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Mangone, Carlos - Unidad 10 - Comunicación II - Cátedra: Mangone Gándara

UNIDAD 10:

Textos:
“Diez proposiciones sobre políticas culturales”
“Algunos aspectos de las políticas culturales”
“Políticas culturales e izquierda, una relación difícil”


“Diez proposiciones sobre políticas culturales”, Mangone Carlos.

1) Las políticas culturales se ofrecen como inocentes sustitutos de las políticas sociales.
George Yudice en “el recurso de la cultura” plantea nuevas relaciones entre cultura y capitalismo en términos progresistas, reconociendo la  importancia de las funciones y de las organizaciones no gubernamentales. El planteo de Yúdice es todavía más audaz, observaría a la cultura y a la política cultural como un recurso económico y de ingeniería política para neutralizar la injusticia social, por ejemplo, las organizaciones no gubernamentales y de las fundaciones como la Rockefeller, en la neutralización de la violencia en las favelas. Por eso se utilizan palabras como “recurso”, las políticas culturales al “servicio de la justicia social”, la política cultural como “terapia”. De esta manera se exculpa, desresponsabiliza a las fundaciones internacionales. Aparecen como mecenas de la investigación social y cultural, como gestores expertos de todas esas políticas que tratarían de mitigar el sufrimiento de los sectores subalternos.

Ayuda memoria: sustitutos de políticas sociales ---> org privadas aportes para ayudar a sectores menos favorecidos.

2) El estado utiliza las políticas culturales como compensaciones de la crisis de las políticas educativas.
En las políticas culturales estatales existe una serie de condiciones favorables para ajustar la oferta cultural. A diferencia del educativo, prevalece el personal contratado, temporario, monotributista, y la tarea extensionista le brinda un mayor consenso comunitario, sobre todo a los grupos alejados de la educación sistemática (adultos, jubilados, amas de casa).

Ayuda memoria: educación.

3) Las empresas maquillan su imagen pública con las políticas culturales.
Las empresas necesitan una política cultural que les devuelva el consenso social. Una empresa en una época de mucho trabajo, es visualizada como lugar de explotación, una empresa en una época de poco trabajo es advertida como espacio de protección. Entonces, en el momento que se rehabilita el neoliberalismo, las empresas pasan a ser fuerzas productivas, vivas, en ese preciso momento la empresa se desplaza al rango de institución. Se vuelve comunitaria. Interpelan a la sociedad desde la menos conflictiva función de protección de artistas y fomento cultural. Ejemplo: Telecom con un sol para los niños.

Ayuda memoria: Empresa explotadora Vs empresa "comunitaria".

4) Las políticas culturales dominantes ratifican la desigual apropiación de bienes culturales.
Las políticas culturales estratifican sus propuestas de consumo de bienes culturales a partir de las competencias preexistentes en cada una de las clases sociales. Se busca el financiamiento alternativo de las clases altas para subsidiar el trabajo de las clases medios y difundir hacia los sectores populares un “resto” cultural que generalmente se articulan con lo dominante de la industria cultural. Por ejemplo: el acceso gratuito a algunos espectáculos.

Ayuda memoria: clases alta subsidian y difunden un resto cultural 

5) Las políticas culturales, cada vez más, son determinantes en la profesionalización de los “productores culturales” .
 Las políticas culturales estatales y empresariales comienzan a influir notoriamente en la sobrevivencia del ejército de expertos en las prácticas artísticas. Auspicios, giras, recitales, mesas redondas. Formas de contratación temporaria y ejercicio del monotributo cultural, le devuelven al creador, al mismo tiempo, una referencia de refugio institucional y la histórica intemperie de su práctica. Ejemplo: claro trae a los Rolling a tocar a Buenos Aires.


6) Las políticas culturales dominantes favorecen a los “trabajadores” de la cultura que disocien en sus prácticas la convicción política o su tendencia ideológica.
Quien distribuye el trabajo de la cultura no está solamente logrando el apoyo personal de quien es protegido, sino que está neutralizando parte de la crítica ideológica. No es lo mismo contratar a quien lo produce que a quien lo distribuye, la palabra pública que circula en la sociedad, lo producen las personas públicas, famosas, célebres, populares, Como ejemplo, vale el rock nacional y el auspicio del grupo Hadad en La mega.

