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Campolongo - Unidad 6 - Planificación de la actividad periodística

Campolongo - Unidad 6 - Planificación de la actividad periodística

BONETE PERALES, E: “De la ética filosófica a la deontología periodística”

Este autor se dedicó a estudiar las cuestiones de la ética y la moral en el periodismo. Entendemos por ética a la vertiente de la filosofía más fecunda en nuestro contexto cultural.

Siglo XX ® Las ciencias humanas intentan responder las preguntas éticas y morales que los hombres se han formulado a lo largo de la historia. Esta permanente reflexión, al mismo tiempo, muestra claramente las limitaciones de estas ciencias. Además, otros ámbitos del quehacer humano (p.ej. las profesiones) intentan resolver a través de sus códigos deontológicos los conflictos morales que se presentan en el desarrollo de sus tareas.

La ética filosófica es:
      Necesaria ® porque sin la reflexión ética carecerían de respaldo los principios que inspiran los códigos de las profesiones,
      Insuficiente ® porque por sí misma la ética no comporta ninguna fuerza de convicción si no existe previamente una voluntad moral por parte de los profesionales.
Se parte del supuesto de que la ética filosófica es capaz de iluminar y orientar realmente el mundo de la práctica, el mundo de la información y comunicación, dado que no sólo toda moral pensada incide en la moral vivida (en este  caso, la moral profesional), sino que también moral vivida presupone unos determinados principios que la justifican y la legitiman.

Etica y moral: aproximación etimológica e implicaciones deontológicas

Ética (del griego êthos) ® el carácter, el modo de ser adquirido a través de los actos y los hábitos. El carácter moral de un hombre constituye el resultado de la ejecución de una serie de actos reiterados y, por ello, generadores de hábitos, que a su vez dan lugar a una personalidad moral. El carácter moral se convierte también en la fuente personal de donde emana nuestro modo de obrar.  
Según lo dicho, deberían concebirse las profesiones no sólo como un mero ejercicio de actividades, sino también como una especial manera de ser, como un “êthos moral” al que cabe, consecuentemente, exigirle determinados comportamientos a fin de que genere hábitos que se conviertan en los más significativos (moralmente hablando) de una profesión.

Ética periodística: Concebir la profesión periodística como una manera moral de ser, que encarna valores y virtudes dignos de ser reivindicados y asumidos por la entera profesión, a fin de conseguir para ella una dignidad moral que no siempre trasluce.      

Una tarea principal de cualquier deontología profesional consiste en explicitar a través de los códigos deontológicos un “êthos profesional”, una manera moral de ser profesional, más que el inculcar deberes y normas que se han de cumplir por parte de los profesionales conscientes de su responsabilidad social.
Cabe aclarar que ética y moral no son lo mismo:

Ética (proveniente de los griegos) ® estudio que organiza un sistema de saber en orden a la práctica.
Moral (proveniente de los romanos) ® consideración fáctica ó empírica de los comportamientos, tanto individuales como sociales. 

La pregunta clave de la ética: ¿Qué debo hacer?

¿Qué es el hombre?
¯
Antropología filosófica
 
 







 
La pregunta sobre “¿Qué debo hacer?” se relaciona con las otras dos, pero no se responde por completo desde ellas. Tiene relación con todo lo que puedo conocer (ciencia) y con lo que me cabe esperar (religión) pero se centra en un área de problemas específicos. El decir “qué debo hacer” presupone la necesidad de hacer algo que debe ser hecho, lo que implica que el “qué” del “hacer” es un asunto primordialmente de responsabilidad.
Conviene aclarar que la cuestión en torno al hombre no queda aclarada describiendo “lo que es” sino que exige comprender al hombre como un “alguien” y no simplemente como “algo”. El hombre es libre y responsable de todo cuanto hace y dice. Sólo en la medida que acontece esta experiencia de ser un “alguien”, un “quién”, cabe hablar de experiencia moral, de responsabilidad.




Dimensiones del fenómeno moral
Dimensión aretológica–praxeológica (virtudes)

La aspiración a la virtud que debe inspirar el comportamiento de todo hombre.
Dimensión axiológica–teleológica (valores)
El contenido del bien cuya realización se convierte ineludiblemente en la tarea moral de toda vida personal y organización social.
Dimensión nomológica–deontológica (normas)
La fuerza obligatoria del deber siguiendo la cual las relaciones interpersonales adquieren un sentido dignificante.

Aplicado a los códigos deontológicos periodísticos:
a)      Cuando se busca expresar cuál debe ser la virtud de todo periodista, se habla de “integridad”.
b)      Cuando se habla de los valores que deben ser respetados, se habla de tolerancia, pluralismo, paz, democracia, justicia...
c)      Por último, en los códigos se habla de respeto a las normas y deberes inspirados en leyes jurídicas ya existentes, o bien en cláusulas formuladas por los mismos periodistas. 

El “bien” aparece como constituyente “intrínseco” del deber y de la virtud, lo que a su vez constituye el punto de referencia que justifica moralmente una norma y un acto. Pero, ¿en qué consiste el “bien” en sí? El bien incondicional está constituido por la dignidad de cada persona, que debe ser no sólo admitido sino protegido jurídicamente y defendido políticamente. Esta afirmación de lo que se considera bueno incondicionalmente requiere:
a)      Algún tipo de concreción en leyes y deberes (dimensión nomológica–deontológica);
b)      Algún tipo de concreción en ideales culturales, valores morales y fines sociales (dimensión axiológica–teleológica);
c)      Algún tipo de concreción en virtudes ó hábitos a adquirir a través de actos personales (dimensión aretológica–praxeológica).
No es extraño, pues, afirmar que todos los códigos deontológicos del periodismo más recientes pretendan garantizar la dignidad de toda persona implicada en el ámbito de la información, tanto aquel que recibe los mensajes (ciudadano), como el que los difunde (periodista) y sobre todo, aquellos que estén involucrados en la información en sí (protagonistas del suceso).

Imperativos categóricos de Kant ® Tienen como finalidad que el individuo pueda calibrar por cuenta propia la moralidad de sus personales intenciones y acciones.
      “Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal”
      “Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio”

 

Niveles de la ética de la información


Ética prescriptiva de la
Información
(Recomendar valores y normas como preferibles ó deseables)

A los medios de comunicación les corresponde hoy en día cierta misión “moralizadora”. Se parte del supuesto de que además de constituirse como empresa económica, los medios de comunicación cumplen una función social. Informar implica formar. El reconocimiento social del periodismo depende de la capacidad de asumir criterios morales con los que se defienda la dignidad de toda persona involucrada en el proceso informativo. Además de ser críticos con la realidad existente, tienen una labor moral digna de ser perseguida con responsabilidad aprovechando el poder cultural que poseen. (ver en el apunte “mito de la caverna” – Platón)




Ética descriptiva de la
Información
(Mostrar los valores propios de las culturas ó clases sociales)

Este aspecto de la ética fomenta el compromiso de los medios de comunicación en dar a conocer lo más fielmente posible lo que de hecho acontece en la sociedad, narrar con la máxima objetividad la realidad moral y política, reflejar las diferentes mentalidades que coexisten en la sociedad, procurando mantenerse en una neutralidad. La ética descriptiva procurará dignificar al hombre y a la propia profesión, no solo orientando la práctica de los ciudadanos sino principalmente mostrando la verdad de los hechos. La búsqueda de la verdad y la objetividad constituye la meta de todo periodista. Pero por otra parte, hay que tener en cuenta los problemas que se originan a partir del hecho de que el periodista está inmerso en la misma realidad que pretende reflejar.

Ética lingüística de la

Información

(esclarecimiento de la lógica de los términos y los enunciados
valorativos)



Cuando los periodistas informan, se sirven inevitablemente del lenguaje, y por ello podemos sugerir que los medios de comunicación tienen que ser conscientes de los supuestos e implicaciones morales que conlleva el uso del lenguaje. La forma en que se cuentan los mensajes comporta tanta gravedad moral como el contenido del mensaje y su finalidad.
a)      Responsabilidad sintáctica (signos): Escribir correctamente a fin de evitar ambigüedades, confusiones e insinuaciones, es decir, evitar el falseamiento de la realidad a describir.
b)      Responsabilidad semántica (relación entre los signos y los objetos designados): El periodista ha de procurar que los términos utilizados en un discurso informativo se ajusten al máximo a la realidad que se pretende designar. El periodista y su lenguaje deben buscar en todo momento la verdad.   
c)      Responsabilidad pragmática (relación entre los signos y los sujetos que los usan): Los periodistas no sólo son responsables de cuanto escriben sino también y sobre todo de las implicaciones de sus mensajes en quienes lo reciben. Tales efectos pueden ser intencionalmente buscados ó indirectamente derivados de la forma gramatical y del contenido semántico del lenguaje usado.

