lunes, 3 de septiembre de 2012

Williams - Hegemonía - Comunicación I - Mangone

Williams - Hegemonía - Comunicación I - Mangone



Hegemonía:

La definición de Hegemonía que trae Williams no se parece, más vale es lo opuesto, a su acepción cotidiana.

Aquí la entendemos como un todo de prácticas y experiencias que, en su interior, vive en un estado de permanente conflicto, englobando a todo el proceso social vivido. De este modo, entonces, cancelamos la metáfora marxista clásica: todo está mezclado, en contacto.
Dentro de esta experiencia colectiva los sectores subalternos realizan una cantidad indefinida de prácticas. Lo central para el mantenimiento del sistema dominante es lograr una legitimación sobre este campo, siendo esto mucho más importante que la puesta en práctica de su poder coercitivo.

Pero cuidado, no estamos pensando en términos de que toda actividad es funcional al sistema. No todo es engaño. En cada práctica hay un conflicto enorme por decidirse. No es que Williams rechace las intenciones de dominación en estas prácticas, por el contrario, entiende los esfuerzos de dominación, pero también las fallas, y el lugar al error. Hegemonía ofrece un afuera: ninguna puede agotar las prácticas sociales por entero.

Según Eagleton hegemonía trae implicada, además, una postura hacia la disputa de poder porque responde a la pregunta “¿Cómo hacen las clases subalternas para dar con este?”, no solo deben ocupar fábricas y enfrentarse al Estado. También deben luchar por impugnar el “sentido común”, lugar donde los valores dominantes son percibidos como naturales. Ganar hegemonía es para Gramsci imponer una “concepción del mundo”: hacer pasar los intereses propios como universales.

Como concepto supera a Cultura porque, además de incluir este concepto (en tanto hablamos de prácticas y de sectores populares), incluye las disputas por el poder: Williams, contestando a Hall, sabe que un hombre no hace lo que quiere de su vida.

En tanto que supera a ideología porque se convierte un concepto totalmente anti abstracto, dado que se cuela en toda la experiencia viva. Además estamos superando un concepto “monolítico”, que no deja ningún afuera. Y que, además, entiende al poder dominante como un bloque de fuerzas totalmente cerrado y sin contradicción alguna. Eso no sucede: ni el poder dominante es uniforme, ni tampoco lo que sucede fuera de él.

Hegemonía es --------> proceso constante, nunca una cosa cerrada. Debe ser renovada constantemente, recreada, defendida, renovada, modificada. Debe reaccionar a presiones que no le son propias. El principal problema teórico será la separación: poder entender cuando hablamos de un proceso contra hegemónico y cuando de valores contrapuestos que son funcionales y generados por la hegemonía dominante.

Frente a un concepto de ideología que sigue separando las ideas y valores de la práctica concreta (relación imaginaria que respeta base y superestructura), Williams trae un concepto que escinde por completo la metáfora de un mundo de ideas alejado de la práctica social.


Análisis cultural:
En sus capítulos 7 y 8 Williams viene a pagar la deuda del marxismo para con un análisis material de la cultura con la puesta en marcha de una serie de conceptos que instalan una concepción dinámica de cultura.
Pero, ¿cuáles de estos estarían dentro y cuales fuera de la hegemonía de la clase dominante (no en el sentido dicotómico de Althusser, sino en el sentido de Williams, aquella clase que aplica la tradición selectiva)?.

*Tradición: se constituye dentro, en tanto no es la mera supervivencia del pasado o lo quieto. Es una fuerza activamente configurativa que expresa una selección del pasado que se busca respaldar y conservar contra otra parte de ese mismo pasado que será condenada al olvido. Por ello Williams habla de “tradición selectiva.
Es poderosa entonces porque con señalar algo como “nostálgico” o “pasado de moda” lo condena al olvido. Pero al mismo tiempo es vulnerable, porque todo pasado puede ser rescatado.

*Instituciones: son aquellos ámbitos en los que se respalda la “tradición selectiva”, se busca transmisión y confirmación. Sin embargo Williams no habla de socialización, no imagina a todas las instituciones funcionando como una maquina perfecta.

*Dominante: es la actuación misma de la hegemonía.

*Formaciones: vienen a constituirse en el límite entre un adentro y un afuera. Se refiere a movimientos y tendencias que corren dentro de las instituciones afectando la totalidad social.

*Residual: aquello momentáneamente olvidado y que puede ser recuperado para enfrentar al poder. Configurado en el pasado se halla vivo en el presente. Al no expresar la lógica dominante puede ser opuesto, pero también potencialmente incorporado por la “tradición selectiva”.

*Emergente: sería lo más sencillo en teoría, aquello que la hegemonía no puede cooptar, pero lo más difícil de hallar en la práctica. Al oponerse al poder dominante puede constituirse en una potencial incorporación. Tal vez la clave pase por ser “alternativa”.

Una conclusión:
Tanto en lo funcional al poder dominante (momentáneamente dominante, a cada segundo) como el potencialmente alternativo existe ambigüedad: legitimación y conflicto. Esto es diametralmente opuesto a los AIE.

Para Williams la clave del poder dominante es mostrarse como hegemónico (en el sentido cotidiano del término) y así pasar por naturalizado. Obviamente esto nos lleva a pensar a Althusser como alguien funcional al poder.

Debemos ver que en toda la práctica social humana las múltiples interrelaciones desatadas incluyen la acción de todos estos conceptos, que de ningún configuran a una cultura “monolítica” como mero reflejo del poder dominante.