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Resumen primer parcial Postolski - Políticas y planificación - Cátedra: Postolski

Resumen primer parcial Postolski - Políticas y planificación - Cátedra: Postolski


UNIDAD 1. Apuntes para una teoría del Estado. Guillermo O´ Donell.

Estado burocrático-autoritario
El Estado burocrático-autoritario (EBA) es un tipo de Estado que se caracteriza por anular los mecanismos políticos y democráticos con el fin de restablecer un determinado orden social y económico anterior que había resultado alterado por una considerable organización autónoma de la población y en especial de los trabajadores.

El concepto fue formulado por el politólogo argentino Guillermo O'Donnell en 1975 1 a partir del análisis de las dictaduras militares instaladas en Brasil (1964), Argentina (1966 y 1976), Chile (1973) y Uruguay (1973).2

Características del EBA
Una de las características del EBA es la crítica y desplazamiento de "la clase política" tradicional y su reemplazo por una nueva. Las Fuerzas Armadas cumplen un rol fundamental en la conformación de los EBA, reestructurando el Estado con criterios militares.

Crisis política y aparición del EBA
O'Donnell propone un análisis de la naturaleza profunda del Estado, más allá de su aspecto institucional. Para O'Donnell el Estado es el aspecto coactivo de las relaciones de producción, cuyo fin es garantizar la vigencia y reproducción de las mismas.
Los diferentes tipos de crisis pueden presentarse con diferentes grados de intensidad y combinadas unas con otras.
Según O'Donnell el Estado burocrático-autoritario aparece cuando existe una crisis de dominación (nivel 5) y su objetivo es poner en su lugar a los grupos sociales que han cuestionado el orden establecido, mediante el uso de la coacción en un contexto en el que están ausentes los mecanismos democrático.


UNIDAD 2. La economía política de la comunicación. El caso de la televisión. Nicholas Garnham.
El modelo clásico de televisión, como instrumento de producción y consumo masivos, se basó durante treinta años en el equilibrio entre Estado, usuarios, anunciantes y emisoras. Está siendo reemplazado por un sistema fragmentado en el que el servicio público, si sobrevive, será marginal.
Economía política. En primer lugar, el desarrollo de las infraestructuras de la radiodifusión y la recepción, que suponían una alianza entre el Estado y el consumidor tradicional de la industria electrónica. En segundo lugar, las fuentes de financiación de los programas suponían una asociación entre el Estado, como otrorgante de las licencias, y el colectivo de anunciantes. En tercer lugar, para poder usar el espectro, la industria de la tv tuvo que movilizar y mantener su legitimidad política.
Las razones de un sistema de equilibrios.
La distinción crucial es entre los EEUU, que eligieron un sistema donde la financiación provenía casi exclusivamente de la publicidad y donde la propiedad se hizo privada y la Europa Occidental, que eligió un sistema de monopolios públicos financiado por un canon.
En primer lugar, el Estado garantizaba una infraestructura para la radiodifusión y aseguraba un mercado estable y en desarrollo para su industria electrónica de consumo. La venta de aparatos fue el principal motor del crecimiento fordista. En segundo lugar, el Estado garantizaba una financiación segura a largo plazo para la producción de programas. En tercer lugar, proporcionaba un medio para la movilización política de las masas y para la formación de la opinión pública, de la que dependían los políticos del fordismo.
Un período de transición y reestructuración.
Comenzó el período de desregulación. ¿Qué fue lo que condujo a la quiebra del sistema fordista y cuáles son las características claves de la nueva economía política que está comenzando a surgir?
Nuevos agentes formados en el terreno de la defensa (satélites) y las telecomunicaciones (fibra óptica) introdujeron medios para la emisión de programas de tv en los hogares que evitaban el sistema de radiodifusión terrestre establecido y disminuían el poder que Estado pudiera tener sobre los mercados a través de la gestión de un espectro limitado.
Lo que se buscaba era obtener el apoyo del Estado en la política de un rápido incremento de los canales de emisión disponibles de televisión y, así, unir la búsqueda de crecientes financiaciones y de fuentes de programación, justificándolo con la afirmación de que de esta manera el consumidor tendría más dónde elegir.
El modelo postfordista de  acumulación.
Se caracteriza por la competencia mundial de los mercados de consumo, cada vez más saturados y el impulso asociado para reducir el tiempo en la rotación del capital, junto con la creciente segmentación del mercado y la competitividad basada en los diseños y estilos, más que en los precios y en la utilidad, hizo que la función del marketing fuera aún más importante, produciendo mayores gastos en publicidad, no sólo en las industrias tradicionales de bienes de consumo sino también en el sector de servicios financieros.
Hacia una nueva economía política de la tv.
Los sistemas nacionales de radiodifusión encontraron cada vez más difícil sostener los niveles existentes de producción nacional y tuvieron que buscar otras fuentes de financiación comercial (que atentaban contra sus fundamentos políticos y culturales) y otras vías para bajar los costos de sus programaciones. Por ello se enemistaron tanto con sus propios empleados como con los sectores culturales y las pocas industrias del cine nacionales que todavía existían.