Así pues, si el concepto ético principal de la responsabilidad sintáctica es el de la corrección, y el de la responsabilidad semántica el de la verdad, cabe decir que el concepto clave de la responsabilidad pragmática del profesional de la información sería el de la veracidad.

Relación entre responsabilidades lingüísticas y niveles de ética
Responsabilidad pragmática
Ética prescriptiva (por cuanto todo mensaje incide inevitablemente en la vida de quienes lo reciben)
Responsabilidad semántica
Ética descriptiva (ya que todo mensaje informativo debe ser necesariamente objetivo, con pretensión de representar la realidad)
Responsabilidad sintáctica
Ética lingüística (toma de conciencia del carácter intrínsecamente moral que comporta todo mensaje informativo en su estructura).

Deontología ®  El estudio o la ciencia de lo debido. Término acuñado por el inglés Jeremy Bentham, se aplica fundamentalmente al ámbito moral, a las acciones que no están sometidas al control de la legislación pública. Consiste en una especie de ética de los deberes prácticos. Bentham considera que la base de la disciplina deontológica es el principio de la utilidad, es decir, la afirmación de que la bondad ó la maldad de cualquier acción se encuentra en su tendencia a aumentar ó disminuir la suma total de la felicidad ó bienestar público (maximización del bienestar). Si bien el término se le debe a Bentham, se denomina como “deontología” a la tradición ética kantiana, tan enfrentada al utilitarismo, y a este último se le denomina “teleología”, dada su insistencia en los fines de las acciones.  

Profesión ® Término acuñado por Max Weber. Tiene una importante reminiscencia religiosa: la idea de una misión encomendada por Dios según la cual cada hombre había de seguir su llamado (“vocación”) en las tareas específicas de su circunstancia laboral, impregnándola de un profundo sentido religioso y moral. El trabajo adquiría así un sentido sagrado que implicaba una exigencia moral. De este modo, el trabajo se constituye en la prueba no sólo del amor a Dios sino también del amor al prójimo. La dignidad de toda profesión radica en la mayor conciencia que se posee de servicio a la sociedad. El sentido correcto de entender las profesiones, por su carácter moral, es el de un servicio altruista a la sociedad.


ADELA CORTINA: “Ética discursiva en el ámbito de la información”
Nos encontramos frente a una profesión, siempre y cuando cuente con un código moral propio que la respalde y la presente como digna socialmente: Una profesión es una organización laboral humana capaz de autocontrolarse y consolidar así su función humanitaria y social

Ética discursiva ® Surge en la década ’70, Escuela de Frankfurt (Apel y Habermas). Se denomina ética discursiva porque es una propuesta de filosofía moral, es decir, de ética, que extrae sus conclusiones para la moral sobre todo de analizar cuáles son los elementos que hacen racional un discurso práctico. En ambientes menos técnicos, recibe también otros dos nombre: ética comunicativa, porque su punto de partida es el análisis de las acciones comunicativas; y ética dialógica; porque uno de los descubrimientos esenciales que surgen de ese análisis es que la razón humana es dialógica, y que sólo a través de este tipo de diálogo llamado “discurso” podemos las personas saber qué es lo moralmente correcto. Aunque estos dos nombres se utilicen corrientemente, el técnico es ética discursiva porque esta ética hacer referencia al discurso

a) Personas como interlocutores válidos ® El hecho de que hablante y oyente Objetivo de la ética discursiva ® La ética discursiva se propone responder a la pregunta: ¿Por qué debo actuar moralmente?

Método de la ética discursiva ® La ética discursiva entiende que el método propio de la filosofía es el llamado “método trascendental”, introducido por Kant, que consiste en tomar como punto de partida un fenómeno que resulte indiscutible (es decir, que todo hombre tenga que aceptar) e intentar dilucidar qué condiciones tienen que darse para que ese fenómeno resulte racional. Kant tomó como punto de partida el hecho de que todos los hombres tengamos una conciencia moral (la conciencia de que debemos cumplir determinados deberes aunque no obtengamos ningún beneficio de ello). La ética discursiva también parte de un hecho indiscutible: que todos los seres humanos realizamos acciones comunicativas.

El punto de partida: las acciones comunicativas
Que se realicen  actos de habla significa también que, aunque no lo digan, están aceptando implícitamente muchas cosas. Se están reconociendo mutuamente como interlocutores válidos. La acción comunicativa precisa, por tanto, de un hablante y un oyente, que se consideran respectivamente como interlocutores válidos y que tienen como meta de su comunicación el entendimiento mutuo.





b)
Las cuatro pretensiones de validez del habla
Inteligibilidad
Que el interlocutor entienda lo que el hablante dice. Si se cuestiona este aspecto de la conversación, al hablante no le quedará más remedio que buscar el modo de hacerse entender mejor.
Veracidad
Que el hablante dice lo que piensa. Si el interlocutor cuestiona este aspecto, tenemos un problema más serio, porque la fiabilidad no puede demostrarse con discursos. No queda más solución que la de tratar de observar a lo largo de la vida si una persona suele comportarse coherentemente.
Verdad
Para demostrar que lo que dice es verdadero, el hablante simplemente tiene que aducir los argumentos en que se apoya para tener la proposición por verdadera o la norma por correcta.
Corrección
De las normas en las que se apoya su discurso.

De este modo, si el interlocutor pone en duda que la proposición es verdadera o que la norma es correcta, la única salida es aducir argumentos, es decir, iniciar un proceso de argumentación. No vale cualquier tipo de argumentación, sino la que se ajusta a normas discursivas. Recibe el nombre de discurso y es de tipo teórico si estamos tratando de averiguar la verdad de las proposiciones, y de tipo práctico, si estamos preocupados por demostrar la corrección de las normas. Naturalmente, en ética el discurso que nos interesa es el práctico, el referido a normas de acción.

Las reglas del  discurso práctico
1)      La argumentación ha de cumplir las reglas de una lógica mínima:
      Ningún hablante puede contradecirse.
      Cualquier hablante que aplique un predicado X a un objeto Y, tiene que estar dispuesto a aplicar el predicado X a cualquier otro objeto que coincida con Y en todos sus aspectos relevantes.
      Distintos hablantes no pueden utilizar la misma expresión con significados distintos.

2)      La argumentación debe considerarse como un procedimiento, que consiste en la búsqueda cooperativa de la corrección, y no como un medio para la persuasión. Por eso hay que atenerse también a reglas de carácter ético:
      Un hablante puede afirmar únicamente aquello que cree.
      Quien recurra a un enunciado o a una norma que no es objeto de la discusión debe dar una razón para ello.

3)      Si consideramos el discurso argumentativo en tanto proceso de comunicación, esto significa que los interlocutores quieren llegar a un acuerdo que no venga motivado por la fuerza o por impulsos más o menos viscerales, sino por el mejor argumento. Las reglas que se deben cumplir son:
      Cualquier sujeto capaz de lenguaje y acción puede participar en el discurso.
      Cualquiera puede problematizar cualquier afirmación.
      Cualquiera puede introducir en el discurso cualquier afirmación.
      Cualquiera puede expresar sus posiciones, deseos y necesidades.
      No puede impedirse a ningún hablante hacer valer sus derechos.

Una vez que el discurso ha finalizado, ¿cómo comprobar que la norma es correcta? Para ello los interlocutores deben atenerse a dos principios:
      Principio de universalización ® Kant le dio un tipo de formulación que sirve de modelo a la ética discursiva, aunque modificándola: “Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal”. Tener en cuenta este principio significa tomar como morales sólo aquellas normas que yo creo que cualquier ser racional debería cumplir para actuar de acuerdo con su racionalidad. Pero la razón humana no es monológica sino dialógica. Por eso, para comprobar si una norma es correcta, habiendo celebrado un diálogo en que han participado todos los afectados por ella, es preciso someterla a un principio dialógico de universalización. Tal principio diría: “Una norma será válida cuando todos los afectados por ella puedan aceptar libremente las consecuencias y efectos secundarios que se seguirían, previsiblemente, de su cumplimiento general para la satisfacción de los intereses de cada uno”.

