, al cultivo del algodón en América.
Las necesidades de distintos materiales, requeridos para llevar a cabo las distintas operaciones que esta industria generó, causaron una extraordinaria demanda de casi todas las industrias previamente establecidas y de mano de obra. Las telas de algodón se convirtieron en objetos deseables en Europa y América, por lo que generó crecimiento del comercio exterior.
La difusión de las industrias generó un nuevo carácter en sus habitantes. La adquisición de bienestar y el deseo han introducido la inclinación por lujos esencialmente injuriosos entre una numerosa clase de individuos, y generaron una actitud que empuja a sus poseedores a sacrificar los mejores sentimientos de la naturaleza humana por su amor a la acumulación.
Para tener éxito en esa carrera acumulativa, cuya riqueza era obstruida de la laboriosidad de la clase baja, y con la aparición de nuevos concurrentes que compitieron con los primeros dentro del nuevo mercado, fueron reduciendo a la clase obrera por sucesivos cambios, en la medida en que el espíritu de competencia aumentaba y la facilidad de adquirir riqueza disminuía.
El postulado vigente es el beneficio inmediato, la política de comprar barato y vender caro. Se destruye la sinceridad. Los responsables de este carácter no son los individuos, sino el efecto del sistema en el que han sido educados.

Robert Owen denunció las condiciones de la explotación que la Revolución Industrial trajo para la clase obrera. El notable aumento de la población dio como resultado un excedente de mano de obra y la consiguiente baratura de la misma.

El aumento de la productividad y las innovaciones técnicas
En 1760, comienzan enormes cambios en la producción industrial. Los más importantes  se produjeron en la fabricación de textiles de algodón. El algodón que alimenta a la industria textil inglesa proviene de EEUU (se lo cambia por esclavos africanos y de la india). El aumento de la productividad y el acelerado desarrollo industrial se producen sobre la base de una serie de innovaciones técnicas revolucionarias; una de ellas fue la máquina a vapor que fue rápidamente aplicada a los barcos y que luego permitió el desarrollo del ferrocarril. En pocos años la nueva máquina ingresa también en la industria textil. Crecen así las fábricas, aumenta la producción, y por ende el capital se acumula en manos de la burguesía industrial y se plasma el proletariado urbano en medio de la desocupación y de un régimen de explotación cada vez más intenso. La industria textil ya había sufrido modificaciones antes de 1760, ya sea en el ramo del tejido con la lanzadera volante, o en el hilado con la hiladora de rodillos. Ambos inventos se influyen entre si (el aumento del tejido aumenta la demanda de hilo). Se crea la máquina de hilar que permitía hacer 8 hilos a la vez. Después se crea la maquina de hilar movida por fuerza hidráulica, lo que daría a Inglaterra el poder del algodón. Las hilanderas que trabajan en sus casas, también pasarán a las fábricas. El trabajo domiciliado entra en crisis. Después se crea “la mula” (hiladora mecánica a vapor). Y por ultimo se crea el telar mecánico en 1785. Muchos de los inventores eran artesanos que buscaban solucionar problemas que se le presentaban en su trabajo cotidiano, incentivados por la necesidad constante de aumentar la productividad.
También se produjeron cambios importantes en la industria metalúrgica (se reemplaza el carbón de leña por carbón mineral, aumenta la industria del hierro, que empieza a reemplazar a la madera y la piedra en la construcción).
A estos cambios que permitieron la revolución industrial, hay que sumar, en el caso de Inglaterra, la función que cumplió su  red fluvial, la cual permitió el traslado más barato de los productos y la creciente activación del intercambio regional.

Los Cambios Sociales
Hasta que se produce la revolución industrial la mayor parte de la población inglesa es campesina, vive de las tareas rurales y del trabajo que realiza en sus hogares, solo una parte menor ha ingresado en los talleres manufactureros. El trabajo domiciliado coexiste en un principio con el sistema fabril, que crece a partir de la utilización de las máquinas. Más adelante estas desplazaran en un principio a los artesanos y a los trabajadores domiciliados. Estos deben someterse a un nuevo sistema, emigran así, a las ciudades industriales, despojados de los medios de producción se transforman en proletariado. A pesar del crecimiento fabril, se produce un exceso de mano de obra disponible. La competencia por el trabajo es dura (desocupación, inseguridad), por lo que los industriales se permiten disminuir los salarios. Crecen los barrios fabriles (enfermedades, promiscuidad). Las nuevas maquinas desplazan a su vez a los obreros expertos, pues ahora realizan las tareas complejas que ellos efectuaban antes. Ingresan masivamente a  la producción las mujeres y los niños, con un régimen de súper explotación y con salarios aún más bajos. Todo se transforma.
Los obreros son alejados cada vez más de lo que están produciendo, se especializa en una sola operación repetida inagotablemente y bajo la presión de exigencias de rapidez y precisión.
Cambian las relaciones sociales: solo hay contratos entre iguales. La vieja relación de dependencia rural y patriarcal desaparece. El nuevo proletariado cobra y asume su identidad, desarrolla su conciencia de clase. En el único punto donde queda margen de libertad. Comienzan a realizarse reuniones clandestinas, embriones futuros de las asociaciones sindicales. Ahí se planearan las primeras huelgas importantes, aquellas en las cuales la clase obrera comienza una lucha hasta hoy interrumpida.
Con todas estas transformaciones crece también la burguesía industrial. Cada vez más poderosa, comenzará a reclamar los derechos políticos que no tiene, su lugar en el parlamento. A pesar de los antagonismos, zonas de clase obrera, se unirán a sus corrientes mas radicalizadas.

Este periodo se caracterizo no solo por un gran crecimiento de la población en términos globales, sino también un notable cambio en la distribución de la misma. La población urbana paso a ser ampliamente mayoritaria respecto de la rural. Esto creó, hacia 1920, graves problemas de vivienda que, aun hoy, distan de estar solucionados. El hacinamiento de los trabajadores industriales, la falta de luz, aire y condiciones higiénicas de sus viviendas fueron hechas constantes y demuestran claramente cuál era la situación de la clase obrera en la sociedades inglesas del siglo XIX.

LOS PROBLEMAS LABORALES EN EL SIGLO XVIII

La forma más típica de la protesta social inglesa durante el siglo XVIII fue la revuelta. Ella fue llevada a cabo por obreros astilleros, por mineros, etc. Estaban dirigidas por lo general, contra los comerciantes, más que contra sus empleadores directos, más que revueltas laborales eran revueltas de consumidores, pero igual hubo conflictos propios de la índole laboral.

 

Las Huelgas Pacíficas

El simple abandono del trabajo fue una de las formas que adoptaron las protestas de origen laboral. En ellas se respetaban las personas de los empleadores y sus propiedades, pero de igual forma fueron juzgados duramente los rompe huelgas. Como no había organizaciones que sostuvieran por mucho tiempo a los huelguistas, la huelga no se ganaba rápidamente se perdía.

 

Las Peticiones

Era frecuente que se dirigieran peticiones al  parlamento, al rey o a los magistrados solicitando el alza de los salarios por ejemplo. Los peticionantes consiguieron ciertos beneficios. Estos métodos resultaban más eficaces para la capital donde las organizaciones mas fuertes podían obtener el apoyo del parlamento, pero en la provincia se tornaba más difícil. El trabajo domiciliado dificultaba la formación de asociaciones.
La transferencia de huelgas y peticiones llevó al parlamento a prohibir las asociaciones de trabajadores. Las “Combinations Acts” (leyes de asociaciones) prohibieron todas en 1799.  Esas organizaciones pasan a ser clandestinas, esporádicas y de corta vida. Las huelgas pacíficas y las peticiones perdieron eficacia y las acciones de violencia tendieron a convertirse en regla.

 

Huelgas y Actos de Violencia

Los trabajadores comenzaron entonces a unirse para presionar sobre sus empleadores destruyendo sus casas, sus talleres y sus molinos. Los ataques tenían como objetivo la protesta  contra la baja de salarios o el alza de los precios y también contra las nuevas máquinas. Se da de 1663 a 1831.
La destrucción de las maquinas en este siglo se hace para ejercer presión sobre los empleadores, para conseguir mas salario, o mas empleo, pero no tienen el carácter sistemático claramente dirigido contra ellos (es solo para ejercer presión) que vendrá especialmente en los años que van desde 1811 a 1817.