UNIDAD 2. Informe para la reforma de los medios de comunicación de titularidad del Estado. Emillio Lledo Iñigo y Enrique Bustamante.
El marco de referencia internacional: un modelo radiotelevisivo europeo acorde con su modelo social.
Acorde a una concepción del Estado de Bienestar, vivieron hasta los años 80-90 en toda Europa Occidental en régimen de monopolio, con la única excepción de un muy singular modelo de servicio público mixto en el reino Unido, con fuerte regulación y control. Tras el caso pionero de Italia, que en 1976 comenzó un proceso de apertura a la competencia, no controlada por norma alguna hasta la década de los 90, se fue expandiendo por todos los países europeos un nuevo régimen dual público privado. Protugal y España estuvieron entre los países más tardíos en abrir paso a ése régimen de competencia, en 1990 y 1988 respectivamente.
Pueden trazarse fechas emblemáticas de reorientación de la tv pública en ésa época: la revisión de la carta real de la BBC en 1996; la reacción de la tv pública francesa tras su brusca caída de audiencia a consecuencia de la privatización y subasta de TF-1 en 1987; la reconfiguración de la radiotelevisión alemana a finales de los años 80, tras la autorización de la competencia por ondas; o la reforma de la RAI después de la eliminación de la lottizacione (reparto literal por lotes entre partidos políticos) en Italia desde 1994.
La autonomía política de las entidades públicas respecto a los gobiernos se ha consolidado por vías diversas, pero en general con un papel importante de instancias independientes externas. También la financiación se ha hecho más estable a corto y medio plazo, más controlada y transparente y más ajustada a principios de racionalidad y eficiencia del dinero público.
La mayor parte de los países miembros de la Unión Europea han fortalecido y consolidado en estos años el prestigio y peso de referencia de la radiotelevisión pública.
El consejo de Europa establecía en 1994 una Resolución sobre el “Futuro del servicio público de radiodifusión”, que señalaba como principales misiones ofrecer una programación para todos de carácter plural, innovadora y con variedad de programas de un alto estándar ético y de calidad; así como ofrecer noticias imparciales e independientes, información y opinión, contribuyendo a una mejor apreciación y difusión de la diversidad de la herencia cultural nacional y europea.
El sistema de radiodifusión pública de los Estados miembros está directamente relacionado con las necesidades democráticas, sociales y culturales de  cada sociedad y con la necesidad de preservar el pluralismo de los medios de comunicación.
La propia evolución del mercado de la radiotelevisión parece conducir inevitablemente a esta conclusión, porque el deterioro paulatino pero acelerado de las audiencias de los grandes canales generalistas en todos los países desarrollados, en beneficio del capítulo de otras emisoras (temáticas, locales) pone crecientemente en cuestión las bases de su viabilidad económica y de su propia capacidad de federación y cohesión de una sociedad.
Muchos países establecen obligaciones de must carry en todas las plataformas privadas.
La misión del servicio público está encomendada por ley en la mayor parte de los países europeos, y concretamente mediante estatutos o contratos programa de medio plazo.
La autonomía editorial sobre la información y sobre la programación general es una conquista paulatina de la mayor parte de las radios y tv públicas europeas, que hoy parece conseguida en un grado muy alto.
En el servicio público debe preponderar la información que se mantiene como un elemento clave de la identidad del servicio público, o la presencia de programación cultural y educativa.
Los canales públicos europeos mantienen tasas medias de share conjunto, entre el 38 y el 46 por 100 en cada país, con una notable estabilidad en los últimos años.
En la mayor parte de los países europeos occidentales sigue vigente como fuente preferente de financiación la tasa o canon implantada desde hace décadas con carácter finalista. Sea por el canon o por el dinero público en general, con o sin publicidad, las radiotelevisiones públicas europeas han logrado objetivar mecanismos de evaluación del coste del servicio público, legalmente establecido, reconocidos por la UE y que permiten una estabilidad presupuestaria plurianual.
Con la excepción de España, en todos los países europeos en los que la tv pública emite publicdad, esta se ha limitado en cantidades de tiempo muy por debajo de los niveles máximos permitidos por la normativa europea. Reformas legales recientes han tendido a bajar aún más estos límites para acentuar la autonomía financiera de la radiotelevisión pública respecto a la presión comercial, incrementando por tanto el peso de la financiación pública.