      Principio de la ética del discurso ® Sin embargo, si las reglas del discurso práctico lleva al principio de universalización dialógico, lo propiamente específico de la ética discursiva es el principio según el cual: “Sólo pueden pretender validez las normas que encuentran (o podrían encontrar) aceptación por parte de todos los afectados, como participantes en un discurso práctico”. Por lo tanto, para que la norma sea correcta tienen que haber participado en el diálogo todos los afectados por ella, y no sólo algunos, y la norma se tendrá por correcta cuando todos la acepten porque les parece que satisface intereses universalizables (acuerdo unánime).

Una actitud dialógica  
Las negociaciones son estratégicas, mientras que los diálogos son propios de la racionalidad comunicativa. Quienes entablan una negociación se contemplan mutuamente como medios para sus fines individuales. Por el contrario, quien entabla un diálogo considera al interlocutor como una persona con la que vale la pena entenderse, para satisfacer intereses universalizables.
Por eso:
1)      Quien toma la argumentación en serio está dispuesto a escuchar al otro.
2)      Considera a su interlocutor como alguien con quien dialogar, y no como alguien a quien convencer.
3)      Quien argumenta en serio está, dispuesto a escuchar para mantener su posición, sino le convencen los argumentos del interlocutor, o para modificarla si tales argumentos le convencen. Pero también está dispuesto a aducir sus propios argumentos y a dejarse derrotar, si viene al caso
4)      Está preocupado por entenderse con su interlocutor a fin de hallar soluciones concretas.
5)      La decisión final se toma en base a intereses universalizables, y no en base a intereses individuales o sectoriales.
6)      Por tanto el acuerdo sobre la corrección de una norma, no puede ser un pacto, una negociación.

La actitud dialógica es indispensable en una sociedad democrática y pluralista
Quien asume la actitud dialógica tal como se ha descrito muestra con ello que tiene a los demás hombres y a sí mismo como seres autónomos, igualmente capaces de dialogar sobre las cuestiones que les afectan, y que está dispuesto a atender a los intereses de todos ellos a la hora de tomar decisiones.
Se precisa pues:
      un reconocimiento básico del otro como persona,
      el interés activo en conocer sus necesidades, intereses y razones,
      la propia disposición a razonar,
      el compromiso con la mejora material y cultural que haga posible al máximo la simetría,
      la disposición a optar por los intereses generalizables en detrimento de los propios,
      tolerancia, solidaridad y respeto hacia el otro.

Sólo si reconocemos que la autonomía de cada hombre tiene que ser universalmente respetada, podremos exigir que se respeten sus particularidades.  

La actitud dialógica en el ámbito de la información
Los fines de la actividad informativa son:
® Ofrecer al público una imagen de los múltiples aspectos del mundo que el público por sí mismo no puede percibir.
® Servir de foro para debates que requieren un consenso de la población.

Estas son las actitudes que debe desarrollar el periodismo para conducirse éticamente:

1)      Formación de una opinión crítica madura ® Existen al menos tres puntos que diferencian la acción comunicativa entre dos interlocutores y el acto comunicativo entre periodista y público:
      El periodista no se dirige a un solo oyente, sino a un público heterogéneo, por lo que es difícil precisar cómo será recibido el mensaje.
      La capacidad del individuo que integra el público de cuestionar el mensaje es muy limitada.
      El periodista forma parte de una empresa, que como tal defiende determinados intereses particulares.
A pesar de estos obstáculos, existen factores que hacen necesario aplicar los elementos de la actitud dialógica al ámbito de la información:
      Entre la acción comunicativa interpersonal y la acción comunicativa mediática existe la semejanza suficiente como para que esta actitud dialógica sea asumida por los medios, para alcanzar el fin que les es propio.
      Los medios de comunicación tienen también la tarea de fomentar los diálogos entre los ciudadanos a fin de que formen una opinión pública crítica y preocupada por todos los afectados.

2)      El principio de no instrumentalización ® Quien realiza la acción comunicativa mediática tiene que aceptar que los oyentes son personas, es decir, interlocutores válidos, con los que merece la pena entenderse. Que no son simples instrumentos que puede manipular para conseguir beneficio económico o mayor prestigio. El periodista ha de asumir ante su público la actitud comunicativa que consiste en respetarle y apreciarle en tanto persona y en tanto interlocutor válido. 

3)      Las cuatro pretensiones de validez ® Si lo que importa es llegar a entenderse con las personas, el periodista ha de mantener las cuatro pretensiones de validez del habla:
      Aquello que dice debe ser inteligible para el público al que se dirige.
      La información que brinda debe ser fiable.
      La información que brinda debe ser verdadera, entendiéndose como información por lo menos contrastada.
      Debe respetar las normas morales, o sea, comportarse de una manera justa.

4)      Los afectados como protagonistas ® Para saber qué normas son justas será preciso tener en cuenta a todos los afectados por esas normas, y tomar como correcta aquella que todos podrían querer. Por eso es necesario propiciar el diálogo entre los diferentes afectados, participando en iguales condiciones, y decidir cuáles son las normas correctas para la prensa.
      Los mínimos de una moral cívica: Respetar los derechos de libertad (primera generación, derechos civiles y políticos, inseparables de la idea de ciudadanía), igualdad (segunda generación, derechos económicos, sociales y culturales) y solidaridad (tercera generación, derecho a vivir en paz y en un medio ambiente sano).
      La relación con los compañeros de trabajo: Que nadie esté convencido de que tiene toda la verdad, que se entablen diálogos destinados a que todos participen.
      La relación con el público: Respetar las reglas de la lógica mínima. Ayudar a que los ciudadanos entiendan que sus posiciones no son incompatibles, que es posible lograr el entendimiento por medio del diálogo (argumentación como procedimiento, búsqueda cooperativa de la corrección). Considerando el discurso argumentativo como proceso de comunicación, dar armas a los ciudadanos para que puedan formar buenos argumentos, ofrecer el ámbito para que los diferentes grupos puedan expresarse, destinar un espacio para que los ciudadanos puedan problematizar los argumentos surgidos del propio medio de comunicación. Y destinar un espacio para que cada quien pueda expresar sus posiciones deseos y posiciones.



Conill, J: “Ética económica y empresa informativa”

Cuando se habla de ética económica se hace referencia a una cuestión que si bien estuvo presente tanto en los orígenes de la economía –más concretamente en la filosofía práctica de Aristóteles como en los umbrales de la ciencia económica moderna, se ha ido perdiendo durante los últimos siglos a partir de la racionalización de la economía que pareció excluir cualquier reflexión ética.
En la actualidad reaparece el debate sobre el lugar de la ética en la economía, con voces divergentes sobre los alcances y posibilidades de la moral, pero con un interés particular en la ética empresarial. Este campo entiende que la racionalidad económica ha cedido cierto espacio a la racionalidad social involucrando así cultural, moral y socialmente a los individuos en los proyectos de la empresa. Es decir, ésta continúa siendo una organización comercial. Sin embargo, pensarla como institución social o proyecto humano implica también reconocer la responsabilidad que mantiene tanto con la sociedad como con los empleados. La ética empresarial también puede ser fuente de recursos a la hora de configurar la toma de decisiones estratégicas de la organización.
Dentro de la discusión, hay quienes opinan que la ética aparece como respuesta a la desconfianza pública sobre los negocios corporativos mientras que algunos empresarios, captando la sospecha social, convierten la duda en beneficios invirtiendo en la problemática de la ética. Por eso hay otros que sugieren que la ética es algo del momento, que conviene a algunos, pero es moda de todos modos. Hay una visión más optimista, según la cual la inserción de normas éticas puede ampliar el campo de la empresa hacia una concepción más amplia donde se incluiría la responsabilidad social. Por último, algunos destacan una ética cívica, enfatizando el lugar de las instituciones económicas en una sociedad democrática.
La ética económica entonces se plantea como una nueva disciplina que encuentra su lugar como reacción ante las demandas públicas que circulan en la sociedad actual y que responden al consumo masivo y a las nuevas tecnologías de la comunicación, por un lado, y a la decadencia del sistema económico en vigencia, por otro.
En cuanto a la empresa informativa, ésta también debe cumplir su rol comercial compitiendo en el mercado de la información a partir de sus productos periodísticos. No obstante, la eficacia y el objetivo de vender también son integrados con el sentido y la responsabilidad éticos puesto que se trata no sólo de una organización lucrativa sino además de una institución social. Esa responsabilidad debe regir tanto a nivel privado como público, es decir, no es meramente personal sino también corporativa y comunitaria. La empresa informativa, además de influir en el mercado de la noticias, interviene en la conformación de la opinión pública.
Las cuestiones éticas están presentes puesto que la empresa informativa sufre un proceso de retroalimentación en el que los implicados pueden cambiar la función de la información y adoptar otras pero siempre en una suerte de disputa con los otros. En esta dialéctica intervienen la empresa como organización, los profesionales a cargo y el público o sujeto universal. La primera se trata de una visión puramente empresarial que obedece tanto al fenómeno de la concentración como al rápido crecimiento de la publicidad comercial y que corre el riesgo de convertir la información en mercancía centralizada y uniforme.
La perspectiva profesional adopta una posición de “colaborador” de la empresa. Es decir, el periodista concibe y trabaja a la información como la institución, el servicio o el medio a través del cual la empresa cumple su otro fin –además del comercial– que es la difusión de ideas.
Finalmente, están las demandas y necesidades de la sociedad civil. En este caso, interviene un principio moral universalista a través del cual el público se asegura que el profesional de la empresa informativa comunique con eficacia y libertad.
Para hacer viable una ética cívica, social, es indispensable intentar corregir los errores de la racionalización moderna que se ha venido llevando a cabo hasta el momento. Éste es un rol que pueden cumplir los medios de comunicación a partir de la integración social de la ética cívica y la ética política. La responsabilidad de la empresa informativa radica en colaborar en la constitución de una opinión pública que resguarde la libertad pública y el pluralismo de una sociedad abierta.