Los Cortadores de Telares

Estos utilizaban para expresarse el corte de los telares, los más violentos eran diversos grupos de tejedores de Londres.
La mayoría de las veces los obreros accionaban contra los maestros y comerciantes exigiendo una mejor paga por el trabajo a destajo. El parlamento consideró el corte de telares como un delito grave, porque se lo hacían también a quienes no se adherían a las huelgas.
En Spitalfieds los cortadores se levantan en masa y destruyen gran cantidad de telares. Las autoridades toman medidas: fueron acuarteladas tropas en Spitalfieds. Los maestros (dueños de los telares) pagaban su manutención y alojamiento. Quienes permitían las reuniones de los cortadores eran amenazados con  la perdida de las licencias. Los cabecillas de los cortadores fueron ahorcados. Esto marcó el fin del conflicto, sin que los tejedores de la seda tuvieran la solución a sus problemas. Había muchos tejedores desocupados.
Ante nuevas revueltas y peticiones, el parlamento promulgó la ley de Spitalfields por la cual se autorizaba a los magistrados a fijar los salarios y a exigir su cumplimiento.
Los tejedores crearon una organización llamada la “Unión” y fue a través de ella que obreros y maestros comenzaron a plantearse los pleitos ante la justicia. Las tarifas se fijaban por este organismo, periódicamente.

Los trabajadores: las luchas políticas y sindicales

Entre fines de XVII y principios de XIX, la clase obrera inglesa pasó por distintas etapas. Después de luchas del siglo XVII se consolida el partido “Whig” (alianza entre familias terratenientes y burguesía comercial y financiera). Durante casi un siglo la política es la lucha entre distintos sectores de la clase dominante: Whigs y Tories por obtener mayores privilegios.
Durante los siglos XVII y XVIII, gran parte de la producción industrial se hace todavía, mediante el sistema rural domiciliado en los talleres manufactureros o según las viejas pautas artesanales, ejemplo de esto es la  industria textil lanera, fundamentalmente manual (lo que emplea mas mano de obra).
A partir  de 1760 y durante las décadas posteriores la introducción de maquinas llevara a la crisis a ciertos grupos de trabajadores, sobre a todos aquellos que son menos especializados, como los portuarios y los carreteros. En este momento el equilibrio político llega a su fin. Ante la presión de nuevas fuerzas políticas (la creciente burguesía industrial) se conmueve, como lo señalara Marx, la “alianza permanente entre la burguesía y la mayoría de los grandes terratenientes”. Los grupos más conservadores actualizan su política y empiezan a presionar sobre el ya corrompido parlamento.
Mientras tanto, los trabajadores manuales y los nuevos obreros industriales comienzan a poner en tela de juicio las viejas ideas de que la política era algo exclusivo de las clases privilegiadas. El descontento y la protesta van a seguir distintos caminos, intentos de organización de clase que van a permitir el desarrollo del sindicalismo.
Las tensiones se intensifican en 1760. Las guerras coloniales provocan diversos tipos de crisis. Los precios comienzan a subir y baja el salario real. Los trabajadores menos especializados son los que están más perjudicados por esta situación, entre ellos los portuarios y los carreteros. Ellos apoyaran a un burgués radicalizado, John Wilkes, en sus luchas políticas.

 

Wilkes y los comienzos del Sindicalismo

Wilkes comenzó su carrera política atacando desde su diario, al rey Jorge III. Se convirtió en el líder de las masas de Londres, que apoyaban su movimiento de reforma democrática. Fue muchas veces perseguido y encarcelado.
Wilkes organizó la campaña electoral de 1774 a partir de un programa que defendía el sufragio más equitativo y los derechos populares en Inglaterra, Irlanda y América. El movimiento radical que dirigía obtuvo 12 miembros en el parlamento (1774), a pesar del reducido número de electores que podía apoyarlo, porque solo votaban los que tenían determinada fortuna. La influencia de Wilkes duró hasta 1780, cuando se produjo la ruptura entre sus partidarios y las masas londinenses. Pero la política reformadora continuó vigente. La mayor parte de los políticos se presentaban como reformadores. Uno de ellos, Cartwright esbozó el programa que habría de inspirar a todo el movimiento popular durante 75 años: sufragio universal, voto secreto, igualdad en la representación, renta para los miembros del parlamento. En este contexto se fundan varias sociedades políticas de algunas de las cuales, saldrían los partidos políticos de la clase obrera.
La lucha política se acentúa y con ella la utilización de viejas y nuevas armas: la prensa popular y los folletos.
Se sostenían que los miembros del parlamento debían ser representantes del pueblo y no simples individuos desconectados de sus electores y de las necesidades públicas.
Estos grupos estaban formados y dirigidos por burgueses de la nueva burguesía industrial, que, excluidos de la oligarquía Whig, exigían su parte en el ejercicio del poder político a través de su programa democrático de reforma parlamentaria. Pero también se adhirieron a este programa las masas no privilegiadas de la población: los artesanos y los obreros de la nueva industria.
Sus objetivos, facilitaron alianzas móviles y contradictorias, por lo menos hasta los años inmediatamente posteriores a la revolución francesa. Es entonces cuando la burguesía, asustada por el giro que tomaban los acontecimientos en Francia, y ante una posible imitación por parte de los trabajadores ingleses de lo que estaba sucediendo allí, retrocede en busca de otras alianzas.

Los Comienzos del Sindicalismo

A medida que la actividad industrial avanzaba y se desarrollaba el capitalismo, a medida que el obrero se alejaba del control de los medios de producción y se establecía el tipo de relación empresario –asalariado, fue creciendo también la actividad sindical.
Hacia fines del siglo XVIII hay ya muchas pruebas de actividad sindical en los pequeños talleres que se fueron desarrollando.
Esta organización del trabajo permitió la asociación y la unidad de acción, hemos visto que si bien las anteriores revueltas habían sido dirigidas de manera primitiva, con gran energía y valor, no se podían sostener en el tiempo por razones económicas, ahora eso cambiará.
Las asociaciones gremiales empezaron como agrupaciones muy pequeñas, compuestas por miembros de un mismo oficio, de una sola localidad o ciudad, frecuentemente eran sociedades de amigos o “clubes sociales”, pero servían para concertar acuerdos sobre como exigir aumentos de salarios o mejora en las condiciones de trabajo.
Al mismo tiempo actuaban como cobertura ante las leyes que reprimían las conspiraciones y las asociaciones. Estos clubes llegaron a unirse y formar confederaciones. El abierto favoritismo de la ley y de los magistrados hacia los patronos, llevaba a los trabajadores a la conclusión de que el Estado estaba en manos de los enemigos de su clase. Era necesaria una reforma parlamentaria que les permitiera participar en el control del Estado.

El Nuevo Radicalismo

La influencia de la revolución norteamericana (1775-1783) sobre el movimiento obrero ingles fue considerable, pero la de la revolución francesa fue decisiva. Para la aristocracia inglesa estos acontecimientos, vistos como una fatalidad, representaron el fin  de su poder incontestable y la decisión de terminar con sus querellas internas a fin de sobrevivir. El gobierno de Pitt y de sus sucesores representa esta línea política.
La burguesía industrial, que todavía no había alcanzado el poder político, estuvo en un principio de parte de la revolución francesa, pero cuando el jacobismo subió al poder, cuando los campesinos se apoderaron de las tierras y los jacobinos se aliaron con los obreros, la burguesía inglesa se volvió hacia Pitt y apoyo su declaración de guerra a la república francesa. Entonces los únicos que siguieron apoyando a la revolución fueron los trabajadores y artesanos ingleses y con ello asumieron, por primera vez, una línea política propia.
Aparecieron libros que enjuiciaban los hechos franceses. El libro de Paine “Los derechos del hombre” defendía la independencia de EEUU y los acontecimientos de Francia, el republicanismo, atacaba a la monarquía, y se convirtió en el manual del movimiento obrero.