UNIDAD 2. Nacimiento y organización de la radio en el siglo XX. Glenn Postolski.
Múltiples ondas cruzaban el aire, y la marina de los EEUU empezó a temer que las interferencias pusieran en riesgo la seguridad de sus barcos. Es la razón por la cual la marina insiste en dictar una ley que lo regule, hecho que finalmente ocurre en 1912 con el nombre de Ley de licencias de radio. Su vigencia llegará hasta 1927. Aún indefinida, comienza a delinearse un fomento al desarrollo de la industria radial desde el Estado.
El hundimiento del Titanic se convierte en un punto de inflexión. Equipado con un equipo de radio de la Marconi, el intercambio de mensajes sobre la advertencia del iceberg y luego las de salvamento, revelan la necesidad de la radiotelegrafía. También da cuenta de los obstáculos provocados por la superposición de transmisiones en una misma onda: surge de allí la necesidad nacional e internacional de adjudicar frecuencias específicas para los diferentes servicios.
De la invención a la innovación. El dominio empresario. Incluidos y excluidos de la emisión.
El pasaje de la radio inicial al medio de comunicación da cuenta de muy diferentes usos y actores intervinientes: sus usuarios eran los barcos, el gobierno y los aficionados. Cualquiera podía ejercer el derecho de emitir. Y el operador era a la vez emisor y receptor. No se concebía el puro emisor o el puro receptor. En suma, la radio era un teléfono sin cables, pero cuya comunicación, al andar por el aire, podía ser captada por otros emisores receptores. La ley nortemaericana no ponía límite para las licencias, apenas en 1912, hubo un millar de transmisiones funcionando.
En 1917, además de las 8.562 emisoras con licencia acordada, había 125000 receptores: el negocio de la radio, en tanto venta de radio partes, se convertía en una importante oportunidad de rentabilidad.
Con la excepción de Marconi, la mayoría de los descubridores no son ya dueños de sus patentes ni han hecho una fortuna. Las patentes se hallan en manos de grandes empresas, que las concentran ya sea por compra, o por la contratación de los inventores que ahora trabajan en poderosos laboratorios de investigación.
La situación legal del nuevo artificio comunicativo no aparecía aún claramente: la marina, en casi todos los países, insistía en que la radio debía ser monopólica a fin de establecer sobre ella un debido control ya que era pensada como un monopolio natural.
El interés estatal por dinamizar la industria.
El modelo de regulación gubernamental y monopolio privado fue el núcleo de la primera política de comunicación de EEUU. De todas formas, el énfasis estaba en los privados y la regulación fue incitada más por un sentimiento antitrust y de apoyo a la competencia que en una visión de servicio al interés público. Lo que era bueno para el capitalismo era bueno para Amércia: esto es, la industria privada operando en un ambiente competitivo antitrust era considerado el mecanismo más importante para servicios de comunicaciones de alta calidad y preocupados por innovar.
Comienza a pensarse un sistema mundial de comunicaciones, hegemonizado por los EEUU. La GE adujo el peligro del imperialismo británico y presiona al gobierno para expulsar a la Marconi. Será la acción común entre grandes empresas y el Estado que dará lugar, en 1919, bajo el amparo oficioso del gobierno norteamericano, a un gran pool privado, la RCA, que llega en poco tiempo a acumular “la más formidable concentración de patentes exclusivas”.
Pero en los planes de los gigantes que forman la RCA, y en los de las que luego ingresarán, no figura la radiodifusión como proyecto central. Sin embargo, la existencia y el poder de esas enormes corporaciones es lo que otorga a la futura radio norteamericana el carácter de negocio privado centrado en el entretenimiento y financiado por la publicidad.
El pasaje de la industria de los componentes a la centralidad de la emisión.
Queda claro como la creación de emisoras se acompaña por el interés privado por movilizar la industria de los componentes.
En enero de 1921, ante el éxito de la KDKA, el Departamento de Comercio establece que la radiodifusión (ahora decididamente broadcasting) es una estación de tipo diferente de la simple estación de telegrafía, y comienza a otorgar licencias de radiodifusión (para noticias, conferencias y entretenimiento) en 360 mh, mientras que se reserva la banda de 485 mh para pronóstico del tiempo y cosechas, y noticias oficiales.
Los que solicitaban licencias para emitir eran las grandes empresas productoras de radio partes o receptores, a fin de alentar la compra de sus productos; las universidades, para dar cursos, los diarios, a fin de captar avisos. De a poco se suman iglesias, por razones de evangelización. Los sindicatos con fines de organización.
Los receptores producidos artesanalmente comienzan a fabricarse por millares y se forma una audiencia integrada ahora no de simples aficionados armadores sino de compradores de aparatos de radio: la radio se convierte en un negocio específico, diferente del de la telegrafía inalámbrica. Su masividad empieza a originar inquietud en el poder político.
La norma vigente en EEUU fomenta la expansión del nuevo artefacto estableciendo el principio de la obligatoriedad del estado de conceder un permiso de emisión a quien lo solicite. Cuando las condiciones de acumulación de este modelo de negocios se modifiquen, diferente será la regulación que se impondrá desde el Estado.
Dos paradigmas de organización.
La situación de la radio en los EEUU y GB era, en los comienzos, análoga: fuerte presencia industrial (en ambos países estaba la Marconi), proliferación de radio armadores, interés del Estado nacional en la industria y en la emisión. Pero en GB existía un solo gigante industrial y en los EEUU, varias grandes compañías funcionaban en le mercado. Por otro lado, el saldo de la primera guerra fue muy diferente para ambos países. De todo ello resultó una fuerte tendencia al control y al orden en GB y mayor desorden con cierto grado de liberalidad en los EEUU.
El modelo norteamericano, cuya estructura se consolidó en unas pocas, influyentes y poderosas redes privadas, sujetas a control público y financiadas mediante publicidad comercial. Generó una programación para grandes audiencias, propensa a excluir los temas educativos o formativos.
El modelo británico, caracterizado por la hegemonía centralizada de un monopolio público de los servicios, financiado por diversos tipos de contribuciones de la propia audiencia. Una programación destinada a la educación del gusto, entendido éste según los cánones de las clases cultivadas.
Pero ambos apuntaron fundamentalmente a convertir la radio en un medio de contención social.
El modelo nortemericano.
En 1925 se realizó la Cuarta Conferencia Nacional de Radio, en Washington. Los líderes industriales imponen que se establezca la restricción al ingreso de nuevos actores, negando otorgar nuevas licencias.
El armado de las redes. Cristalización de modelos y formatos.
Unir dos estaciones de radio fue una dificultad arduamente superada porque hubo que producir cables especiales. En eso estaba la AT&T cuando un millonario le pidió permiso para retransmitir los programas de la WEAF a través de su propia emisora. El cable atravesaba otras localidades y la AT&T generó un nuevo negocio con las emisoras de esas localidades. AT&T planeaba una cadena de emisoras propias, pero ante la congestión del aire, decidió aliarse con estaciones ya existentes.
Los contratos de las grandes emisoras con las radios locales afiliadas fueron evolucionando hasta convertirse en un intercambio de los programas provistos por las cabezas de cadenas por el público acercado por las emisoras locales. Debido a ello, las emisoras chicas van perdiendo terreno en provecho de estaciones con capacidad económica para producir programas estelares. El negocio de las chicas es ahora vender público.
Pero AT&T con sus cables molestaba a sus socios en RCA, que no eran empresas productoras de cables. Buscaron las distintas empresas medios alternativos para generar cadenas que fue centralmente la telegrafía.
El desencuentro entre la AT&T y RCA termina en un pleito legal y, negociación mediante, la RCA le compra la emisora WEAF, que dará origen en 1926 a la National Broadcasting Co. (NBC). Esta red, que utiliza por el convenio los cables de teléfono, está destinada a llevar a toda la nación los grandes sucesos, con una programación de gran eficacia. Mientras la AT&T se concentra en la producción industrial de cables, la RCA se adueña del negocio de la radio: con 5.000.000 de hogares con receptores, a fines de la década se convertirán en casi 30.000.000 de aparatos.
En 1927, NBC contaba con dos redes . una cadena llamada “roja” con cabecera en la WEAF, y una “azul” liderada por la WJZ.
Fue preciso que existiera una estructura publicitaria nacional para que la radiodifusión se expandiera en cadenas. Tal estructura había comenzado a formarse antes de la radio, en 1910, en un proceso paralelo de concentración económica. La publicidad era breve, circunspecta y extremadamente educada.
Una tercera cadena se gestó desde una empresa proveedora de talentos. El proyecto, que implicó a varias compañías, se consolida y sale al mercado en 1928, y es la Columbia Broadcasting System (CBS). Esta nueva cadena, ya sea usando el cable o por onda corta, agrega a su programación local la retransmisión de servicios de la culta BBC inglesa.
A fines de 1927, la nueva ley de radiodifusión norteamericana salió con apuro. Según el radio act, se mantenía el control de la nación sobre todas las ondas, justificándose la existencia del medio en el interés, la conveniencia o la necesidad pública. Aseguraba la libertad de emisión y llevaba la marca antimonopólica, al prohibir dar licencia a cualquiera que, luego de promulgada la ley, fuera declarado culpable de prácitcas monopólicas en la fabricación o venta de aparatos de radio, o de usar métodos desleales de competencia.
El modelo Europeo: la BBC.
La industria de la radio era muy sólida en GB. En 1922 nació la British Broadcasting Company, compañía privada de carácter monopólico, con un directorio que representaba seis empresas (entre ellas la Marconi) y el Estado El primero generó una programación para grandes audiencias, propensa a excluir los temas educativos o formativos.
y sólo podían comercializarse receptores ingleses con el sello de la BBC. La BBC tenía tres propósitos: informar, educar y entretener. El propósito de la BBC era ayudar a formar el gusto del público.
En 1926, en medio de grandes convulsiones en el país, una comisión sugirió modificar la estructura de la BBC y convertirla en una corporación donde ya no estaban representadas las industrias: se creó así un ente público autónomo – la British Broadcasting Corporation en lugar de Company-. Un ente autónomo regido por un presidente designado por la Corona.
Al no contar con financiación publicitaria, los recursos de la radio británica consistieron en los cánones de los abonos, la comercialización de los programas y otros ingresos menores.
Divergencias y convergencias de los modelos:
Ambos modelos comparten algunas características:
-       Considerar a los medios de comunicación como ramas de la industria con importancia estratégica.
-       Separar los diversos sectores para aplicar una regulación específica dependiendo del medio (regímenes diferentes basados en la tecnología).
-       Subordinar la comunicación al imperativo del interés nacional (económico y militar).