Manual de Estilo de “El país”

 

1- PRINCIPIOS

Política editorial
El País se define como un periódico independiente, nacional, de información general, defensor de la democracia y la constitución. Acoge todas las tendencias excepto las violentas.
Información veraz, completa, interesante, actual, de calidad, para que el lector entienda la realidad y se forme con su propio criterio.
Rechazo de presión de cualquier grupo político, económico, religioso, etc. por imponer sus intereses. No manipulación de las noticias. La información y la opinión estarán claramente diferenciadas.
No publica información sobre boxeo. Línea editorial contraria al fomento del boxeo.
Las falsas amenazas de bomba no son noticias, salvo que tengan consecuencias de interés general.
Prudencia con información sobre suicidios. Solo se publicarán suicidios cuando sean personas relevantes o supongan un hecho de interés general.
Los nombres de víctimas de violación se omitirán, solo se podrán usar iniciales, al igual que en menores de edad detenidos.
Una información off de record podrá publicarse si se obtiene por otros medios

Responsabilidad profesional
Los redactores no deben hacer el vacío a una persona o institución por problemas que hayan tenido para cubrir una noticia. El derecho a la información es del lector, no del periodista. No debe desahogar su humor en el periódico.
El periódico será el primero, y del modo más rápido, en subsanar los errores cometidos.
El redactor está obligado a releer y corregir sus originales.

Tratamiento de la información
Se transmiten noticias comprobadas y no se incluyen opiniones personales.
Los rumores no son noticia.
Las fuentes. Dos tipos: presencia en el lugar o narración de terceros. El lector debe saber cual se utilizó. Cuando el periodista no haya estado presente, siempre se citará la fuente que haya suministrado la información.
La palabra fuente se utiliza cuando se da una información personal. Si, por ejemplo, el gobierno da la información a todos los medios, no se utiliza “fuentes gubernamentales”, sino simplemente “el gobierno”.
Evitar utilizar “fuente” cuando no se da una información sino una opinión. En ese caso, se deberá dar el nombre de quien opina.
La información en otro periódico, antes que en el propio, de informaciones relevantes no es motivo para no publicarlas.
No apropiarse de noticias ajenas. Los despachos de agencia se firmarán siempre, salvo que el texto se amplíe con medios propios.
Se prohíbe reproducir ilustraciones de revistas, enciclopedias, etc. sin autorización previa. Siempre debe aparecer el nombre de la fuente.
Los comunicados transmitidos telefónicamente deberán ser avalados por una voz conocida si resulta imposible conseguir el texto.
En casos conflictivos se debe escuchar ambas partes en litigio. Los casos dudosos deberán ser constatados por al menos dos fuentes independientes entre sí.
Si hay dos versiones radicalmente opuestas de un mismo hecho y el periódico no se inclina por ninguna, el titular no podrá ser adjudicado a una en detrimento de la otra.

Tratamiento de la publicidad
Los espacios publicitarios no podrán contradecir informaciones publicadas.
La veracidad de anuncios individuales o familiares (desapariciones, avisos, etc.) deberá ser comprobada.
Nunca los intereses publicitarios motivarán la publicación de un articulo.
La publicidad siempre se diferenciará tipográficamente de la información.
Durante campañas políticas, la publicidad política no podrá estar en espacios que contengan ese tipo de información.

Fotografías
Se prohíbe toda manipulación que no sea técnica. Por lo tanto, no se puede invertir una fotografía para que el fotografiado dirija su vista a la información.
Las fotos con imágenes desagradables solo se publicarán cuando añadan información.
Cuando se publican fotos de archivo para informaciones actuales, deberá aclararse.

Entrevistas
Los defectos de dicción no deben ser reproducidos.
Las conversaciones serán grabadas para aclarar cualquier error en la trascripción.



Encuestas
La información que haga eco de encuestas deberá responder: quién pagó la encuesta, cuándo fue realizada, cómo se obtuvieron las entrevistas, cómo fueron formuladas las preguntas, quienes han sido encuestados, cómo fueron elegidos, cuál es el margen de error.

Expresiones malsonantes
Las expresiones obscenas, vulgares o blasfemas están prohibidas. Como excepción, cabe incluirlas cuando sean citas textuales que provengan de personas relevantes, hayan sido dichas en público o estén impresas y no sean gratuitas. Si hay que escribir una mala palabra se escribirá completa, nunca abreviada. Por ejemplo, hijo de puta, no hijo de p...
Nunca deben utilizarse palabras ofensivas para una comunidad.

CAP. 2. “GÉNEROS PERIODÍSTICOS”

Normas generales
Uso del idioma
- El propósito al redactar cualquier noticia es comunicar hechos e ideas a un público heterogéneo. Por tanto, el estilo de redacción debe ser claro y conciso a fin de captar el interés del lector.
- El periódico se escribe en castellano, y la regla general es que no deben usarse palabras de otras lenguas. El criterio seguido ha sido aceptar las palabras no castellanas impuestas  por su uso generalizado, por ejemplo, `whisky´. Las mismas se escriben en cursiva.
- Las frases deben ser cortas, con una extensión máxima aconsejable de 20 palabras. Sujeto, verbo y predicado es regla de oro. No obstante, para mantener el interés conviene variar la longitud y estructura de las frases y los párrafos.

Rigor
- La información debe ser exacta. Deben otorgarse datos concretos.
- En los casos conflictivos hay que escuchar o acudir siempre a las dos partes en litigio.
- El autor de un texto informativo debe permanecer totalmente al margen de lo que cuenta, por lo que no podrá utilizar la primera persona del singular ni del plural.

Edad
- Los años que tenga el protagonista de una noticia, entrevista o reportaje constituyen un dato informativo de primer orden. Por tanto, debe incluirse siempre.

Citas
- Jamás ha de escribirse que un personaje ha insinuado algo si no se reproduce a continuación la expresión textual, de modo que el lector pueda corroborar la interpretación del periodista o discrepar de ella. Las citas irán entrecomilladas.

Las fichas
- Las fichas que preceden a una crítica de libros, obras de teatro, películas, exposiciones, etc. constituyen datos informativos de suma importancia. Deberán contar siempre con los mismos datos o elementos, y siempre escritos por el mismo orden.

Normas específicas
Noticias
Pirámide: En un texto informativo, el uso de la técnica de la pirámide invertida (de mayor a menor interés) es conveniente, pero no obligatorio.
Entradilla: La entrada es el primer párrafo de la noticia. Contendrá lo principal del cuerpo informativo, pero no deberá constituir un resumen o un sumario de todo el artículo. De él se desprenderá necesariamente el título de la información. Su extensión ideal, unas 60 palabras.