Las Primeras Organizaciones Radicales de los Trabajadores

En 1792 se creo la London Corresponding Society (LCS). Los objetivos básicos de su programa eran la obtención del sufragio universal y de la igualdad de representación, pero pedían además un parlamento honesto, el fin de los abusos a los ciudadanos humildes y que se acabara con las pensiones que el parlamento otorgaba a los miembros de la clase dirigente. Querían esclarecer al pueblo, explicar porque después de trabajar un hombre durante 13 o 14 hs. No podía mantener a su familia. Abogaban también por la disminución de los impuestos y por la entrega de las tierras comunales a los campesinos.
El nuevo radicalismo de la clase obrera sembró el pánico en el gobierno. Se persiguió a Paine, que huyó a Francia. Las clases dominantes comienzan a elaborar, bajo el mito de la defensa de la libertad (del “mundo libre”), armas ideológicas destinadas a negar justamente la libertad de la clase obrera.
El aparato represivo del Estado comienza a perfeccionarse. Se utilizan espías y agentes provocadores. Se construyen cuarteles para aislar el ejército del pueblo. Se promulgan leyes que prohíben las asociaciones.
En medio de eso la clase obrera toma mayor conciencia de su situación y la lucha de clases se intensifica.
En mayo de 1794 son detenidos los dirigentes de la LCS y las otras asociaciones similares (son acusados de traición). En el año 1795, se producen virajes en la política y en el movimiento obrero, fue un mal año (malas cosechas, malos salarios). La LCS va perdiendo influencia y comienza su declinación. Hay que tener en cuenta la guerra contra Francia, que genera un sentimiento antifrancés. Aparecen asociaciones de carácter conspirador, como la de los escoceses unidos, los ingleses unidos y los irlandeses unidos.
En 1797 el gobierno votó una ley por la que se suprimían las asociaciones unidas, la LCS y todas las sociedades correspondientes.

Las Leyes de Asociaciones y las Nuevas Formas de la Lucha.
Los últimos años del siglo XVIII y los primeros del siglo XIX fueron de desarrollo industrial sin precedentes (la explotación minera y metalúrgica para producir armamentos para la guerra contra Napoleón y la industria de tejidos de algodón). Pero este progreso industrial se produce solo en algunos sectores de la producción, pues en otros está se sigue realizando dentro de los viejos sistemas artesanales o domiciliados. Es un momento de transición hacia la fábrica. Pero a pesar de ello los obreros han hecho que se desarrollen la solidaridad y la conciencia de clase, debido a la concentración en fábricas y barrios obreros.
En estos momentos Inglaterra está en guerra con Francia y a pesar del desarrollo, está sufriendo las consecuencias del conflicto. Durante el periodo que va desde 1795 a  1815, aumenta el costo de vida, son frecuentes las huelgas y el ataque a las maquinas.
En el 1800, el Parlamento había promulgado las Combinations Acts (leyes de asociaciones), por las cuales se prohibía todo tipo de asociación de trabajadores, estuvieron vigentes hasta 1825 y fueron uno de los mayores obstáculos para la organización de la clase obrera.

EL MOVIMIENTO LUDDISTA

Las revueltas luddista fueron sumamente destructivas. Para aplacarlas hubo que utilizar una fuerza militar muy importante. Las revueltas que responderán a este nombre serán aquellas llevadas a cabo en Inglaterra entre 1811 y 1817. El nombre proviene de un joven aprendiz tejedor, llamado Ned Ludd, que enojado con su maestro rompió con un martillo los telares del taller de éste.
Su figura legendaria aparecerá dirigiendo al movimiento, firmando como “General de los ejércitos justicieros”. El momento de mayor intensidad se da entre 1811 y 1812. Estas luchas y conflictos se producen durante las últimas etapas de las guerras napoleónicas y en los años posteriores.
Se produce en esos años una depresión industrial que es originada no tanto por el bloqueo continental impuesto por Napoleón como por el cierre repentino del mercado americano en respuesta a la política del rey  de Inglaterra. El comercio de exportación se derrumba. El trabajo, de por sí mal pago, fue afectado por una baja en la demanda, causada por el cierre de la exportación. Quiebran los bancos. A esto se le suman las pésimas cosechas que se dan de 1809 a 1812. Los conflictos fueron mas intensos en las zonas donde se producían artículos de producción.
El trabajo, de por si mal pago, fue afectado por una baja en la demanda causada por el cierre de la exportación. A ello se sumo el empleo de los telares anchos, que permitían la confección de medias “cortadas” sobre moldes, trabajo de menor calidad que exigía menos especialización y empleaba menos mano de obra.
El nombre de Ludd, comienza a circular; Y los luddistas aparecían actuando como grupos bien organizados. Los verdaderos perjudicados eran los comerciantes, dueños de los telares. Los luddistas elegían a sus víctimas: se mencionaba la existencia de “listas”. También se recolectaban fondos para ayudar a los tejedores.
Hasta 1812 el promedio de telares destrozados fue de 200 por mes. Los comerciantes de medias prometieron pagar mas salarios y hasta suprimir los telares anchos. No se llego a un acuerdo formal, pero los comerciantes consideraron convenientes cumplir con lo prometido.
Luego se elevaron peticiones al Parlamento. De este organismo salió la ley de Destrucción de telares, sancionada en febrero de 1812, por la que se convertía en delito grave la destrucción de telares. Para el año 1812 el movimiento luddista había declinado notoriamente.

Conclusiones: ¿Cuales fueron los objetivos del movimiento luddista?


Los objetivos de los movimientos luddistas variaban de un grupo a otro y de un condado a otro. Los tundidores y los tejedores de Lancashire y Cheshire que atacaron los telares a vapor tenían como objetivo principal destruir las máquinas y evitar que instalaran otras. Pero los primeros luddistas, utilizaban los ataques a las maquinas para coaccionar a sus empleadores con el fin de que mejoraran sus salarios o resolvieron otros problemas laborales.
Con estos dos objetivos se mezclaron a veces obj. Políticos correspondientes a las luchas que se producían en este plano, durante la misma época. Pero solo en la revuelta luddista que se produce en Manchester en 1812 pueden observarse objetivos claramente políticos. Los luddistas tuvieron éxitos temporarios, gracias a la organización que presentaban, altamente desarrollada, al empleo de diversidad de las tácticas y sobre todo al apoyo popular. Lo que hacía muy difícil dar con los cabecillas, que podían ocultarse tras este apoyo del pueblo. Pero no pudieron hacer frente a las milicias y a los ejércitos que salían a reprimirlos. También se debilitaron por la infiltración de espías pagados por el gobierno.
Cuando cayó el movimiento luddista, los fabricantes se hicieron nuevamente fuertes y se volvieron atrás con respecto a las concesiones que habían hecho a los obreros. El luddismo llegaba a su fin, la clase obrera se volcaría entonces al mutualismo y el sindicalismo.

 

LA POSGUERRA Y EL SINDICALISMO


En 1815 termina la guerra con Francia. El fin de la guerra ya no permite señalar a los sindicalistas como colaboradores del enemigo.
La situación se torna cada vez más desastrosa. La clase obrera es la que sufre la crisis: primero quedan sin trabajo millares de mineros y de metalúrgicos, luego los textiles. Crece la desocupación. Los soldados deben encontrar una forma de ganarse la vida. Las industrias de guerra cierran sus puertas. Los salarios caen y suben los impuestos.
En 1815 el Parlamento promulga la Ley de los Cereales, mediante la cual se prohíbe la importación de trigo a menor precio que el de producido en Inglaterra. Esta ley favorece a los terratenientes, pero perjudica al pueblo al incidir sobre el precio de los alimentos. Se inicia una época de disturbios y de mayor actividad en los movimientos políticos. Se forman nuevas agrupaciones, se discute la necesidad de una reforma parlamentaria que implante el voto secreto y general.
En la lucha política juega un rol importante la prensa radical. Muchos escritores y periodistas van a volcarse junto a los grupos obreros, a la defensa de un programa radical y democrático. Se promulgan leyes represivas como las SIX ACTS, destinadas a limitar u obstaculizar las actividades políticas y a frenar el periodismo político y popular en el desarrollo.
Las tensiones decrecen en  hacia 1820, cuando comienza a desaparecer el desequilibrio originado por la postguerra. Las exportaciones aumentan, se activa el mercado interno, disminuye el desempleo. La industria se sigue desarrollando, apoyada todavía en parte en el trabajo domiciliado. Crece la industria pesada. Aumenta la concentración de los obreros y esto a pesar de las leyes restrictivas, da lugar a la creación de nuevas organizaciones. Diversos tipos de asociaciones locales y nacionales, destinadas a la ayuda mutua, serán la base para el desarrollo del sindicato.
Aparece Jhon Gast, creó y promovió las trade unions con el fin de coordinar las actividades de todas las agrupaciones del país. Comienza a desarrollarse el sindicalismo junto a las luchas radicales por la realización de una reforma parlamentaria y por la abolición de las leyes de asociaciones. Esto sucederá recién en 1824 y 1825, donde aparte de la derogación de esas leyes se reconoce el derecho a huelga y la formación de sindicatos. Pero en estos años (1820-1825), en que se da cierta prosperidad económica y crece la actividad sindical, llegan a su fin. Comienza una nueva etapa de luchas, donde sobre las trade-unions, se desarrollaría el movimiento cartista, el primer movimiento político de la clase obrera, independiente de la burguesía.