AM: neutralización crítica ideológica

7) Las políticas culturales van creando un plantel de gestores culturales que se integran a “diferentes” gobiernos.
Varias de las tensiones que se producen en las políticas culturales reflejan diferentes formaciones históricas de los intelectuales y la formación de los tecnócratas, burocrátas y gestores. Es decir para ser burócrata es demasiado intelectual y para ser intelectual es demasiado burócrata.  Por ejemplo: Kive Staif, ligado al teatro San Martín, estuvo con la dictadura, Alfonsín, Menem, siempre está. 

AM: burocracia 

8) Las políticas culturales gestionados por intelectuales generalmente favorecen el capillismo literario y el sectarismo cultural.
La política de llevar a los escritores y a los artistas a todo el país, es una política de profesionalización de los escritores porque financian parte de su práctica. Contar anécdotas o leer unos poemas en las provincias pagados por la Secretaria de Cultura de La Nación no va a colaborar con el movimiento nacional y popular.

AM: literatura

9) El carácter de las políticas culturales dominantes se profundizan cuando se aplican regional o localmente. 
Las distintas demográficas influyen en la difusión cultural, ya que por una parte el Estado tiene una responsabilidad mayor a medida que la población disminuye y dinamismo cultural, estético, ideológico pierde en matices y confrontación. La propuesta cultural subsidiada es percibida como “acontecimiento social o comunitario”. Las prácticas culturales necesitan doblemente el fomento estatal o aceptar el auspicio monopólico empresarial que neutralizan en gran parte su vocación crítica. 

AM: distintas demografías

10) Las políticas culturales vigentes son el resultado de la dominancia neoliberal, la hegemonía videopolítica, las influencias de los estudios culturales, repliegue educativo del Estado, el debilitamiento de la crítica ideológica de los intelectuales y la oferta sobredeterminada de expertos en comunicación y cultura.
Las políticas culturales dominantes no podrían ser analizadas sin tener en cuenta:
- las tendencias financieras del neoliberalismo (financiamiento cultural alternativo, lugar de las fundaciones y créditos internacionales)
- la búsqueda de rentabilidad videopolítica para el acontecimiento cultural (recital, exposiciones)
- el abandono por parte del sistema educativo de las políticas de reinserción escolar o de formación de competencias artísticas (jornadas completas, contraturnos, educación de adultos).
- la conjunción de esa época de una hegemonía “disciplinaria” de los estudios culturales que colaboran, en la formación de números expertos en “gestión cultural y repliegue del histórico compromiso crítico de los intelectuales.