Cuerpo-informativo
- El cuerpo de la noticia desarrolla la información con todo tipo de elementos complementarios: incluye los datos que no figuran en la entrada, explica los antecedentes y apunta las posibles consecuencias.
- Entrada y cuerpo de una información no deben superar las 900 palabras.
- Siempre al término de cada párrafo, la noticia debe tener unidad en sí misma.
- Ningún párrafo debe constar de más de 100 palabras.

Edición
- No es sólo un diario de información general, sino una agencia de informaciones, un semanario, una base de datos, utilizada también por otros medios informativos, y un servicio de documentación con una colección de microfichas.
- El rigor del dato es fundamental en las informaciones.
- Las informaciones deben personalizarse; la profesión o cargo que desempeña el protagonista de la noticia y demás circunstancias personales son elementos noticiosos de primer orden.

Clases de notas
-      Breves: no llevan nombre del autor, no se datan,
-      Cuñas: Son breves, se usan para rellenar la página .Son noticias de importancia secundaria o anecdótica.
-      Reportajes: los mismos se estructuran en aperturas, relato y final.
-      Crónicas: Contiene elementos noticiosos (título) y análisis, o interpretaciones.
-      Opinión: Todos llevarán un pie de autor con sus datos personales.
-      Tribunas: artículos estrictamente de opinión que no serán corregidos, salvo por errores gramaticales.
-      Editoriales: Son responsabilidad del director.
-      Despieces: Artículos de opinión que acompañan a la noticia.
-      Seriales: notas de opinión serializadas.
-      Cartas al director: las mismas poseen una extensión determinada y deben ser firmadas y se les debe adjuntar los datos personales del autor.
-      Documentación: los artículos que posean documentación, deben citar la fuente de la que se extrajeron los datos.     


6. El uso de la firma
Se destaca la primacía de la noticia por sobre la figura del periodista. Sin embargo, en informaciones polémicas o comprometidas es menester firmar la nota.
El criterio genérico es que no se firma en la primera página del periódico. En el resto del diario la norma es que no se firman las conferencias de prensa, los cables, los resúmenes de crónicas de corresponsales, cronologías, extractos de conferencias, y en general los complementos informativos.
Las excepciones a dicha norma son dos: los trabajos de documentación que supongan creación literaria, descubrimiento de fuentes o aportación de información relevante; y las traducciones de reportajes o artículos literarios.
Algunos de los criterios son los siguientes: los textos de opinión no podrán ser firmados con el nombre El País; es inmoral apropiarse de noticias cuya paternidad es de otros; a pesar de que el autor firme la nota deben destacarse claramente todas las fuentes; para las fotos, dibujos, gráficos y mapas se aplican iguales criterios que para las informaciones literarias.

3. Estatuto de la redacción
Se consideran miembros de la redacción todos los periodistas, al margen de la titulación que posean, con seis meses de antigüedad.
-Principios: El País es un periódico independiente, nacional, de información general, con clara vocación europea, defensor de la democracia pluralista, y que se compromete a guardar el orden democrático y legal establecido en la constitución. Acoge todas las tendencias, salvo las que utilizan la violencia. La información pretende ser veraz, completa, actual y que ayude al lector a entender la realidad y formarse su propio criterio.
El país rechaza cualquier presión externa sobre sus contenidos. La información y la opinión estarán claramente diferenciadas entre sí.           
-Cambio de línea y cláusula de conciencia: En caso de cambio de la orientación ideológica, el periodista puede invocar cláusula de conciencia (implica cese e relación laboral con indemnización máxima). También puede hacerlo en el caso de que se imponga algún trabajo que vulnera los principios ideológicos del periodista.
-El secreto profesional: Es un derecho y un deber ético de los periodistas.


COLACILLI DE MURO: “Nociones sobre la teoría de la verdad”

1. Aproximaciones al problema
En el vocabulario metodológico hay una serie de términos que se vinculan directa o indirectamente con la verdad y la falsedad, pero que no designan ni lo verdadero ni lo falso. Las distinciones entre estos términos cobran relevancia en tanto constituyen auténticas aproximaciones al problema de la verdad, cuya complejidad es notable.

1.1. Corrección e incorrección
Observancia o violación de alguna regla, norma o prescripción. Correctas o incorrectas son las acciones y, por extensión, los resultados de las acciones. Así por ejemplo “adecua” (sin acento) y que, en cambio, es incorrecto escribir “adecúa”, porque en adecúa se viola una regla gramatical que prescribe que los verbos terminados en “-cuar” y “-guar” no se acentúan en la “u”. Lo mismo decimos de determinadas actitudes morales, sociales, o de otro orden, cuando esas acciones no coinciden con ciertas normas aceptadas de antemano.
Una actitud, o su resultado, no son verdaderos ni falsos; como hechos estimables serán correctos o incorrectos, pero siempre con referencia a las prescripciones con las cuales se los compara.



1.2. Validez e invalidez
Estos términos son usados en distintos aspectos de la actividad humana, pero considerados desde el punto de vista de la investigación e la verdad, interesan como propiedades de aquellas estructuras lógicas que llevan de premisas a conclusión, o sea, de los razonamientos y, en particular, de los razonamientos deductivos.
Ambos términos pertenecen también al grupo anterior, puesto que se trata de la observancia o violación de alguna regla sintáctica especial (las reglas de transformación o inferencia), razón por la cual se dice también que los razonamientos son correctos o incorrectos. Según vimos, la validez de un razonamiento no es nunca garantía de la verdad de las proposiciones que lo integran, pero tratándose de un razonamiento deductivo, su validez nos garantiza que partiendo de premisas verdaderas no podrá llegarse nunca a conclusión falsa. “Validez” e “invalidez” determinan importantes relaciones en el establecimiento de ciertas verdades: las verdades obtenidas por deducción o por demostración, pero tampoco son sinónimos de “verdad” y “falsedad”.

1.3. Autenticidad y aloenticidad
Los que están más próximos a las nociones de “verdad” y “falsedad”. “Auténtico” significa, pues, aquello que es lo miso que es: lo que tiene el mismo ser que se le atribuye, o se descubre que tiene. “Aloéntico” significa, pues, aquello que tiene un ser distinto al que se le atribuye, o al que se considera o se estima que tiene. Tanto la autenticidad como la aloenticidad se vinculan con las definiciones reales con las cuales caracterizamos los objetos. Si llamamos “hombre” a aquello que posee las propiedades “ABCD”, p.e., y nos encontramos con un individuo que manifiesta tener estas cuatro propiedades, diremos que se trata de un hombre auténtico. Lo que hace “auténticos” o “aloénticos” a las cosas y a cualquier objeto, en general, es nuestro conocimiento de ellos cuando ese conocimiento lo es del objeto tal cual es (autenticidad), o de distinto modo a como realmente es (aloenticidad); y también cuando les asignamos –por definición, descripción, etc.- propiedades que ellos realmente poseen (autenticidad) o de las cuales ellos carecen por naturaleza o definición (aloenticidad).

1.4. Verdadero y falso
“Verdadero” y “falso” son propiedades de los juicios y de las proposiciones. También suele atribuírseles, por extensión, a los enunciados u oraciones que usamos para expresar lingüísticamente unas y otras. Los juicios (subjetividad) y las proposiciones (objetividad) tienen, como veremos, la ventaja de afectar o depender de todas las otras entidades a las cuales también se les ha atribuido o se les atribuye verdad y falsedad.

2. ¿Qué es la verdad?
Distintos aspectos componen el concepto, diversas concepciones se han propuesto de la verdad.

2.1. Diversas concepciones acerca de la verdad

2.1.1. Concepciones onticistas
La verdad como algo que existe independientemente del conocimiento, identificándosela con el “ser” de las cosas. La verdad no depende del conocimiento. La verdad es una “cosa”, algo que es como es y que nuestro conocimiento no sólo no puede alterar ni producir, sino que, a veces, ni siquiera puede alcanzar.

2.1.2. Concepciones ontologistas
Para las concepciones ontologistas también la verdad es algo que está en las cosas, pero ya no se presenta como algo indiferente al conocimiento: por el contrario, consiste en aquello que ocultándose a nuestros sentidos en la diversidad y el cambio, se presenta a la razón (lógos), cuya función primordial es descubrir, des-ocultar, el “ser” de las cosas. A diferencia de la verdad óntica, concebida como una entidad independiente del conocimiento, la verdad ontológica es concebida también como fundamentada en el “ser” de las cosas, pero que surge y se manifiesta sólo al entendimiento humano o al divino, según los casos: la verdad es una relación entre la realidad y el conocimiento; una relación de conformidad.