Eric Hobsbawn. Capitulo 2: “Los Destructores de Maquina”.

El poder de los movimientos de trabajadores (por lo menos en Gran Bretaña), residía en la destrucción de la maquinaria y de la propiedad y en el amotinamiento y el sabotaje.
Este accionar se conoció con el nombre de ludismo y comenzó durante el siglo XVII hasta 1830 abarcando diferentes tipos de destrucción de maquinarias aunque su rápida derrota difundió la creencia de que la destrucción de las máquinas siempre conducía al fracaso.
Había 2 tipos de destrucción de máquinas:

1º) Utilizaban los ataques contra las máquinas como un medio de presión sobre los patrones para obtener mejores salarios y concesiones en otros temas. Este tipo de destrucción fue un aspecto tradicional y reconocido del conflicto industrial en el periodo del sistema domestico y manufacturero, y en las primeras etapas de la fabrica y de la mina. No estaban solamente dirigidos contra las máquinas (nuevas o viejas) sino también contra la materia prima, los productos terminados y contra la propiedad privada de los patrones, según el tipo de daño que mas pudiera afectarles. 
Como consecuencia de los motines, los trabajadores lograron algo parecido a un convenio colectivo ya que por ejemplo conquistaron un aumento de salarios, la libertad para escoger sus patronos al terminar el contrato anual.
La destrucción de maquinas fue el arma mas importante utilizada en los famosos motines de 1778 (los antecesores del ludismo).
La destrucción era una técnica del sindicalismo en el período previo a la Revolución Industrial y fue un conflicto industrial durante el período del sistema industrial doméstico (pequeños grupos de obreros aislados que trabajaban esparcidos por distintas aldeas rurales).
El motin y este tipo de destrucción parecen mas frecuentes en la Gran Bretania del Siglo XVIII, que ya se había hecho su revolución “burguesa” que en la Francia de ese mismo siglo.
El valor de esta técnica era, por un lado, un medio para presionar a los patrones y por otro lado un medio para asegurar la solidaridad de los trabajadores, es decir mantener unidos a los obreros y levantar su moral. Los trabajadores sólo podían luchar mediante manifestaciones, intimidaciones y violencia y el ludismo y el sabotaje constituyeron los métodos de lucha.

2º) La segunda clase de destrucción era considerada como la expresión de la hostilidad de la clase obrera hacia las nuevas máquinas introducidas por la Revolución Industrial que permitían ahorrar trabajo. Se pueden hacer 3 tipos de observaciones de este tipo de destrucción:

- Primera, La hostilidad no fue tan indiscriminada ni tan específica. Al trabajador le interesaba por un lado mantener el nivel de vida habitual y por otro evitar el paro. De modo que no objetaba a la máquina como tal sino cualquier cosa que suponía una amenaza contra ese nivel de vida, que podía proceder de la máquina o de otros aspectos. Lo que objetaba el trabajador era el cambio global de las relaciones sociales de producción que le amenazaba.
Allí donde el cambio no perjudicó en nada a los trabajadores no había hostilidad hacia las máquinas. En algunos casos, en realidad, la oposición a la máquina era una resistencia bastante consciente al hecho de que ésta se encontraba en manos de capitalistas y entonces la lucha se planeaba contra el progreso técnico como tal.

- Segunda, En la práctica la hostilidad resultó muy débil ya  que la resistencia contra la máquina fue pequeña y  solo se tienen testimonios de unos pocos movimientos de destrucción realmente grandes. La mayor parte de las máquinas fue introducida en épocas de prosperidad, por lo tanto el empleo tenía mejorías y la oposición podía ser disipada durante cierto tiempo.

- Tercera, La hostilidad no era solo de los trabajadores sino que era compartida por la gran masa de la opinión pública, incluidos muchos industriales. Había una simpatía hacia los destructores de maquinas, ni un solo ludista fue denunciado. 

Los capitalistas plenamente desarrollados constituían una pequeña minoría y su posición era la de obtener siendo esta minoría la precursora de los progresos técnicos.
En un primer momento la mayoría de los capitalistas consideraron a las máquinas no como un arma "operativa" que les permitiría obtener grandes beneficios, sino como un arma "defensiva" que les permitiría protegerse contra la amenaza de la competencia. El pequeño productor y el empresario común se encontraban en una posición ambigua pues consideraban a las nuevas máquinas como algo que fortalecía la posición del empresario más modernizado que era su principal enemigo.
El movimiento obrero era considerado como una agitación de los trabajadores, reflejando un aspecto de la competencia entre el dueño del taller o industrial atrasado y el progresista.
El empresario innovador que tenía el grueso de la fábrica en contra se impuso por medio del Estado ya que éste estuvo más dispuesto a atender las exigencias de los empresarios y fue el Parlamento el que colocó las reglas de juego entre el patrón y el obrero.
El sistema político de gran Bretaña desde 1660 hasta 1832 apuntaba a servir a los industrialistas, siempre y cuando no dañasen los intereses más antiguos: terratenientes, comerciantes, financistas, etc. Lentamente  la voz industrial se convertía en la voz del Gobierno, pero al comienzo, los obreros podían disfrutar de su trabajo en términos más o menos justos.

¿Cuál fue la eficacia de la destrucción de máquinas?

* La Negociación Colectiva mediante el motín fue su medio eficaz para ejercer presión sindical.

* La habilidad para mantener condiciones estables como los salarios dignos, contra el deseo permanente de los patrones de reducirlos a un nivel de hambre.
          
* El motín y la destrucción de máquinas significaron diferentes reticencias por parte de los patronos. Por ejemplo, el rechazo del patrón de un pedido de los trabajadores no sólo produciría una pérdida de beneficios sino también la destrucción de bienes de producción.

El motín y la destrucción de máquinas no lograron detener el avance del progreso técnico. Sin embargo, tampoco fue una herramienta totalmente ineficaz. Por ejemplo, el miedo a los tejedores de Norwide parece haber evitado la destrucción de máquinas en ese sitio. También el ludismo de los fundidores de Wiltshire, aplazó la difusión de la mecanización. No se puede determinar hasta qué punto tales éxitos se debieron a los obreros pero en cualquier caso la iniciativa provino de los mismos.


GERTRUDE HIMMELFARB. Capitulo XI: “El Cartismo: La Politización de los Pobres”.

El cartismo era una repetición de todo lo que les había preocupado a los radicales en la década de 1830: el sufragio, la ley de pobres, la ley de las fábricas, el sindicalismo, el metodismo, la educación, la templanza. Heredó hasta los líderes de los primeros movimientos radicales.
William Lovett, el principal autor de la Carta y uno de los fundadores de la Asociación de Trabajadores de Londres, había participado anteriormente en el Sindicalismo Nacional de la clase trabajadora. Otros llegaron  al cartismo de los Comités Breves que agitaban en favor de la Ley de las Diez Horas; de la campaña contra la Ley de Pobres, de los sindicatos que experimentaban lo peor de la depresión industrial, de las Instituciones de los Mecánicos, de las capillas metodistas y los grupos de templanza.
Lo nuevo del cartismo era su evidente magnitud. Originalmente había sido una amalgama de dos organizaciones diferentes: la Asociación de Trabajadores de Londres y la Unión Política de Birmingham, pero pronto se convirtió en una asociación indefinida de grupos similares en todo el país. Su punto de coincidencia era la "Carta del Pueblo" que redactó la Asociación de Trabajadores de Londres en  mayo de 1833. Los seis puntos fueron:

  1. El Sufragio Universal para los hombres adultos;
  2. Elecciones anuales;
  3. Voto secreto;
  4. Distritos electorales iguales;
  5. No limitar las propiedades de los miembros de la Cámara de los Comunes;
  6. Que se pagara a sus miembros.