UNIDAD DE PRACTICOS. La crisis del estado populista. Horacio Tarkus.
La hipótesis central consiste en que la sociedad y el estado populista – una totalidad social que implicó un específico régimen de acumulación del capital, un tipo de relación entre las clases, una forma propia de dominación estatal y una modalidad de ideología hegemónica- constituyeron una salida eficaz a la crisis de la sociedad oligáquico-liberal, pero en los años setenta se mostraban cada vez más incapaces de asegurar las condiciones esenciales de acumulación y hegemonía. La actual ofensiva “liberal” contra el estado, en verdad no arremete contra el “estado en general” sino contra una forma histórica particular de éste: el populista.
El ciclo que va desde la politización y la euforia militante de los 82-84 hasta el desencanto de fines de la década, permitió acaso comprender que el camino transitado por la dictadura no se podía desandar.
El poder, aún el más dictatorial, como quiere Foucault, nunca es sólo represivo. Es también productivo.
La crisis del modelo de acumulación de la ISI comienza a resolverse desde 1976 en adelante, en las condiciones favorables que desata la crisis capitalista del 73-74, desarticulando el modo anterior.
De acuerdo con O´ Donell, distinguimos entre estado, régimen político y gobierno. Este autor entiende por régimen “al conjunto de patrones realmente vigentes (no necesariamente consagrados jurídica o formalmente) que establecen las modalidades de reclutamiento y acceso a los roles gubernamentales, así como los criterios de representación sobre cuya base se formulan expectativas de acceso a dichos roles”. El gobierno está constituido por dichos roles, desde donde se movilizan, directamente o por delegación a escalones inferiores de la jerarquía burocrática, en apoyo de órdenes y disuasiones, los recursos controlados por el aparato estatal, incluso su supremacía coactiva. Se puede concluir, con O´ Donell, que el gobierno es la cumbre del aparato estatal y el régimen es el trazado de las rutas que conducen a esa cumbre.
Con el término populismo designamos una modalidad de acumulación del capital, un tipo de estructura de clases y una forma del estado. Una modalidad de acumulación centrada en la industrialización sustitutiva en economías semicerradas, en la redistribución progresiva del ingreso, en políticas de intervención estatal en la economía. Condición y al mismo tiempo resultado de este proceso fueron las migraciones internas, la urbanización, la aparición del proletariado y su búsqueda de integración en el sistema político.
Este compromiso o pacto populista está mediado por el estado.