2.1.3. Concepciones gnoseologistas
Para las concepciones gnoseologistas la verdad es una construcción del conocimiento o es el conocimiento humano mismo; o es alguno de sus resultados.

2.1.4. Concepciones expresionalistas
Para las concepciones expresionalistas, la verdad es una propiedad de las expresiones lingüísticas: palabras, oraciones, enunciados, términos y, especialmente, las proposiciones. Conviene advertir, no obstante, que no se trata de una propiedad física de esas expresiones –como la de estar compuestas por letras, por ejemplo-, sino de una propiedad relacional compleja que les es conferida por tratarse de expresiones significantes: o sea, por ser signos de algo, para alguien que les da o acepta una interpretación.
En suma: para las concepciones expresionalistas, la verdad no es una “cosa” que existe independientemente de nuestro conocimiento (onticismo); ni aquello que se des-oculta o des-cubre al pensamiento, o que coincide con él (ontologismo); ni tampoco es el pensamiento mismo, o una construcción, producto, o propiedad del pensamiento (gnoseologismo); sino una propiedad de las expresiones del conocimiento.

2.2. La verdad: sistema de relaciones biunívocas

El conocimiento de un único objeto presenta una serie de alternativas con respecto a la verdad o falsedad, cuya aplicación va aumentando a medida que se hacen intervenir todos los niveles de objeto. En suma, el conocimiento de un único objeto puede dar lugar a distintos tipos de verdad, como los que a continuación consideramos.

2.2.2. Tipos de verdad con relación a conocimiento de un determinado objeto
1.      Verdad en sentido estricto
2.      Verdad subjetiva estricta
3.      Verdad objetiva estricta
4.      Verdad gnoseológica subjetiva
5.      Verdad gnoseológica objetiva
6.      Verdad ontológica subjetiva
7.      Verdad ontológica objetiva
8.      Falsedad en sentido estricto

3. Criterios de verdad
3.1. Caracterización y clasificación
Dar un criterio de verdad es proponer un método, regla, prescripción o convención que indique en qué casos o bajo qué condiciones estamos en presencia de lo verdadero o de lo falso; de la verdad o de la falsedad.
Por tratarse de prescripciones metodológicas, los criterios de verdad no son, ellos mismos, ni verdaderos ni falsos, y su aceptación o rechazo dependerá de la eficacia que prestan para el logro del fin que con ellos se persigue.

a) Criterios científicos
Los criterios científicos son propuestos por la metodología de las ciencias y prescriben las condiciones necesarias y suficientes para dar por convalidados los enunciados. Los criterios de este grupo exigen que esta aceptación o rechazo sea el resultado de una prueba o serie de pruebas según los casos. La prueba (mostración, demostración, verificación, confirmación, etc.) es una condición indispensable para que un criterio de verdad sea considerado científico.

b) Criterios filosóficos
Los criterios filosóficos nos dirán, pues, cuál es el procedimiento para encontrar la verdad: no la verdad de un enunciado sino la de todos los enunciados posibles, o de los juicios, o del pensamiento, o de las cosas, según los pensadores que los proponen. Los criterios científicos tienden a establecer las condiciones que permitan aceptar o rechazar un enunciado científico como verdadero o como falso; descansan en el rigor objetivo sustentado por las pruebas; y pueden variar si varía el tipo de enunciado que se quiere convalidar o la característica de la realidad con la cual se los confronta. Los criterios filosóficos tienden a establecer la naturaleza de la verdad misma y determinar en qué circunstancias y con qué órgano de conocimiento esa “verdad” es, o debe ser, aprehendida. Cuando están basados exclusivamente en el rigor subjetivo varían de un pensador a otro, o de una concepción a otra de la verdad, que será la misma para cualquier tipo de objeto considerado verdadero en cada caso.

3.2. El criterio de evidencia
Etimológicamente considerado, lo evidente es lo visible, lo no oculto, lo claramente manifiesto. Y por evidencia se entiende, generalmente, la visión o visualización, o clarividencia, o captación, ya de la verdad, ya de cada uno de los pasos que llevan al establecimiento de la verdad a través de las pruebas. Consiste en aceptar sólo el tipo de conocimiento (cualquiera fuere) que se presente libre de duda o incerteza. La evidencia es el fundamento de todos los criterios de verdad, sean estos científicos o filosóficos. Adviértase, no obstante, que si bien la evidencia es condición necesaria para cualquier criterio de verdad no es, en cambio, suficiente. La evidencia no garantiza la adquisición de la verdad; sólo garantiza nuestra seguridad de estar en presencia de la verdad o de lo verdadero. Puesto que la evidencia es un fenómeno individual y subjetivo, no es posible eliminarlo de ningún criterio de verdad, a pesar de que se lo ha intentado. Lo que sí es posible es la complementación de otras evidencias que concurran a fortalecerla sometiendo a prueba aquella que la evidencia individualmente considerada nos presenta como verdadera. Esto es, precisamente, lo que nos proponen los criterios científicos que, en definitiva, pueden ser considerados como sistemas coherentes de evidencias intersubjetivas.

4. Actitudes respecto de la verdad
Las actitudes respecto de la verdad difieren de los criterios porque no están sujetos a ninguna regla o prescripción, son privativos del sujeto de conocimiento que los adopta.

4.1. La certeza
Actitud según la cual se acepta incondicionalmente determinado resultado de conocimiento. La certeza nos proporciona una seguridad efectiva sobre aquellos a lo cual adherimos, pero en ningún caso nuestra certeza puede garantizarnos que la corrección, validez, autenticidad, verdad, o sus opuestos, hayan sido efectivamente alcanzados. La certeza es producida por la evidencia, y la falta de certeza, o inseguridad, es producida por la falta de evidencia. Excesiva confianza en la certeza = dogmatismo.

4.2. La duda
La duda es una actitud crítica que consiste en no aceptar incondicionalmente ni la corrección, ni la validez, ni la autenticidad, ni la verdad, ni sus opuestos. La duda es una actitud decidida en la no admisión ni de lo uno ni de lo otro, hasta tanto no haya pruebas a favor de lo que se acepta, o en contra de lo que se rechaza, o inversamente. Duda radical = escepticismo, certeza negativa, seguridad de que es imposible formular ningún juicio o proposición verdaderos o falsos.
4.3. La opinión
La opinión consiste en la aceptación provisional, antes de toda prueba, de lo correcto, lo válido, lo auténtico, lo verdadero, y sus opuestos. La opinión es la aceptación provisional de una verdad, que puede llegar a ser científica si se le busca fundamentación adecuada tendiente a hacerla evidente mediante las pruebas. La opinión persistente estimula la adivinación. A diferencia de la conjetura científica, para la cual se establecen las condiciones que habrán de confirmarla y cuáles habrán de refutarla, la opinión adivinatoria es inescrutable e infalible, pues no se establecen en su formulación las condiciones mínimas para la prueba de su verdad o falsedad.
4.4. El error
Tanto la certeza, como la duda, pueden estar sustentadas en el error. El error es una adhesión inconsciente que consiste en aceptar como verdadero lo que es falso; como falso lo que es verdadero; como correcto lo que es incorrecto, y así sucesivamente. Lo contrario del error es el acierto, que consiste, consecuentemente, en estimar como verdadero lo que es verdadero; como falso lo que es falso; y así sucesivamente. El acierto puede ser consciente o inconsciente.

4.5. La ignorancia
La ignorancia es la ausencia de determinado saber y suele manifestarse comúnmente a través del error. Ignorancia y error no son sinónimos. La ignorancia es un no-saber y constituye un ingrediente fundamental en los procesos de conocimiento. Quien fuera poseedor de la totalidad del saber no conocería y, por lo tanto, no habría para él nada ignorado. Tampoco “saber” es sinónimo de “verdad” o de “saber verdadero”. El saber puede ser auténtico, o aloéntico, o estrictamente verdadero, o verdadero en ciertos respectos pero no en otros, o finalmente, estrictamente falso.