La Carta se presentó al Parlamento en julio de 1839 y fue rechazada. El levantamiento de Newport originado por el arresto de Vincent, jefe popular cartista, fue seguido por  motines y manifestaciones con unos 500 cartistas arrestados o deportados. En 1842 se presentó una segunda petición al Parlamento y nuevamente se la rechazó. El terrible invierno de 1847/1848 produjo otra corriente de actividades, una nueva petición, un rechazo y el virtual fin del cartismo.
Para algunos historiadores el cartismo simbolizaba el problema social: un abismo entre dos naciones y  para otros significaba un desafío revolucionario a todo el orden social.  
La Carta se interpreto como una declaración de derechos equivalente a la declaración de una revolución.
Era un movimiento muy desorganizado, dividido en facciones que incluían grupos de diverso carácter geográfico, ocupacional, social e ideológico, que podía describirse como una confederación o "frente popular" unido por conexiones muy débiles.
El conflicto entre la fuerza física y la fuerza moral solo era uno de los frentes de tensión dentro del movimiento. También había conflictos entre los cartistas cristianos y los cartistas ateos y otras diferencias típicas de un frente policlasista y de varias ideologías.
La mayor anomalía del cartismo era también su mayor fuerza: el hecho de que podía incluir intereses, ideologías y personalidades distintas y continuar siendo un movimiento característico. El cartismo era una experiencia cultural y un movimiento político y tuvo también una gran influencia de la Iglesia Metodista, aunque incluía elementos antirreligiosos y ateos.
Quizá el único factor y más importante que produjo la unidad en la diversidad, y que contribuyo a sostener al movimiento durante los periodos tranquilos cuando no había sucesos dramáticos para movilizar a sus miembros, fue el Northern Star (periódico). Este periódico contribuyó a integrar el movimiento precisamente porque no trato de interrogarlo ideológicamente.
Es evidente que el cartismo era una “experiencia cultural” y un movimiento político: había conferencias, sermones, obras de teatro, recitales, etc. Esto ofrecia un sentimiento de “compañerismo”.
El vínculo común que unía a los cartistas era el reconocimiento de una causa común, una causa definida no por su ideología ni por sus programas ni por su organización, sino en términos de su electorado: el “pueblo” o las “clases trabajadoras”. El cartismo que se definió como una organización de la clase trabajadora tenía un lema: “el pueblo a la clase trabajadora”.
En el movimiento cartista había muchos “intrusos”, hombres que no eran de las clases trabajadoras o que se encontraban en el área intermedia donde la identidad de clase de ninguna manera era clara.
De todas maneras, el cartismo se concebía a si mismo como un movimiento de clase trabajadora y era aceptado como tal por la mayoría de los contemporáneos.
Esta imagen de clase trabajadora es lo que explica la gran paradoja del cartismo: el hecho de que en un aspecto importante tuvo éxito, aunque evidentemente fracasó. A pesar del rechazo de las peticiones y de la incapacidad de lograr uno solo de los seis puntos, a pesar de su disolución y de la dispersión de sus líderes, alcanzó lo que podría haber sido una meta más importante. Generó una conciencia entre una gran parte de la clase trabajadora, un sentimiento de causa común que superó las quejas, demandas o intereses específicos y que se conservó después del fracaso del programa y la desaparición del movimiento.
En una interpretación convencional del cartismo, su fracaso significó una falta de militancia, una predilección por las causas y los valores morales, una voluntad de cooperar con las clases medias y unir sus fuerzas con el liberalismo.
Pero la importancia del cartismo no consistía en su ideología sino en fomentar una conciencia de clase que trascendía la ideología; que no necesariamente implicaba un compromiso con un conflicto de clase y menos aún con la revolución, sino que encontraba su significado profundo en una “experiencia cultural”, en un sentimiento de camaradería inmediato entre los cartistas  y más allá, entre toda la clase trabajadora.
Si el cartismo logró “despertar la conciencia”; como hoy dia se dice, de las clases trabajadoras, hizo lo mismo entre las clases medias. Esta concientización o “conciencia social”, le dio a la década de 1840 su carácter definitivo. Entonces las clases altas y las medias dentro del parlamento y fuera de el le dieron publicidad a la cuestión de la situación de Inglaterrra y aprobaron la Ley de las Diez Horas, y otra legislación social que contribuyo a mitigarla. El cartismo pudo haber sido una revolución fracasada, si se juzga por la Carta. Pero fue eminentemente triunfal al situar a las clases trabajadoras en el centro del escenario.
Para los cartistas, los derechos políticos eran los más elevados derechos, porque representaban la verdadera igualdad de la humanidad. Si como Malthus había dicho, "las historias de la humanidad" hasta entonces había excluido a las clases bajas, era porque esas clases bajas habían estado excluidas de la creación de la historia, de las decisiones conscientes, deliberadas, políticas, que hasta entonces habían estado reservadas para los privilegiados.
La Carta propuso situar a los pobres en la historia al hacerlos participantes activos de la misma, actores de su propia historia.
Los cartistas tenían la tarea de politizar a los pobres, no para radicadizarlos y volverlos activistas, sino para otorgarles las más altas cualidades de los seres humanos: animales políticos, gente nacida para tener la ciudadanía.  

J. DROZ. “Historia del Socialismo”. Capítulo I: La Primera Internacional.

La importancia de la 1ra. Internacional en la historia del socialismo es que por primera vez se afirma la  reivindicación del proletariado en la conquista del poder político.
Lo que Marx intentó hacer comprender a las  masas obreras a través de la Internacional es que aquella acción aislada y desorganizada de las masas se podía reemplazarse por una acción consciente y masiva a través de partidos socialistas organizados.

Los Orígenes de la Primera Internacional

Antecedentes
La idea de solidaridad de las clases trabajadoras se halla expuesta, desde la época de la Revolución Francesa.
Existen 3 grupos que pueden considerarse como los precursores de la Internacional:

1) La "Liga de los Justos" constituída en 1826: intelectuales y obreros que trabajan en París. Divididos primeros entre la ideología weitlingista y las sugestiones de Marx, hicieron venir a este último a Londres, y, bajo su influencia, se transformaron en la "Liga de Comunistas".
2) La "Sociedad Fraternal Demócrata", formada  en 1845 en Londres por cartistas y demócratas proscriptos. Fueron reprimidos y desaparecieron en 1852.
3) La "Asociación Internacional" formada en 1856 formada con un grupo de proscriptos franceses que pertenecían a la "Comuna Revolucionaria" y a antiguos cartistas.

Ninguno de estos grupos tuvo porvenir porque se estableció una confusión entre las tendencias sociales de los elementos obreros y la unión esencialmente nacional que perseguían los proscriptos políticos.