Más resumido:
MANGONE, CARLOS, DIEZ PROPOSICIONES SOBRE POLÍTICA CULTURALES.
1) Las políticas culturales se ofrecen como inocentes sustitutos de las políticas sociales (como para neutralizar la injusticia social). Las políticas culturales no solo funcionan como diseño táctico y estratégico de influencia para la acción cultural sino como un recurso económico, terapéutico y de ingeniería política para neutralizar la injusticia social. LAS POLITICAS CULTARALES TERMIAN FUNCIONANDO PARA MITIGAR EL SUFRIMIENTO DE LOS SECTORES SUBALTERNOS
2) El estado utiliza políticas culturales como compensaciones de las crisis de las políticas educativas.  Las políticas  culturales son más baratas, no hay gremios (precarización laboral, prevalece el personal contratado, temporario y monotributista), generan más consenso en grupos alejados del sistema educativo (jubilados y adultos)
3) Las empresas maquillan su imagen pública con las políticas culturales. Fuero rehabilitadas por el neoliberalismo y se “transformaron” en instituciones comunitarias lo cual les da mucho consenso social. De esta forma obtienen una identificación estratégica menos conflictiva, dado que hablan como protectores de la cultura y el arte.
4) Las políticas culturales dominantes ratifican la desigual apropiación de bienes culturales.  Esto se produce porque estratifican sus propuestas de consumos de bienes culturales a partir de las competencias preexistentes en cada una de las clases sociales. Los programas culturales barriales, los talleres, el acceso gratuito a algunos espectáculos, privilegia el inevitable utilitarismo del consumo cultural popular, descartando el debate, la polémica y la concientización ideologico-politica.
5) Las políticas culturales, cada vez más, son determinantes en la profesionalización de los “productores” culturales. Los productores culturales dependen de los auspiciantes, manteniendo con ellos una relación asimétrica en la cual el productor cultural depende de la protección y de la subvención de sus auspiciantes.
6) Las políticas culturales dominantes favorecen que los trabajadores de la cultura disocien en sus prácticas la convicción política o su tendencia ideológica.  Este punto se relaciona estrechamente con el anterior. Al condicionar a los productores, las empresas, condicionan, neutralizan y eliminan la crítica ideológica. Nadie critica a quien lo auspicia y nadie auspiciaría a quien lo critica
7) Las políticas culturales van creando un plantel de gestores culturales que se integran a “diferentes” gobiernos. Muchos intelectuales o artistas pasan a ser gestores culturales del estado a lo largo de varios gobiernos.
8) Las políticas culturales gestionadas por intelectuales generalmente favorecen al capillismo literario y el sectarismo cultural.  Existe una marcada tendencia corporativista y de intercambio de favores.
9) El carácter de las políticas culturales dominantes se profundiza cuando se aplican regional o localmente.  Las prácticas culturales necesitan de auspicios pero eso les quita vocación crítica

10) Las políticas culturales vigentes son el resultado de la dominancia neoliberal, la hegemonía video política, las influencias de los estudios culturales, el repliegue educativo del estado, el debilitamiento de la crítica ideológica de los intelectuales y la oferta sobredeterminada de expertos en comunicación y cultura. La situación económica, social y política condicionan las políticas culturales dominantes.




“Algunos aspectos de las políticas culturales”, Mangone Carlos.

I
Aspectos a tener en cuenta en las políticas culturales:
- sujetos sociales involucrados
- formatos
- sistemas de participación
- carácter manifiesto o latente
- valores culturales y las normas estéticas que difunden o promueven

Líneas de políticas culturales que actuaron en Argentina:
- liberal
- nacionalista burguesa (radicalismo-peronismo-desarrollismo)
- izquierda (anarquismo, socialismo, comunismos y trostkismo)

Políticas culturales de las organizaciones sociales:
- inmigrantes
- movimiento sindical
- cooperativas
- federaciones estudiantiles
- partidos políticos
- org de DDHH


II
Hay tensiones siempre presentes en el análisis de las relaciones culturales. Una primera tensión se da entre educación, cultura y arte:

Para algunos el arte está restringido a prácticas de élite y para otros en una disposición estética que se encuentra en cualquier práctica cultural. Muchas veces la educación se entiende como la formación sistemática institucional impartida por el Estado o por la sociedad en forma planificada y en otras se percibe como cualquier integración de normas y valores. Hay, un concepto amplio de cultura (cultura como todo lo que hace le hombre para vivir; satisfacción y resolución colectiva de las necesidades individuales; el conjunto de normas y valores transmisibles, archivables que integran y cohesionan a un grupo) y un concepto más restringido (la cultura como más vinculada a lo discursivo, el plano simbólico de las prácticas) y finalmente, hay quienes asimilan cultura como arte como una noción restrictiva (cultura de elite).

Las políticas culturales audiovisuales vinculadas a los medios les exigen, a veces, objetivos que son de la educación o de la práctica artística y viceversa. Lo que si es cierto, es que uno integra valores artísticos y estéticos a partir de dos espacios de formación fundamental: la escuela y la familia.