UNIDAD DE PRACTICOS. Radio y poder en la Argentina. Russovich y Lacroix.
Los cambios producidos por la guerra del 14-18 se manifestaron en el reacomodamiento del poder mundial. Nuevas estrategias globales de este mismo poder se difunden y generan las modificaciones de la escena en que va a nacer la radio en América Latina y en nuestro país en particular.
En el seno de este desarrollo pseudoindustrial, con el establecimiento de empresas norteamericanas en nuestri medio –y la actividad industrial y comercial que éstas generan- se produce el nacimiento y la evolución de los servicios de radio.
Emisoras de primera generación:.
Al inciar su carrera, la radio argentina dependía de los ministerios de Marina e Interior. Ambos ministerios, atenidos a una ley de 1917, daban permisos a quienes los solicitaban. En cuanto a la gente de radio: aparecen siempre los mismos radioaficionados, del comercio especializado y los grandes diarios. La radio es seguida y apoyada por revistas del ramo.
El crecimiento de emisoras es desequilibrado. Hay gran diferencia de potencia instalada entre capital y el interior. 
Entre 1928 y 1930 hay un reacomodamiento general por la intervención estatal y porque el aparato se hace más pequeño y se conecta a la red eléctrica.
El poder político se configura árbitro del mensaje radial y terciador entre los broadcasters y su entorno frente a los grandes diarios.
No obstante los cambios de 1928, los problemas existentes de interferencias, ruidos parásitos, se agudizan aún más. La radio es un fenómeno público que se discute y critica: los puntos más censurados por los diarios son los programas y el exceso de publicidad.
La radio argentina parecía mirar con más cariño al modelo norteamericano, aunque sus críticos tuvieran una secreta esperanza de que la ley por venir consagraría el modelo BBC. La lucha final se daría en la década siguiente y sus resultados serán irremisibles.
Los modelos. The one and the other.
El proceso de ISI amplía notablemente el mercado publicitario. Esto favorece el crecimiento del negocio radial y el desarrollo técnico empresarial del, y mengua la puja por la pauta con los diarios. En los hechos, se consagra el modelo network norteamericano al crearse por ley, en 1941, la tercera cadena argentina de radio con centro en Radio Splendid.
Graham Murdock sugiere que la radio halla al mundo cultural ya dividido en patrones en los que la forma de financiación está relacionado con la jerarquía cultural. Así, el sector comercial, basado en la producción para el mercado, se corresponde con un modelo cultural “populista”, y el sector subvencionado por el Estado corresponde a un concepto de paternalista de la cultura.
La emisora que en 1924 se inicia como LOY Radio Nacional, adquirida al año siguiente por un inmigrante dueño de un negocio de radios, Jaime Yankelevich, mudará su indicativo y su nombre, se llamará LR3 Radio Belgrano.
Le sigue una empresa periodística de propósitos diferentes: Editorial Haynes, dueña de un matutino tabloid y de varias revistas abandona temprano la lucha contra la radio comercial y planea su propia emisora, que saldrá al aire con todos los recaudos técnicos y de programación, más la seguridad de servicios informativos aplios y propios. LR1 Radio El Mundo obtiene la primera licencia concedida en firme y por 15 años. A cambio de esta gentil irregularidad, LR1 provee el edificio donde el estado argentino instala su modesta emisora, LRA Radio del Estado, en 1936.
Más tarde, en 1941, se agregara la tercera red, RADES. Este proceso implica a un mismo tiempo la concentración y centralización de las comunicaciones radiales, y revela la ausencia de un plan que, impulsado por el Estado, fuera capaz de atender las necesidades nacionales.
La primera razón de la prevalencia del modelo formal norteamericano es que la radio se inició y configuró en el país como empresa privada, con emisión centralizada en buenos aires y financiada por publicidad.
Los empresarios locales nunca se interesaron en defender la libertad de prensa para la radio.
El decreto de 1933 es un reglamento de comunicaciones que abarca la radiodifusión y otras transmisiones. Entre sus principales novedades figura que reitera el carácter público, que permite suplir la falta de servicio público por estaciones privadas, previa autorización del PEN. Las empresas privadas pueden prestar servicios donde el Estado falte. Muchos años después, en 1980, será el Estado el subsidiario, sólo podrá acceder cuando falte el interés privado.
En 1934 llega el folleto de instrucciones dedicado sólo a radiodifusión. Este folleto ha sido durante años el vademécum de la radio comercial, y comienza hablando de la publicadad. Se legalizan las 100 palabras por tanda, se prohíben los jungles y la reteración de marcas.
Otro dato es la liberalidad respecto a los discos: ahora se toleran y se permite que llenen el 50% de la programación. Esto puede tener relación con el ingreso de las grabadoras a nuestro país.
En 1938, casi al final de una década de reglamentaciones y  polémicas, siguen señalándose los mismos problemas en la radio. Se encarga a una comisión estudiar la situación. La comisión se expide en 1939 pero no surge ningún proyecto de ley.
En su ley.
Ninguno de los cambios había traído una mejora para las voces del interior, en primer lugar porque el total de su potencia era muy inferior al de las radios capitalinas, y en segundo lugar porque se confirmaron las cadenas con base emisora en Bs As.
En 1944 hay un decreto que reglamenta las concesiones. Exige que las radios estén en manos de ciudadanos nativos o naturalizdos con no menos de diez años de ejercicio de la ciudadanía. 
En 1946 se pone en vigencia el Manual de Instrucciones para las estaciones de Radiodifusión, reglamentarista, extenso, ambiguo y contradictorio. La censura previa es rigurosa y generalizada, aunque muchas veces  los límites de lo permitido quedan a media luz. Los extranjeros ven muy limitada su actuación como intérpretes musicales ya que el 75% de los integrantes debían ser argentinos, y si el conjunto está compuesto por tres, deben ser todos. El 75% de los artistas que actúen en una emisora deben ser asimismo argentinos.
Los controles, suspensiones y clausuras de emisoras son significativos. LR3 es suspendida por tiempo indeterminado por haber intercalado expresiones contrarias al gobierno mientras habla el presidente de la Nación. UN mes después, en julio de 1946, la suspensión se cambia por intervención, al descubrirse que Jaime Yankelevich explotaba la radio en lugar de los permisionarios titulares.
El IAPI, de reciente fundación, comienza a adquirir por cuenta de correos y telégrafos, y con un crédito del Banco Nación, las redes y emisoras, salvo LR1, propiedad de Haynes, ahora en poder de Orlandi Maroglio, mandatar.io de Miguel Miranda, que había adquirido en 1948 el 51% de las acciones.
De cómo el Estado entra y sale de la radio. La ley de 1953
Cuando el congreso trata en 1953 la primera ley de radiodifusión hay  64 emisoras, 15 en capital y 49 en el interior. Sus materiales técnicos son totalmente importados. Las cadenas comerciales son tres: LR1 (cabecera + 12) LR3 (cabecera + 21) y LR4 (cabecera + 14). Además está lacadena estatal de LRA y sus nueve emisoras del interior. Se calcula un receptor de radio cada 6 habitantes.
Esta primera ley de radiodifusión es breve, privatista y centralista. Implica el paso a manos privadas mediante licitación dei las cadenas LR1, LR3 y LR4 con objetivos que no son novedosos con respecti a 1925: “programas culturales, educativos y artísticos”, informativos y de entretenimiento.
Las prohibiciones son las clásicas de la censura fundamental, lo que hace a la moral y las buenas costumbres, lo que puede implicar traición o sedición, alarma pública o comprometer las relaciones internacionales de nuestro país, la injuria personal y la mentira.
En esta ley hace su aparición el Servicio Oficial de Radiodifusión. Que tiene el carácter de una cuarta cadena centrada igualmente en Buenos Aires.
La ley se reglamenta en diciembre de 1953.
La ley atribuye  a la radiodifusión de interés público, en lugar de servicio público, la razón es que los servicios públicos pertenecen originalmente al Estado y bajo ningún concepto podrán ser enajenados para su explotación.
Aprobada la ley y su reglamentación, las licitaciones se producen al año siguiente, en 1954. La red A (LR1 y su red) pasa a manos de Vicente Aloé; la red B (LR3 y su red) a las de Jorge Antonio, con la sociedad “Asociación Promotora Telerad”; la red C (LR4 y su cadena) a la sociedad La Razón, también controlada por Aloé. La radio salía de la égida del Estado y se quedaba en le área del gobierno.