La Fundación
“La Internacional es una criatura venida al mundo en Francia y amamantada en Londres”. Nació del acuerdo de las dos clases obreras más evolucionadas de Europa: la británica y la francesa.
La clase obrera británica era la 'TRADE UNIONS' que agrupaba a los obreros calificados y excluía a la mano de obra y sólo se preocupaba de los mayores derechos políticos y sindicales; se apoyaba en los dos grandes partidos británicos,  de mejor grado en el liberal para obtener las reformas anheladas. Practicaban una acción reformista pero no constituían agrupaciones revolucionarias ni socialistas, cuando no eran hostiles a la lucha de clases. Apelaban a la solidaridad de las organizaciones. Tenían interés sobre los problemas internacionales. Lo que reclamaban los "trade unions" era la posibilidad de organizarse y de dirigir sus propios asuntos.
La francesa estaba precedía por Tolain, obrero cincelador, eran adeptos del socialismo prudhoniano de inspiración apolítica: hostiles a la acción directa de los blanquistas y a la oposición republicana de izquierda, pero partidarios de la organización cooperativa y del crédito mutual, pensaban que únicamente por medios pacíficos y por formación intelectual el proletariado podría algún día emanciparse.
Los franceses admiraban la acción de los ingleses (trade unión).
En 1863 fue conformado un comité en Londres y apareció un “llamamiento” redactado por G. Odger, con el fin de organizar congresos que agruparan a los obreros de todos los países con vistas a establecer un medio de presión sobre los gobiernos y luchar contra prácticas empleadas por el mundo capitalista como la de contratar obreros extranjeros para bajar  los salarios y romper las huelgas.
En 1864 se celebró en Londres el mitin de "Saint Martins Hall" con asistencia de carácter heterogéneo (trade-unionistas, emigrados políticos (polacos; húngaros), emigrados alemanes, franceses, etc.). Dicha reunión proclamaba la unión de todos los países para oponerse a un sistema que divide a la humanidad en dos clases: la plebe ignorante y los mandantes. Pero, el mitin se limito a aprobar la creación de secciones europeas dirigidas por un Comité Central radicado en Londres pero el problema fue que ninguna ideología fue definida, ni ninguna actividad sindical prevista. Es aquí donde intervino Marx que desempeñó un papel esencial en la elaboración de los estatutos y el encargado de redactar el "Planeamiento Inaugural de la Internacional" no buscando imponer una doctrina.
La Asociación es concebida como una comunicación entre las diferentes sociedades obreras y formada  por delegados de las distintas ramas de la Asociación, que se reunirán todos los años en un congreso para elegir un Consejo General.
Marx ha insistido en 2 ideas (que no las logra):
  • "La emancipación de la clase obrera será obra de los propios trabajadores".
  • "La clase obrera no puede ser indiferente a la conquista del poder político".

Para luchar contra las clases poderosas, el proletariado tiene que actuar conformando un partido político distinto, el cual no debe alejarse de la acción electoral y parlamentaria, apoyando las reivindicaciones legales dirigidas a mejorar la situación de los trabajadores.

LAS LUCHAS Y EL DECLIVE DE LA A.I.T.

Efectivos y Medios de Acción de la A. I. T. (Asociación Internacional del Trabajo).    
La influencia de la Internacional siguió siendo débil en los medios sindicales británicos ya que la ”Trade-Union” era una organización reformista que prestaba poca atención a la Internacional.
La A.I.T. tuvo gran eco entre las organizaciones obreras del continente, debido a que intervino varias veces con éxito en las huelgas y creó una organización internacional de resistencia. (Ej.: huelga de los obreros broncistas de París en 1867, los cuales amenazados por sus patrones a abandonar su sociedad mutual y por su negativa de "lock-out", apelaron a la Internacional y gracias a su ayuda ganaron la partida).
La A.I.T. al apoyar a los obreros en huelga condujo forzosamente a la organización a endurecer sus políticas y a tomar una posición contra los patrones y el Gobierno. Debido a ésto, en el seno de la 1ra. Internacional, los reformistas perdieron terreno en provecho de los partidarios de la acción revolucionaria.
El primer buró de la sección parisiana de la Internacional, de inspiración proudhoniana “estrecha”: Tolain la dirige con un espíritu mutualista, cooperativo, sin comprometerse con los asuntos políticos. Se la ve con desconfianza por los blanquistas y por los republicanos. El segundo buró que se constituye en 1868, dominado por Varlin, adopta una posición mas radical: proudhoniano “ancho”. Varlin no puede concebir un movimiento obrero sin perspectivas políticas, se declara partidario de un “colectivismo antiestatal” y adopta respecto a la idea de huelga una actitud mas positiva.
Las huelgas de 1868/69 facilitaron el desarrollo del movimiento convirtiéndose la Internacional en una importante fuerza para movilizar grandes masas.
A diferencia de Francia en donde fueron las asociaciones obreras las que formaron la fuerza principal de la A.I.T., en Alemania la A.I.T. pudo contar con un apoyo de un partido organizado. En 1869 se creó el 1er. Partido Socialdemócrata Alemán, aunque debido a las leyes alemanas, no estaba adherido a la A.I.T., pero reconocía la dirección moral del Consejo General de Londres.

Conflictos Ideológicos de la A.I.T.

A lo largo del curso del curso de la 1ra. Internacional, Marx encontró una doble oposición:
  • Los proudhonianos franceses
  • Los bakuninistas alemanes

Proudhonianos: Deseaban una evolución pacífica y progresiva y rechazaban la revolución. Para esta postura la A.I.T. era un instrumento para ayudar al proletariado a conquistar pacíficamente el lugar que le pertenecía en la sociedad. Recelosos respecto a las huelgas, que ellos estiman a veces como inevitables, pero siempre indeseables, condenan asimismo toda especie de legislación y toda intervención del Estado en las relaciones entre patrones y trabajadores.
En los primeros años los proudhonianos lograron imponer su punto de vista. Se oponían a la huelga como método de combate revolucionario y aunque hasta 1867 la preponderancia francesa en la A.I.T. siguió siendo neta, poco a poco se fue diluyendo.
El proudhonismo se diluye poco a poco; en particular el belga Cesar de Paepe, otrora anarquista proudhoniano, se pronuncia a favor de la de la colectivización de las tierras. Y en los dos congresos siguientes se pone de manifiesto la victoria definitiva del colectivismo sobre el proudhoniano. En Bruselas en 1968, a propuesta de Cesar de Paepe, se pronunció por la apropiación de la tierra, de las minas y de los ferrocarriles y en 1869 en el Congreso de Basilea se declaró que la Sociedad frenara el derecho a suprimir la propiedad  de la tierra y a hacerla entrar en la comunidad y que se crearan también sociedades cooperativas destinadas a explotar las riquezas que pertenezcan al Estado.

En el Congreso de Basilea hizo su aparición Bakunin, quien fundó la Alianza Internacional de la Democracia Socialista (de carácter secreto), que solicitó adherirse a la A.I.T.; el Consejo rehusó su incorporación en bloque, pero terminó por autorizar la adhesión de las diversas secciones de la Alianza. Bakunin era representante de la sección de Ginebra.

Bakunianos: En el Congreso de Basilea, Bakunin triunfó sobre Marx al poner a votación el principio de la supresión completa de la herencia.
Bakunin era anarquista y federalista; condenó la participación en las elecciones y la lucha por las reformas sociales; contaba más con los campesinos pobres e intelectuales para realizar la revolución que con las élites obreras. Era hostil a toda clase de centralización, por tal motivo combatió el dominio del Consejo General sobre las secciones.
Impuso a los movimientos revolucionarios una subordinación absoluta del individuo al organismo director y afirmaba que "para dirigir una Revolución es necesaria la dictadura".
En el fondo es partidario de la teoría blanquista de las “minorías activistas”, pero su polémica con Marx se vio obligado a insistir sobre el peligro que entrañaba todo autoritarismo, sobre el valor de la esponteneidad de las masas y sobre la autonomía de las federaciones.
La influencia de Bakunin en Francia fue débil, pero se desarrolló de una manera más fuerte en aquellos países en donde el artesano seguía siendo el principal factor de la producción industrial: en Italia apareció la Organización anarquista de Barcelona y otra  en la Suiza francesa en la región fabril relojera.



La Guerra de 1870 y de la Comuna
La Guerra franco-prusiana de 1870 en donde Alemania invade Francia provocó diferentes reacciones entre los socialistas alemanes. Marx y Engels veían en la victoria de los ejércitos alemanes la de su ideología sobre el proudhonismo.
Las secciones francesas de la Internacional no desempeñaron un papel importante en los sucesos revolucionarios del período de la comuna. La Comuna de París logró romper los órganos represivos, el Estado burgués y la policía y separó la Iglesia del Estado
En opinión de Marx, la  Comuna aportó el tipo de organización política transitoria que correspondía a la dictadura del proletariado y en la que el Estado se transforma de opresor a emancipador.
En el seno de la  A.I.T., bajo el golpe de la represión desapareció la sección francesa y se envió una circular a las potencias para tomar medidas en conjunto contra la Internacional. La represión se abatió sobre las secciones alemanas y austro-húngaras.
En Inglaterra, los trade-unionistas Odger y Lucraft rehúsan firmar la declaración a favor de la Comuna y abandonan al Consejo General. No obstante, la Comuna no paralizó la actividad en la A.I.T. y fomentó en algunas regiones la formación de las primeras agrupaciones internacionales.