III
Una segunda tensión se produce entre la vanguardia artística, vanguardia política y vanguardia cultural. La vanguardia necesita un espacio público diferenciado, un mercado de bienes culturales, un arte oficial que se impone. Actualmente, el Estado, por la desaparición del público “conformado” por la vanguardia, puede llegar a proteger alguna de sus iniciativas, según el paradigma de acción cultural que predomine en cada época. 

La vanguardia artística tiene como objetivo primordial cuestionar el arte oficial a partir de la división del público, la actitud de la vanguardia es desafiante,  agredir al público anestesiado por un arte inerte.  Trata de llevar el arte a la vida social, todo se estetiza. La vanguardia produce una división del público a través de operaciones en diverso nivel: opacidad del mensaje, dificultad de recepción, búsqueda de un conjunto de iguales, desinterés por el poder, ocupación de los márgenes de producción. 

La vanguardia política, a diferencia de la artística, busca otros objetivos: 
- consenso
- integración de masas contrahegemónica
- se plante la toma de poder. 

La vanguardia cultural está mitad de camino: maneja algunos criterios de la V.A (experimentación) y ambiciona ubicarse en el lugar del poder (V.P)


IV
El tercer punto a tener en cuenta es el lugar del Estado. El estado se ha involucrado mucho en la cultura desde que percibe que ésta se percibe como un espacio estratégico de lucha. La cultura comienza a ser vista como un espacio estratégico, se construye consenso. Comienza a involucrarse, crea las secretarías de cultura, los ministerios de información y propaganda, auspicia eventos, crea centros culturales, empieza a invertir en cultura. 

Ahora el estado tiene un problema: es el responsable de la educación pública y a partir de ahí, le cuesta distinguir lo que es una política cultural vínculada al ámbito educativo de lo que es un política cultural diferenciada. El discurso de la derecha, critica que el estado gesta en cultura cuando ya ofrece educación. Sucede que si el estado participa le quita al público al mercado privado.


V
El cuarto punto en tensión con el anterior es el lugar de las empresas, la empresa ha sido rehabilitada por el discurso neoliberal. La empresa es rehabilitada como un lugar de trabajo comunitario familiar que brinda un servicio necesario que las masas consumen con deseo y satisfacción. La empresa debe mostrarse hacia afuera de manera diferente. La empresa se muestra como un espacio de la cultura de la empresa, que le interesa el arte, es todo una política cultural.

VI
en quinto lugar, consideramos la importancia de los medios como productores de políticas culturales. Es el tiempo de apogeo de los medios masivos. Los medios planifican los efectos, tienen en cuenta las edades, dosifican los mensajes, la educación fue la primera gran política cultural y los medios son la última política educativa. Actuamos televisión: Somos rápidos, videoclipzados, espectaculares, mediáticos, buscamos máxima repercusión, productividad, y eficiencia pero no produciendo medios si no en la actividad cotidiana.

VII
El otro aspecto a tener en cuenta es la dependencia que tiene el productor cultural. En la mayoría de los casos depende de la imposición mercantil, institucional o estatal y del auspicio o de la protección.  El problema para el productor cultural es que salvo que tenga autonomía importante, la relación de dependencia condiciona la práctica. Esto no quiere decir que los productores culturales escriban, pinten, graben, compongan, canten según les indiquen sus patrones, pero tampoco hay que dejar de tener en cuenta que exteriorizan las tendencias de mercado, auspicios estatales, protecciones coyunturales. 



“Políticas culturales e izquierda, una relación difícil”, Políticas Culturales en América Latina. Mangone, Carlos.

Para la izquierda socialista y marxista de nuestro país la discusión y aplicación de políticas culturales, estuvo condicionado y subordinada a sus tácticas y estratégias en relación al poder político.

I
La política cultural de los socialistas se estructuraba como una red comunicación y social al margen del Estado y con el objetivo principal de disputarle el territorio y la conciencia al aparato cultural católico. La revolución rusa provocó un cimbronazo en las filas socialistas y tuvo sus efectos en las definiciones culturales. Se mantiene una constante actitud pedagógica “el movimiento que iniciamos en pro de un arte popular es un movimiento esencialmente moralizador”. Las épocas son distintas, el vigor del socialismo también pero la escala de valores estético y culturales siguen siendo los mismos: la circulación de saberes universales, la difusión de una ideología de la higiene social, la defensa de las libertades formales y un moderantismo artístico que margina a las vanguardias y reclamaba para si el reconocimiento de las instituciones tradicionales. 