UNIDAD DE PRACTICOS. El Peronismo y la Política de Radiodifusión. Sergio Ariibá.
El Estado conformó un monopolio de la información y un monopolio de los medios de comunicación para consolidar el adoctrinamiento de las masas.
Para desarrollar el adoctrinamiento del pueblo fue necesario tener el monopolio de la información –que aseguraba a Perón el uso exclusivo de la palabra para difundir la acción de gobierno y la “Doctrina Nacional”- y el monopolio de los medios de comunicación –para garantizar la correcta difusión de todo lo actuado-. Sobre la base de un grupo de medidas Perón controló la prensa gráfica, la radio y la tv en un proceso de concentración y centralización.
La conformación de la estructura de los medios de radiodifusión tuvo una funcionalidad en dos órdenes prioritarios –en esta disposición-: a) política y b) económica. Política, porque era esencial para el gobierno de Perón constituir identidades políticas, sociales, culturales para formar y organizar la opinión pública, y económica, porque era necesario integrar una elite económica que fuera equilibrista y concordante al sistema público, a través de la normalización jurídica de la estructura de propiedad del sistema de radiodifusión.
En este sentido se establecieron dos políticas autoritarias que afectaron el desarrollo de la comunicación a partir de una muy fuerte intervención estatal. Por un lado, el gobierno restringió tres libertades básicas del individuo: a) libertad de expresión, b) libertad de imprenta y c) libertad de prensa. Y, por otro lado, el gobierno posibilitó la conformación monopólica del sistema de medios de radiodifusión.
La restricción de libertades se estableció como “la bestia negra del peronismo”, formándose sobre la base de seis medidas contundentes: a) expropiación y limitación del papel, B) modificación del código penal, c) declaración del estado de guerra interna y del estado de sitio, d) allanamientos, clausuras y expropiaciones de medios de prensa gráfica, E) adquisición de talleres de imprenta y f) creación de la comisión bicameral investigadora de actividades antiargentinas.
La radiodifusión entre 1946 y 1955 destacó una concentración geográfica, política y económica. La ciudad de Bs. As. Fue el centro del desarrollo geográfico del sistema de radiodifusión donde sectores políticos próximos al gobierno resultaron adjudicados de las cadenas de radiodifusión conformadas e integradas por actores económicos determinados, consagrando definitivamente en este período un pluralismo formal (no real) y una élite económica y política.
La organización del Estado en la radiodifusión.
Para estructurar la radiodifusión el gobierno de Perón agrupó este principio en dos organismos del Estado: la Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia y el Ministerio de Comunicaciones.
Un primer nivel político administrativo desde la SPyDP, un segundo nivel técnico desde el MICOM.
La prensa gráfica y la radiofonía habían alcanzado un desarrollo muy importante, en relación a su expansión pero de manera diferente. La prensa gráfica se consolidó básicamente sobre una estructura histórica sostenida por grandes medios y acompañada por un conjunto de diarios que cumplían un rol oficial u opositor al régimen de turno. Esta situación se percibía en relación a la política, sin embargo, existieron medios periodísticos de género y temáticos que sobrevivían, más allá de la disputa ideológica, únicamente por intermedio de la publicidad comercial y otros modos de financiamiento.
La radiofonía se estructuraba y desestructuraba  a partir de la existencia de permisos precarios que habilitaban a las radios para funcionar temporalmente, hasta tanto existiera una ley que regulara al sistema en su conjunto, actualizando los adelantos políticos, sociales y técnicos a la normativa vigente, que era el Reglamento de Radiocomunicaciones sancionado en 1933.
En 1944 se sanciona el Estatuo del Peón y el Estatuto Profesional de Periodista.
Hasta 1946 la ley que regulaba la radiodifusión era el reglamento de 1933 y el Manual de instruccipnes para las estaciones de radiodifusión pretendía consagrarse como la reglamentación orgánica. Esta norma se caracterizó por la censura previa y las profundas restricciones a la libertad de expresión en materia de contenidos.
El sistema de radiodifusión en 1946 se había construido históricamente a través del otorgamiento de permisos precarios a personas físicas y jurídicas y extendiéndose en todo el país el concepto de la retransmisión. En estos términos existían las siguientes modalidades de estaciones de radio: a) cabeceras, b) retransmisoras y c) red de emisoras.
Teniendo en cuenta que el origen y el desarrollo de la radiodifusión sonora se produjo a partir de la iniciativa privada y se financió mayoritariamente a través de la publicidad, el Estado ocupó un rol de características complementarias resguardando el rol de controlador y no de administrador, poniendo atención al carácter contenidista de las informaciones y comunicaciones que se establecían, intentando asegurar una programación cultural y educativa. Así, nuestro país consolidó un modelo de radiodifusión sonora “populista” bajo la influencia del modelo comercial norteamericano.
Con la proposición y el respaldo político de Eva Perón para los dos cargos, por un lado designó a Raúl Alejandro Apold, conocido como “el zar del cine y la propaganda” en la Subsecretaría de Informaciones y Prensa de la Presidencia y por otro lado a Oscar Nicolini al mando del Ministerio de Comunicaciones.
La ausencia total de un marco normativo que regularizara realmente la estructura de propiedad de los medios posibilitó la transferencia, compra y venta de licencias entre pesonas físicas y jurídicas y la conformación de redes dirigidas por una cabecera e integradas por estaciones retransmisoras.
En este escenario, la primera presidencia de Perón se destacó por cuatro sucesos trascendentales donde el gobierno, por intermedio de allegados, compró y logró el control de la mayoría de los medios de prensa gráfica y radios. Una política de gobierno para construir el monopolio en la estructura de medios de prensa gráfica y radiodifusión con la finalidad de centralizar y concentrar el poder político y económico.
En este desarrollo verificamos el mapa de medios controlado por el Estado de manera indirecta desde la relación medios de comunicación y propietario: a) LR3 Radio Belgrano – Jaime Yankelevich / Oscar Nicolini, b) Editorial Haynes / red Azul y Blanca: Oscar Maroglio / Miguel Miranda / Vicente Aloé, c) Editorial La Razón SA: Red Argentina de Emisoras Splendid: Ricardo Peralta Ramos / Vicente Aloé. Este control indirecto fue complementado por el control directo del gobierno ejercido desde LRA radio del Estado.
El gobierno encomendó a Yankelevich traer la tecnología para la tv.
En el 53 se sancionó la ley de radiodifusión. Se precisó el servicio de radiodifusión como “de interés público”, destacando que el poder ejecutivo podría autorizar a particulares su prestación mediante licencias sujetas a las condiciones establecidas por la ley y su reglamentación. Las adjudicaciones se harían previa licitación.
Las licencias se otorgarían por 20 años y a los que: a) ser argentino nativo, b) si fueran personas jurídicas, con 70% de capital argentino, c) el directorio tenía que estar conformaido por argentinos, d) debían tener un plan de acción para la licencia.
Se creó el Servicio Oficial de Radiodifusión (SOR) y el Servicio Internacional de Radiodifusión (SIR). El SOR tenía como finalidad contribuir a consolidar la unidad espiritual de la nación.
Siete meses después de la reglamentación de la ley de radiodifusión, en junio de 1954, se produjo el llamado a licitación para la instalación y explotación de tres redes de radiodifusión. Esta norma constituye un vacío legal ya que la ley de radiodifusión establecía que dentro de los 45 días debía hacerse el llamado a licitación. Esta controversia jurídica será el argumento usado por la Libertadora para derogar el llamado a licitación.