4.6. Veracidad y mendacidad
Señalan ambas un aspecto ético en lo que respecta a la aceptación o rechazo de lo que se estima verdadero. Es veraz quien acepta como conocido sólo aquello que conoce, y sólo tal como lo conoce; y como verdadero sólo aquello que él estima verdadero. La veracidad hace digno de confianza al hombre veraz, pero no garantiza la verdad de sus juicios o de sus afirmaciones, puesto que no siempre se está en condiciones de conocer la realidad tal cual ella es, sino más bien tal cual ella se nos presenta desde determinada perspectiva objetiva, o desde determinada capacidad subjetiva de conocimiento. Lo contrario de la veracidad es la mendacidad, actitud que consiste en aceptar deliberadamente como falso aquello que se presenta como verdadero, y como verdadero aquello que se presenta como falso. La mendacidad hace indigno de confianza al hombre mendaz, pero no garantiza la falsedad de sus afirmaciones o de sus juicios.



FAYERABEND, P: “Adiós a la razón”

Ciencia como arte
El autor tratará de vincular dos términos ciencia  y arte a partir de dos autores:
- Giorgio Vasari quien afirma que el hombre está ubicado en un mundo ordenado y, paulatinamente, adquiere los conocimientos para poder desenvolverse en él. El hombre evoluciona progresivamente, afinando y perfeccionando las técnicas, formas y representaciones. Según esta tesis se pasa de conocimientos y representaciones inicialmente imperfectos hacia otros más refinados y desarrollados.
En relación a esto, Fayerabend, quien explica cómo en el arte no se observa una evolución permanente sino que habría en algunos casos involuciones, siguiendo este paradigma.
            - Alois Riegl, quien asegura que en el arte no habría progresos ni decadencias, sino que existen diferentes formas estilísticas. Cada forma de estilo es algo perfecto en sí y, a su vez, obedece a leyes propias. El arte es entonces la producción de formas de estilo y la historia del arte es la historia de su sucesión.
En relación a esto, Feyerabend aceptará parcialmente la tesitura de Riegl en la que el arte produce muchas formas distintas, que toda forma artística tiende a una perfección interna y que ocasionalmente la alcanza. Sin embargo, toda producción artística no permite reconocer las leyes de una determinada voluntad artística (concepto que, según Feyerabend, Riegl dejó muy impreciso).
Feyerabend irá más allá de lo planteado por Riegl, al afirmar que el artista en su creación quiere representar la realidad. Para ello, la perfección interna y la concepción de la realidad son las dos condiciones indispensables. Las dificultades teóricas pasarán por la interpretación de la realidad realizada por el artista, pero pensar que sólo hay una manera de ver las cosas o contemplar la naturaleza no puede inducirnos al error de que hemos alcanzado la realidad, más allá del dilema que implica su definición. Significa que otras formas de la realidad no son conocidas o nadie tiene interés en ellas pero que una prevalece sobre el resto.
Los defensores de una única realidad apelan aquí a principios de orden que no sólo separan a las ciencias de las artes, sino que deben mostrar que las primeras, y más específicamente el pensamiento racional, son lo único objetivo.
La respuesta a este argumento es que no existe ninguna tradición, incluida las ciencias, que se atenga exclusiva y permanentemente a los supuestos principios del orden. Por lo tanto para el autor: “La razón es raramente razonable”. No sólo hay formas artísticas sino también formas de pensar, de verdad, de racionalidad y de realidad. Esta última, entonces, sería lo que representan los científicos como realidad.
Una segunda condición en Riegl es la cuestión de la verificabilidad. La solución es que a cada estilo particular le corresponde un método de comprobación propio. El éxito está dado porque un estilo responde a las nuevas exigencias planteadas por una nueva voluntad estilística. Esto puede lograrse de dos maneras: ya sea agregando nuevas ideas sobre viejos criterios o cambiando las ideas y los criterios.                                      
En consecuencia, la inclusión de conceptos abstractos y pruebas empíricas que comprueben las hipótesis teóricas, no otorgan por sí mismas las cualidades de real o verdadero. A lo sumo, podrán aportar una nueva concepción de la realidad, un nuevo estilo. La verdad, por lo tanto, será lo que afirma el estilo de pensar -en una determinada época y cultura- que es verdad y la elección de un estilo, de una realidad, de una forma de verdad es la elección de un producto humano, que es un acto social, o sea que depende de la situación histórica, por lo tanto es objetiva, pero el autor aclara que la objetividad también es una característica de estilo.
Al igual que el artista, el periodista también representa la realidad. Esta, no puede ser concebida desde un único punto de vista, es decir que sería imposible abordarla de una manera objetiva, pero tampoco se espera que sea una mera manipulación de los acontecimientos. Para evitarlo, deberá utilizar sus conocimientos sobre la realidad, es decir que apelará a su mundo de referencia para darle, entre otras, coherencia interna al texto. A su vez, deberá realizar una verificación de lo escrito en el mundo real, para contrastar la versión que está elaborando con la que aportan las fuentes. Finalmente el escrito definitivo deberá responder a ciertas reglas de verosimilitud, propias del momento y lugar en que se está llevando a cabo la cobertura del acontecimiento. 

Se pueden formular las siguientes tesis:
1-Riegl tiene razón al decir que las artes han desarrollado una serie de formas estilísticas con derecho propio de existencia, a menos que se las enjuicie desde otro punto de vista arbitrario, bajo una forma determinada de estilo de pensamiento.
2-Las ciencias también pueden ajustarse a la afirmación de Riegl, ya que también han desarrollado una serie de estilos incluyendo estilos de comprobación.
3-Los científicos cuando elaboran un estilo tienen la intención de que su trabajo sea la presentación de la “verdad”.
4- Según Riegl, los estilos artísticos están estrechamente enlazados a estilos de pensamiento.
5-El concepto de “verdad” es lo que afirma el estilo de pensar que es verdad.
6-El éxito sólo puede distinguir a un estilo de pensar cuando ya poseen criterios que determinan lo que es éxito.
7-Un ejemplo: hoy la ciencia es considerada desde el estilo de pensar que califica como más importante lo terrenal que lo sobrenatural, que considera a ésta como el artífice de la mejora de los bienes terrenos.
8-La elección de un estilo de pensar, de una forma de realidad es un acto social y depende de una situación histórica, ocasionalmente basada en un acto consciente, la mayoría de las veces, basándose en intuiciones más fuertes. La objetividad también es una característica de estilo como lo es también el puntillismo, el realismo o el naturalismo.
9-Hasta ahora se creía que sólo las artes eran estilos de pensamientos, pero ahora se está demostrando que las ciencias también pueden ser catalogadas de esta manera.



HABERMAS, J.: “Historia y crítica de la opinión pública”

6. La transformación política de la función de la publicidad

-Del periodismo a los escritores privados a los servicios públicos de los medios de comunicación de masas. El reclamo publicitario como función de la publicidad.