II
Por definición las corrientes anarquista no podían fijarse políticas culturales que se basaran en la intervención institucional o en el hecho de vincularse con los aparatos de reproducción del estado. Su práctica se asentaba en la agitación y dramatización de la lucha ideológica. El carácter ideológico promovió entre 1900 y 1920 numerosas revistas culturales, suplementos, ediciones de perfil pedagógico, pero no logró articular un frente cultural que pueda desarrollar más allá del objetivo inicial de contener y cohesionar los diferentes orígenes nacionales y culturales del espacio migratorio. Fue en el periodismo cultural en donde los anarquistas pudieron inscribir su lucha ideológica. 

Por su parte, el sindicalismo con la efímera experiencia de la Unión Sindical Argentina, y Bandera proletaria, mostró explícitamente las dificultades que una política cultural precaria que se montaba en una estructura sindical.


III
Para el partido Comunista Argentino la política cultural se vinculaba con los vaivenes de su línea, sobre todo a mediados de la década del 20. El antifascismo y la guerra civil española promovieron el frentismo cultural, la revalorización del componente pequeño burgués como tribuno de la denuncia dentro de una política cultural que se enriqueció con una serie de iniciativas sociales subordinadas a una línea errática que desarrollaba su dinámica según los parámetros de la contienda Europea. 

Con la caída del régimen “justicialista” en 1955, como un reflejo condicionado y hasta que llegue la revolución cubana, se revalorizan espacios como la sociedad argentina de escritories para realizar alianzas. A fines de los 50 se inicia una política de difusión y denuncia editorial muy importante al calor de la entrega desarrollista, acumulación ideológica que permitió una influencia inestimable pero que concluía en una política reformista de colaboración de clase. Los textos que describían el dominio monopolista y oligárquico resultaban una política cultural aprovechada por los nuevos grupos de izquierda que aparecían en ese entonces. 

La burocracia partidaria no dejo espacio para profundizar a Gramsci, se molestó por las alusiones a la política cultural hacía la burguesía, arrinconó a los sectores juveniles. 

A mediados de los 80, la cuestión más importante de política cultural giró en torno la recalificación de la importancia de los intelectuales y de su inscripción en un frente de liberación. No hay cambios con respecto a la necesidad de dar batalla ideológica por la legitimación del marxismo en la sociedad pero se observan muchas vacilaciones a la hora de especificar el contenido que debe tener una política cultural que trabaje en el espacio de la enseñanza, la ciencia y el arte. El objetivo es una cultura “nacional, popular y democrática” que a las pocas líneas se transforma en “renovada, democrática y liberadora”. Cuando se insinúa hablar de cultura se termina hablando de educación y cuando se intenta tratar temas de política cultural, lo que se hace es reflexionar sobre medios masivos e industria cultural.



IV
Los vínculos entre las corrientes trostkistas y políticas culturales están fuertemente condicionadas por el desarrollo opositivo y denunciador del autoritarismo político y cultural stalinista. La persecución permanente que le impuso la burocracia no dejo, mucho tiempo para una reflexión cultural o artística. Sus alianzas o auspicios culturales, se subordinaban en oportunidades de salvataje de toda aquella producción cultural censurada por el comunismo oficial. Solo una burocracia ignorante, impúdica, ebria de omnipotencia puede darse la tarea de “dirigir el arte”.

V
Si simplificamos los momentos de un política cultural de izquierda reconoceríamos tres fases coexistentes: la denuncia, la confrontación y la alternativa son indisociables de una política cultural que represente a los de abajo. Esta política cultural de la izquierda debe recuperar aquello que cada corriente ideológica dejó como aporte a la construcción de una identidad revolucionaria en cada una de las oportunidades que le tocó protagonizar. 

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