El Fin de la Internacional 
Los acontecimientos de 1870 y 1871 no fueron los que provocaron la disolución de la A.I.T., sino las divisiones internas que hasta entonces no se habían presentado.
No se trató tanto de un conflicto entre marxistas y anarquismo, sino de una protesta general contra la pretendida dictadura del Consejo General, la idea de una actitud anti-autoritaria vinculada con la nacionalización creciente de los movimientos obreros.
En La Haya, Marx, contaba con el apoyo mayoritario del Consejo General haciendo excluir a Bakunin de la A.I.T. y al mismo tiempo se trasladó al Consejo General de Londres a New York; lo que de hecho constituyo para la Internacional un golpe de gracia. Marx estaba convencido de que la A.I.T. estaba demasiado dividida en Europa para poder continuar eficazmente su obra.
En 1876 en el Congreso de Filadelfia se disolvió el Consejo General.
En 1872 se realiza un Congreso en Saint Imier, bajo la presidencia de Bakunin. Presentada como la verdadera internacional; pero la desunión no tardo en manifestarse, pues eran muchos los que estaban cansados de la dictadura de Bakunin, el cual abandono el movimiento en 1874.
La Primera Internacional jamás llegó a las masas, en particular a las afectadas por la gran industria moderna y su organización fue siempre deficiente. Sin embargo su importancia reside en que fue un movimiento  que cristalizó las profundas aspiraciones de la clase obrera y contribuyó en la formación de la conciencia de clase del proletariado.


HISTORIA DE LA II INTERNACIONAL – GÜNSCHE / LANTERMANN

Capítulo V: La Federación del Proletariado Internacional”

La Lucha por la Dirección
El 14 de Julio de 1889 se presentó el movimiento obrero internacional en París, fundando la II Internacional.
En el congreso, Bebel presentó un proyecto que contemplaba la jornada de ocho horas, prohibición del trabajo de niños y del trabajo nocturno, mejoramiento de la seguridad laboral para mujeres y jóvenes. Los anarquistas se opusieron al proyecto por su carácter “reformista”. Sin embargo, la fuerza de los anarquistas estaba muy disminuida. La mayoría de los delegados votó a favor de las reformas de Babel. Los pocos anarquistas que vociferaron fueron expulsados de la sala.
Además, se fijó el 1º de Mayo como fecha para organizar huelgas y manifestaciones exigiendo mejoras sociales. Los delegados aprobaron la moción.
Engels llamó a esta primera celebración de mayo “el primer hecho internacional de la luchadora clase obrera”.
Desde 1890 se tiene a esta fecha como dia de lucha de los obreros en todo el mundo.

La Organización se Estructura
La II Internacional no contaba con una determinada forma de organización, sino que se manifestaba a través de sus congresos. En 1900 se decidió la creación de la ISB (“Comisión central Permanente y un Secretariado Internacional remunerado”). A pesar de que la ISB significó para muchos socialistas el verdadero renacimiento de la Internacional, se mantuvo la autonomía de los partidos.

Las Diferencias con el Anarquismo
La II Internacional no contó con la rígida estructura ni con la focalización de los problemas de la I Internacional (marxista). Quizá por eso pudo sobrevivir mas que su antecesora. Un tema central de la II Internacional fue la posición que se adoptaría ante el anarquismo. Los anarquistas transformaban los primeros congresos en tribuna de sus peticiones y paralizaban el trabajo. Por esta razón, el congreso de Bruselas de 1891 anuló sus mandatos; únicamente se permitió el ingreso de aquellos que reconocieran la necesidad de las organizaciones obreras y de la acción política. Para impedir que los anarquistas boicotearan el trabajo de la Internacional, el congreso decidió expulsar a los anarquistas de la comunidad.
La disputa con los anarquistas se cerro en la Conferencia de Londres. Sus representantes no jugarían sino un papel muy secundario en el movimiento obrero internacional. La lucha con el anarquismo se sumaba a otro punto conflictivo que llevaría a la Internacional a su división: la contradicción surgida entre los que pensaban llegar al socialismo a través de sucesivas reformas y aquellos que estimaban inevitable una ruptura violenta con el sistema social vigente.
Se planteó la pregunta si al final del camino estaría la Revolución, como aseguraba Marx en el Manifiesto Comunista, o si se podría llegar al socialismo también por el camino de las reformas sociales.
En 1899 ocurrieron dos hechos que llevarían a revolucionarios y reformistas a un duro enfrentamiento:
  1. En Europa ingresó por primera vez un socialista (Millerand) a un gabinete burgués, lo que produjo una profunda indignación en el movimiento obrero internacional.
  2. En un congreso se debatía la posición de los opositores a la corriente que patrocinaba un socialismo revolucionario sustentado por la Escuela Revisionista.
Al interior de la II Internacional Berstein cuestionaba aspectos básicos de la teoría Marxista. Afirmaba que en ningún caso el proletariado seguía empobreciéndose como pronosticaba Marx, sino por el contrario se mejoraba su condición aunque fuese en forma lenta y sólo parcial. Bernstein se inclinaba por una política de reformas para la socialdemocracia y por una correspondiente revisión del programa. Con estos argumentos Bernstein rompió un dogma socialista.
El ataque de uno de los más destacados socialistas alemanes al núcleo de la teoría marxista desencadenó una larga discusión.
La socialdemocracia alemana, que estaba a la cabeza del movimiento socialista era revolucionaria sólo en palabras. Rechazaba una participación en gobiernos burgueses descartando la revolución armada como medio para llegar al poder del Estado.
Los socialistas franceses, en cambio, daban más importancia a la acción política. Esta contradicción entre los dos más destacados partidos de la Internacional paralizó a la organización, sobre todo el problema de prevención de la guerra.

El Combate al Colonialismo
El movimiento obrero internacional demostró cada vez más interés por la política colonial. El congreso de la Internacional de 1896 en Londres había condenado al colonialismo como una “manifestación del capitalismo”. Sin embargo, algunos socialistas intentaban, a fines de siglo, justificar la posesión de colonias como una forma de extender la civilización.
En el V Congreso de la Internacional en Paris (1900), se trató el colonialismo en relación con el milotarismo. En una resolución de Rosa Luxemburgo, donde se pidió a los partidos miembros “oponerse al militarismo y al colonialismo con redoblado esfuerzo y energía”. Luxemburgo pensaba que el capitalismo no seria destruido por causas económicas (como afirmaba Marx), sino políticas, por la crisis producida por la política mundial.
En el Congreso de la Internacional de 1912 en Stuttgart se rompió la unidad de la organización al tratar el problema colonial. Las delegaciones de los países coloniales estaban divididas. Finalmente, se condenó por unanimidad al colonialismo y se fijó la posición oficial de la Internacional en materia de colonialismo hasta 1928.

El Debate sobre las Huelgas generales y la Guerra
El problema de las huelgas de masas inquietaba a los partidos obreros, sobre todo antes de la Primera Guerra Mundial, porque sus otros instrumentos de guerra demostraban ser, por lo general, poco eficaces.
Los representantes sindicales franceses habían incluido en los debates del Congreso de la Internacional de 1893 la noción de una “huelga mundial”, punto que no pudo tratarse por falta de tiempo de los delegados.
Los patrocinadores de una huelga general no lograron imponerse. La Internacional reconoció que las huelgas de masas serían el “último recurso” para realizar cambios fundamentales o para resistir golpes reaccionarios sobre los derechos de los trabajadores.
La revolución rusa de 1905 encendio nuevamente la discusión sobre las huelgas de masas.
El problema de la huelga general se debatió también en relación con la forma en que el movimiento obrero podía evitar guerras futuras.
En Agosto de 1907 se llevó a cabo un Congreso de la Internacional donde se trató el “Militarismo y los conflictos internacionales”. Salieron dos resoluciones para ser votadas:
  1. Bebel representaba el proyecto alemán que establecía que en caso de amenaza bélica, debían obligarse los partidos miembros a ofrecer todo para evitar una guerra o en caso de que fuera inevitable hacer todo lo posible por su terminación inmediata.
  2. Los franceses señalaron pasos concretos a seguir: la clase obrera debía actuar a nivel nacional e internacional con todos sus medios; desde la acción parlamentaria hasta la agitación pública, desde la huelga general hasta el levantamiento.
Los partidos obreros de los países que serían posiblemente los protagonistas centrales de un conflicto militar, estaban en desacuerdo. El debate dejaba claro que la Internacional no enfrentaba la guerra con espíritu de lucha, sino de resignación.
Pese a todo, se aprobó una posición por unanimidad y sin discusión: en caso de guerra se debía no sólo exigir su terminación, sino también buscar la movilización de las masas para acelerar la supresión de la dominación de clases capitalistas.
En 1910 se realizó en Capenhague el último Congreso ordinario de la II Internacional. El Congreso convocó a una asamblea extraordinaria en Basilea. La guerra era inminente. La reunión de Basilea fue un impresionante acto antibélico.
En un manifiesto se fijaron los pasos a dar para detener la guerra. No se llegó a un acuerdo concreto sobre acciones en el caso de un estallido de la guerra.
La crisis de los Balcanes pudo ser resuelta. Empero, permanecía el peligro de una gran guerra, sin que la Internacional se percatara de su inminencia.