UNIDAD DE PRACTICOS. Televisión argentina en los 60: la consolidación de una negocio de largo alcance. Gustavo Bulla.

Fue durante esa década donde se masificó la tenencia de receptores de tv, lo cual redundó en la constitución de un mercado publicitario consolidado, fundamental para el financiamiento por esa vía, y para el desarrollo general de la actividad.
La creación de productos industriales para ser consumidos por los jóvenes colateralmente produjo una nueva segmentación del mercado publicitario y éste, a su vez, de las audiencias de los medios de comunicación, que también comenzaron a tener sus segmentos de programación destinados específicamente a esa fracción etaria.
Hecha la ley… (el decreto ley)
La salida al aire de los nuevos canales privados no resultó nada fácil. Si bien el gobierno de Aramburu había otorgado las licencias en 1958, hasta 1960 el tiempo transcurrió entre los tibios intentos de revisión del gobierno de Frondizi y la búsqueda de capitales por parte de quienes habían ganado la licitación. Este último resultó clave, dado que no se encontraron inversores argentinos dispuestos a completar la suma necesaria para poner los canales en funcionamiento. Por otra parte, la ley de radiodifusión prohibía la participación del capital extranjero en televisión y en radio. Para subsanar este inconveniente se crearon productoras de contenidos para los canales de televisión que quedaron en manos de inversores extranjeros. Estos inversores no fueron otros que las tres grandes cadenas de tv norteamericanas, la NBC, la CBS y la ABC.
A partir del dominio directo de las productoras, e indirecto de los canales, las cadenas norteamericanas lograban una integración vertical de producción de contenidos y distribución, que estaba prohibida en su país de origen.
La prohibición de establecer redes permanentes también fue burlada por los empresarios privados. La operatoria verificada por la cual se constituyeron redes de hecho asumió la forma de una triangulación, teniendo a los canales de cabecera, las productoras y los canales del interior en sus vértices.
La precariedad tecnológica de la época no inhibe que en la década del 60 existan cadenas de tv, en tanto a través de enlatados se emitían programas mayoritariamente hechos en Bs As por la cabecera. Aquella modalidad reconocía tres formas: 1) de propiedad: cuando se producía una inversión directa de las productoras asociadas a los canales de cabecera en la empresa licenciataria del canal del interior; 2) de asociación: se basaba en la relación contractual por la cual el canal del interior le compraba toda la programación a una sola productora porteña, con las ventajas que supone la compra mayorista; 3) independencia: el canal del interior compraba su producción a dos o más productoras de capital.
La explosión del nuevo medio.
Con cuatro canales de aire en capital más dos en el interior la tv argentina desarrolló en los 60 su expansión y consolidación. A partir del crecimiento significativo de la oferta televisiva en los 60, y amparada por cierto florecimiento económico del país con un visible aumento del consumo por parte de los sectores populares en base a una situación prácticamente de pleno empleo, cada vez fue más habitual encontrarse con grandes aparatos receptores en los livings de las casas.
Pájaro que comió…
A partir de 1965 se comenzó a producir un paulatino proceso  por el cual las grandes cadenas norteamericanas se desprenden de sus acciones en las productoras y canales privados de capital federal. Primero fue la NBC que se desprendió en 1965 de sus acciones en canal 9, la siguipo la ABC que se desvniculó de canal 11 en 1970 y, CBS vendió su participación en canal 13 en 1971.
La razón fundamental es la crisis de rentabilidad que sufría la televisión comercial norteamericana y por una política de reorientación de las inversiones hacia nuevos campos que prometían mejores ganancias: el desarrollo de las telecomunicaciones, las videocaseteras y la tv por cable.
Los actores locales que tomaron la posta
El primer empresario argentino en tomar las riendas integrales de un canal privado importante fue Alejandro Romay, quien en 1965 adquirió las acciones de Compañía Argentina de Televisión (CADETE), licenciataria de LS83 Canal 9.
La segunda empresa en cambiar de manos fue la licenciataria de canal 11, Dicon SA y su productora subsidiaria, Telerama. En 1970 la cadena ABC le vendió el paquete mayoritario de las acciones al empresario periodístico Ricardo García, propietario del diario Crónica, editor del semanario sensacionalista. Ese olfato periodístico para detectar los temas más atractivos para la clase trabajadora como son los deportes, las noticias policiales y los juegos de azar, rápidamente lo plasm+o en canal 11, disputándose los secotres populares con la audiencia de canal 9.
Por utlimo, en 1971, la sociedad conformada por CBS se desprendió de sus acciones en la empresa Proartel, la productora de canal 13. Quien tomo las riendas de la emisora fue Goar Mestre, que era su antiguo representate en argentina.
Tarde pero seguro…
El decreto ley 14650 fue promulgado en noviembre de 1957, pero su reglamentación fue recién decretada en 1965.
La otra televisión
Si la diferencia fundamental entre la radio y la tv argentina está dada porque la primera lo hizo a partir de la iniciativa privada y contemporáneamente con los países centrales, mientras que la transmisión de imágenes y sonido a distancia surgió por decisión estatal y una década después que en aquellos países, sí es posible encontrar puntos de contacto entre el nacimiento de la radio y de la tv por cable en nuestro país. Al igual que en los comienzos de la radio donde no se tenía claro cuáles serían los alcances del medio, el desarrollo de la tv por cable vio favorecido su desarrollo inicial desde el punto de vista administrativo por la ausencia casi total de regulaciones a la actividad, sólo hacía falta un permiso municipal para el tendido del cableado.
El sistema del tv por cable, tal como lo conocemos hoy, con una gran multiplicidad de señales entre locales e internacionales, y oligopolizado en su estructura de propiedad a través de un puñado de grandes operadores, debió esperar hasta la década del 80 para iniciar su expansión, tecnología satelital mediante.