Capítulo IV: “La internacional ha muerto” El movimiento obrero en la primera guerra mundial

Cuando estalló la 1º guerra mundial, la II internacional estaba en total impotencia. Prácticamente todos los partidos socialistas de los países en guerra se declararon defensores de su patria. En lugar de la solidaridad internacional, se impuso la lealtad nacional y en vez de las acciones conjuntas internacionales por al paz, se impuso la autojustificación y la incomprensión frente a la conducta de los partidos hermanos.
El hecho de que el partido socialdemócrata alemán no se opusiera a la guerra sino incluso apoyara el militarismo prusiano afectó a la internacional. Igual que en Alemania, los socialistas austriacos transformaron su protesta contra la guerra en patriotismo. Los franceses tenían mejores argumentos para justificar la tregua con los partidos burgueses, porque para los franceses se daba claramente una situación de legítima defensa. Además, a los socialistas franceses se les prometió que Francia no sería la primera en declarar la guerra. Los socialistas belgas, con la posición neutral, veían su país invadido por Alemania. De esta manera, se esfumaron las esperanzas de que la internacional podría unir a los socialistas de los países en guerra.
En el movimiento obrero inglés se presentaban fuertes pugnas aunque no se llegó a alcanzar una división. El Independent Labour Party (ILP), fracción del partido laboralista, no siguió la decisión de la mayoría en cuanto a apoyar la guerra. La mayoría de las otras agrupaciones del partido laboralista apoyaron la política de guerra del gobierno. Los partidos socialistas en Rusia mantuvieron sus postulados pese a la ola de patriotismo que envolvió a las masas. Los partidos bolcheviques y mechiviques, divididos desde 1903, hicieron una declaración conjunta en el Parlamento en la cual se condenaba “la política imperialista de la clase dominante” y se juraba “la solidarisas internacional de los obreros”.
De los diez partidos socialistas existentes en los siete países en guerra, solo cuatro se mantuvieron consecuentes con los fundamentos del internacionalismo socialista. En cambio, los partidos más importantes de la internacional se habían puesto del lado de sus gobiernos para defender su patria.
Las discusiones llevaron a la ruptura no sólo de la internacional como organización, sino también a la división del movimiento obrero en dos bandos irreconciliables. El grupo revolucionario se mantuvo aislado del resto. Los partidos socialistas de los países neutrales intentaban unir a los países hermanos divididos por la guerra.
Sin embargo, franceses y belgas, cuyos países estaban invadidos por tropas alemanas, al igual que el partido laborista inglés, se oponían a una reunión con integrantes de la socialdemocracia alemana.

El Movimiento de Zimmerwald
El 11 de julio de 1915 se citó a una conferencia independiente de la ISB. Se invitó solo a aquellos socialistas que seguían siendo fieles a los viejos postulados de la organización, aquellos que rechazaban una política de tregua y patrocinaban un a acción internacional contra la guerra.
En Zimmerwald, Suiza, se cristalizó una nueva internacional, objetivo perseguido por Lenin desde inicios de la guerra, la cual buscaba la guerra civil contra la burguesía internacional para conquistar el poder político y por el triunfo del socialismo. No se logró la mayoría en la intención de fundar una tercera internacional. Lenin aprobó el manifiesto de Zimmerwald que se oponía a la política de tregua y demandaba luchar contra los propios gobiernos para declarar la paz.
La conferencia dio vida a una comisión socialista internacional que debía, contra el deseo de Lenin, desaparecer uan vez que la ISB volviera a la línea de sus antiguos principios.
Aunque tanto la ISB como la mayoría de las directivas de los los partidos miembros de la II internacional  apenas tomaron conocimiento de la declaración hecha por la oposición de Zimmerwald, el manifiesto y la declaración conjunta de franceses y alemanes tuvo una fuerte repercusión sobre la clase trabajadora de los países en guerra.
En la segunda conferencia de la oposición de Zimmerwald se manifestaron las diferencias entre los grupos que la integraban. Por esta razón debieron conformarse con un acuerdo de compromiso: exigían la paz y el rechazo a cualquier tipo de apoyo a la política de guerra. Además, se culpaba a la ISB por su pasividad, aunque se rechazó una ruptura con la internacional.
No sólo en Alemania, donde las demandas de la oposición contra la guerra encontraban cada vez más partidarios, sino en una serie de otros países se desgajaba el frente partidario de una política de tregua social.

La Revolución en Rusia
A comienzos de 1917 el movimiento obrero internacional aparecía tan desamparado como antes de la guerra. El movimiento de Zimmerwald solo estaba de acuerdo en rechazar la política de tregua social, no pudiendo unificar su oposición en un planteamiento propio. Solo después de la revolución rusa pudo modificarse esta situación. Las peticiones de los trabajadores adquirieron un carácter político: derrocar al Zar y poner fin a la guerra. Los soldados los apoyaban. El soviet de petrogrado que en poco tiempo tomó el poder real en el imperio zarista, se manifestó en el sentido ya conocido de la declaración de Zimmerwald, por una paz sin anexiones ni indemnizaciones.
Todos los partidos socialistas importantes, a excepción de los bolcheviques, se pronunciaron por realizar la conferencia de paz en Estocolmo en 1917: una nueva posibilidad para que la II internacional pudiera encontrarse unida en una acción de lucha por al paz. Sin embargo, la conferencia definitiva no llegó a realizarse y es dudoso que su celebración hubiera conducido a un acuerdo.
En Rusia, en noviembre de 1917, Trotsky ocupaba el palacio de gobierno apresando a los ministros. La revolución se llevaba a cabo en un país de estructura agraria y no en un país capitalista altamente industrializado como había previsto Marx.
En el resto de Europa, hasta 1918 las acciones de protesta fueron más bien hechos aislados que poco influyeron en el curso de la guerra y en la política oficial del gobierno. Únicamente al darse a conocer las condiciones claramente anexionistas que Alemania imponía para llegar a un armisticio con la Rusia Soviética, se desencadenó un movimiento huelguístico de carácter político que se extendió por todo el imperio.
La chispa que encendió las acciones huelguísticas en Alemania provino de Austria, donde una ola de huelgas espontáneas en apoyo a la revolución se apoderaban de las ciudades industriales. A imitación rusa, se creaban, comités de obreros en las fábricas. El partido socialdemócrata encabezó el movimiento con la publicación de un manifiesto en el cual se pedía la paz inmediata sin anexiones.
También en Francia las derrotas militares y la antorcha de la revolución rusa desembocaron en acciones políticas de obreros y soldados. Sin embargo, aún se mantenía férrea, en la mayoría de la población, la voluntad de una victoria militar. Por eso fracasó esta acción de protesta.
El efecto que la revolución rusa tuvo sobre los partidos de Europa, apenas si coincidía con las demandas de Lenin de utilizar la crisis producida por la guerra para “movilizar al pueblo y acelerar la supresión de la dominación de la clase capitalista”.
En todos aquellos países donde los trabajadores protestaban contra la política de sus gobiernos, el objetivo era obtener un rápido fin de la guerra y no hacer la revolución.
En todas partes los partidarios de Lenin eran minoría. La mayoría del movimiento obrero luchaba por un entendimiento de paz rápido y pensaba que las necesarias reformas sociales podían alcanzarse por la vía de las elecciones.






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