UNIDAD DE PRACTICOS. Peronismo y tv (1973-1976). Gustavo Bulla.
¿Qué hacer con los medios?
Pese a las evidentes, crecientes e irreversibles contradicciones que anidaban en el marco del movimiento peronista, uno de los acuerdos más extendidos seguramente lo constituía la voluntad de poner en manos del estado el control de los medios de comunicación masiva, especialmente la radio y la tv.
Un vehículo fundamental para alcanzar tal objetivo lo constituía el vencimiento de las licencias de TV entregadas a empresarios privados en las postrimerías de la Revolución Libertadora.
Finalizada la primavera camporista, Raúl Lastiri firmó el decreto que declaraba la caducidad de las licencias de los cinco canales de tv que había adjudicado con cuestionamientos el dictador Aramburu. Se nombraron interventores primero, luego se prorrogó la tenencia de los canales en manos de los privados.
Con Perón en el gobierno, los permisionarios volvieron a recibir una prórroga hasta junio de 1974. Durante ese período se intensificaron los debates sobre que hacer con los canales de tv. Se consolidó al interior de los sindicatos de tv que había que ir hacia algún formato de servicio público.
En 1975, tomas de canales por sus trabajadores mediante, se expropiaron los canales de capital federal con sus productoras y repetidoras del interior.
La estatización constituyó una esencia invalorable para los objetivos de la dictadura militar, el de utilizarlos como una usina a destajo para sembrar el terror.


UNIDAD DE PRACTICOS. Relaciones peligrosas: los medios y la dictadura entre el control, la censura y los negocios.
Cómo los medios intervinieron en la creación de consensos, cómo fue su actuación frente a la política de censura y represión del gobierno, y los niveles de compromiso, espacios de negociación, resistencia y oposición que existieron.
Indagaremos si el discurso que se construyó desde los medios fue funcional al modelo que se buscaba legitimar para favorecer su proyección empresarial, y si en función de esto jugaron un rol activo en la legitimación del llamado Proceso de Reorganización Nacional.
Terrorismo de Estado.
Para su aplicación necesitó de una clara política de desinformación, censura y manipulación mediática. Para imponerla dispuso del aparato del Estado, alguna resistencia social y mucha complicidad. La libertad de expresión estuvo suprimida y luego, en muchos casos, negociada. Desde una política cultural más abarcativa se implementó una lógica instrumental en los medios.
Política cultural.
La cultura era un campo de batalla estratégico, para el cual la dictadura llevó a cabo una política cultural con una fuerte voluntad de transformación del entramado político, social y cultural de la sociedad argentina.
Necesitó la participación de civiles profesionales de todas las especialidades. Esta participación no sólo se limitaba a aquellos que salían a la arena pública opinando a favor de la dictadura o los funcionarios con presencia mediática, sino también incluía a los equipos de especialistas encargados de elaborar estudios previos.
Generar consenso.
El objetivo mediato consistía en generar un consentimiento de la población, a partir de nuevos patrones en la educación, la comunicación y la cultura.
Política comunicacional.
Los militares pensaron a los medios como un lugar estratégico en su política de control, y pese a declarar el liberalismo económico, durante los casi ocho años que ejercieron el poder, nunca cedieron el control de los canales y las radios que gestionaban.
El empleo de la censura marcó un rasgo de continuidad con la etapa política precedente. Pero durante la dictadura estas acciones se aplicaron como un dispositivo de control.
Las acciones iban desde el asesinato de periodistas, el cierre de diarios y el secuestro de ediciones completas.
Antes del golpe, los militares habían hecho circular una cartilla de palabras que consideraban inadecuadas. Los términos fueron aceptados por los dueños de empresas periodísticas. Una vez en el poder, esto se convirtió en la norma.
Se intervino militarmente la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa.
El gobierno contrató, para su asesoramiento, a las principales agencias publicitarias que funcionaban en el país.
De eso no se habla.
La aplicación de estas políticas tuvo diferentes grados de implementación. De la dureza del primer momento se pasó a distintas instancias de negociación. Así, el servicio de lectura previa dejó de funcionar al mes, y en los canales de tv surgieron tácticas para acordar con los asesores literarios.
La dictadura no necesitó configurar una oficina de censura centralizada porque la gran mayoría de los medios privados aceptaron sin resistencia las medidas represivas impuestas por la junta militar.
De esta rigidez inicial se pasó a los pocos días a una situación de autocensura interna que funcionó como un mecanismo de autocontrol tanto o más riguroso.
Publicidad y consumo.
La economía de las empresas periodísticas estaba vinculada directamente con la capacidad de consumo del mercado interno. Por lo tanto, la política económica neoliberal afectó directamente al sector. Como contrapartida, el mercado publicitario que venía en retroceso, va a recuperarse, principalmente en el subsector televisivo.
Donde manda capitán, programa el productor.
El régimen militar, mientras tuvo la inciativa política, jamás pensó en delegar el control de los medios. Existía el temor de que si estos pasaban a manos de empresarios privados, hubiesen podido adoptar posturas críticas.
Negociados negociados
La negociación extrajudicial con los ex licenciatarios de los canales de tv; la incorporación de la norma PAL N; la transferencia de acciones de la fabricación de papel a los medios gráficos.
Hecha la ley…
Por un lado, el ala liberal del gobierno en conjunto con las cámaras empresarias del sector presionaban para garantizar una Ley de radiodifusión privatista y comercial. Por otro, los sectores duros de las FFAA argumentaban acerca de la necesidad de controlar el discurso mediático.
En marzo de 1980 Videla sancionó el decreto ley 22285, reglamentado al año siguiente. La norma fue diseñada por el ejecutivo con la patronal.
Se definió al servicio de radiodifusión como de interés público y se fijó un rol subsidiario al Estado al indicar que este proveerá servicios de radiodifusión  cuando no los preste la actividad privada…
Se estableció que podían ser titulares de licencias argentinos o naturalizados con fines de lucro, con más de 10 años de residencia. Se prohibió el acceso a las empresas gráficas y a los capitales extranjeros.

La ley es de carácter centralista. 

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