El cambio de función de la publicidad se basa en su cambio de estructura como esfera, por lo que, la prensa a causa de ese cambio se fue comercializando y eso implicó que se dificultara más aún, la separación entre lo público y lo privado. La publicidad entonces, dejó de ser exclusivamente una parte del ámbito privado.
El negocio periodístico estaba en sus inicios, organizado como una industria artesanal; los cálculos se orientaban de acuerdo con los principios de una maximización moderada, tradicional en el capitalismo temprano, de los beneficios.
El editor era el que organizaba el tráfico de noticias y las clasificaba. A esta fase económica se le agregó una fase política, en cuanto comenzó a transformarse la prensa de noticias en una prensa de opinión.
Los periódicos pasaron a ser guías de la opinión pública, medios de lucha de la política partidista;  además de ser meros transportadores de noticias. Esto conllevó a la aparición de una nueva instancia, la redacción, y sus grandes cambios funcionales. Para el editor esto supuso el hecho de que dejara de ser un vendedor de noticias y pasara a ser, un vendedor de opinión pública.
Estos cambios se dieron sobre todo, en los periódicos “cultos”, y en los semanarios y revistas políticas en Inglaterra. A esta segunda fase se la llamó “periodismo de escritores”. En esta fase el redactor, cumplía la función de compilador y autor. 
Pero, la competidora prensa periódica de los escritores publicísticamente activos, llevó a la organización de redacciones profesionales y autónomas. Se separaban ahora las funciones publicísticas y económicas, que eran responsabilidad; las primeras del compilador y las segundas  del editor.
Con esta autonomía redaccional tiene que ver también, que durante la primera mitad del siglo XIX, se fuera imponiendo en la prensa diaria el artículo editorial.
En la fase en que la publicidad se impone como publicidad política activa, conservan también las redacciones de las empresas periodísticas editorialmente consolidadas el tipo de libertad que caracterizaba a la comunicación de las personas privadas reunidas en calidad de público.
La prensa continuó siendo mediadora y vigorizadora del público. Esta prensa políticamente raciocinante se ve obligada a una “autotematización” continua: hasta la legalización de la publicidad política activa, la aparición y el mantenimiento de un periódico político.
Solo la consolidación del Estado burgués de derecho y con la legalización de una publicidad políticamente activa se desprende la prensa raciocinante de la carga de la opinión. Esa evolución que lleva a la prensa de opinión a convertirse en una prensa-negocio, se da casi al mismo tiempo en Inglaterra, Francia y EE.UU., durante los ’30. 
En la tercera fase el periódico cobra el carácter de una empresa productora de espacios para anuncios publicitarios. Estos primeros ensayos de prensa comercial moderna devolvieron al periódico el inequívoco carácter de empresa lucrativa privada.
La prensa entonces, se empezaba a convertir en la puerta de entrada a la publicidad de intereses privados privilegiados.
En consonancia con esto, cambia la relación entre la editorial y la redacción. La actividad de la redacción había dejado de ser una mera actividad literaria para convertirse en una actividad periodística especializada. La selección del material llegó a ser más importante que el artículo editorial y que la prosecución literariamente eficaz de una “línea”. Sobre todo, en los ’70 se empieza a desplazar de las primeras jerarquías del periódico a los grandes periodistas, para sustituirlos por administradores talentosos. La editorial contrata a los redactores para que trabajen para los intereses privados de una empresa lucrativa.
La autonomía periodística o publicística del redactor también es limitada en el tipo de prensa que no está sometida a las leyes del mercado, sino que sirve  primariamente a intereses políticos individualistas, incluso luego de constituirse en Francia e Inglaterra, las fracciones parlamentarias y los partidos políticos.
Pero los comienzos de la prensa partidaria controlada por organizaciones políticas, se remontan a la primera mitad del siglo en Inglaterra y en Francia. En Alemania se desarrolla en los ’60. El redactor se ve sometido, en vez de al director, a una comisión de control.
La evolución técnica de los instrumentos del tráfico de noticias (luego del telégrafo y teléfono, la telegrafía sin hilos y la radio) aceleró la unificación organizativa y el entreveramiento de la prensa, y a veces, fue condición de posibilidad para todo ello.
Entre 1870 y 1880 comenzó a utilizarse en los países anglosajones la estereotipia. La mayoría de las veces, esa homogeneización tecnológica coincidió con una unificación organizativa, dando lugar a cadenas de periódicos locales.
Con todo, el grado de concentración económica y de coordinación tecnológica organizativa, es reducido en comparación con los nuevos medios del siglo XX (radio, TV y cine sonoro). El capital manejado llegó a ser tal, al igual que el poder de la publicidad, que en algunos países la organización de esos medios tuvo que ser controlada por el Estado.
En Inglaterra, Francia y Alemania, esos medios fueron organizados como corporaciones públicas o semi-públicas.
En cuanto al mercado publicístico, éste creció en correspondencia con los medios de comunicación mencionados; hasta se crearon revistas, folletos y panfletos destinados a propaganda comercial, que eran más consumidos por las clases bajas que por las altas. (Porque estos medios de comunicación imponían e imponen una pedagogía del consumo).




PAVLIK, J.V.: “El periodismo y los nuevos medios de comunicación”

-La ética del periodismo y los nuevos medios
4 cuestiones que enmarcan los  problemas éticos que enfrentan los periodistas y el público en el entorno digital:
1. ¿Cuáles son o deberían ser las normas éticas a la hora de recoger los datos?
2. ¿Cuáles son las reglas éticas de la presentación digital de las noticias?
3. ¿Cuáles son los límites éticos  de los contenidos informativos en la red?
Y por último, Pavlik agrega, ¿cuáles son las cuestiones éticas de carácter general con las que se enfrentan los periodistas en un sistema informativo cada vez más interactivo y global?

1.                  Pensar en esto implica preguntarse entre otras cosas, ¿qué pasa con el derecho a la intimidad de las personas en una era de imágenes omnidireccionales?, ¿qué pasa con las cámaras ocultas?, ¿qué sucede con el uso de Internet, para recoger datos?, etc.
El periodismo de investigación y revelación puede, con la ayuda de nuevas aplicaciones mediáticas, invadir cada vez más la intimidad de las personas.

2.                  La producción digital de la información puede traer varios cuestionamientos éticos, como el de la manipulación de la imagen, el uso de datos sin contrastar, la sobrecarga de información y la violación de los derechos de autor; por ejemplo.
En cuanto a la manipulación de la imagen, ésta se da de tres formas: añadiendo, quitando y modificando. Añadir digitalmente significa poner algo en una imagen que no estaba allí. La manipulación digital implica transformar.
Y además, hoy por hoy, es posible usar toda esta nueva tecnología digital no sólo para transformar las imágenes y el sonido, sino también para inventarlas/os, crearlas/os.
En algunos terrenos, como el de la publicidad, la manipulación digital de la imagen es la noma de facto.

3.                  Contenidos de la red. Información y banners, van de la mano. Al respecto, la ASME (Sociedad Americana de Directores de Revistas) expone una serie directrices sobre publicidad y redacción en los nuevos medios, que conminan a los directores, editores y publicitarios a:
-mostrar de manera visible el nombre y el logo de la organización que controla el contenido del sitio;
-distinguir el contenido de redacción y el publicitario en todas las páginas;
-rotular como publicidad todas las secciones publicitarias especiales, los “publireportajes” y similares;
-no permitir que los redactores creen contenidos para la publicidad; y
-no poner enlaces a publicidad en el sumario, o en cualquier listado de los contenidos editoriales de una publicación digital.
Estas y otras directrices de la ASME subrayan la importancia de una transparencia total y de mantener el control editorial en el campo digital.

La audiencia y la sociedad:
Éstas hoy en día tienen el poder de crear contenidos electrónicos, desde la red.

Objetividad, imparcialidad y exactitud:
Para el periodismo americano hay tres normas que hay que cumplir en la prensa:
1.        objetividad, que implica evitar la distorsión y el sensacionalismo.
2.        imparcialidad, implica dar cobertura equilibrada que refleje todas las partes de una cuestión.
3.        exactitud, implica informar bien, de manera completa.
Estas normas definen una prensa ética, digital o no debe buscar la verdad.

Un conflicto de intereses
La era digital trajo cotizaciones de valores y datos en tiempo real, así como la capacidad de operaciones bursátiles digitales para cualquiera que posea un modem y una PC. Es decir que cualquier persona puede comprar o vender acciones, invertir en la bolsa, etc.


Gil, Q: “Diseñando el periodista digital” (ii)

Ética y deontología periodística en la sociedad de la información
En la sociedad industrial, los medios de comunicación ocupaban una posición intermedia entre los poderes públicos y las sociedades democráticas. El “cuarto poder” se definía como herramienta de control al servicio de la ciudadanía, que obtenía una información transparente e imparcial a través de los medios y se integraba a través de la opinión pública. Los medios de comunicación fueron el elemento imprescindible para fundamentar el corolario de la libertad y el control sobre los abusos de poder en las democracias liberales.
Los medios de comunicación fueron reacios a la creación de códigos jurídicos que pudieran menoscabar su libertad e independencia frente al Estado, fomentado conceptos alternativos como los códigos deontológicos (éticos) y la autorregulación (códigos que recaen en la conciencia del periodista y esta autorregulación recae en la  conciencia y ética de empresas dedicadas a la información).
En las sociedades democráticas actuales, el periodista, su actividad informativa, tienen trascendencia social que está explicitada en el reconocimiento de derechos como la cláusula de conciencia y el secreto profesional.
Pero todo este marco entra en crisis con la llegada de la Sociedad de la Información. Los medios tradicionales dejan de ser el único medio de comunicación entre los organismos públicos, las organizaciones privadas y los ciudadanos. No solo informan los periodistas. Todos tenemos la posibilidad de informar.
Todo esto complica la aplicación de las autorregulaciones y de los códigos deontológicos que están en controversia  en la profesión periodística.
Códigos deontológicos en la profesión periodística inciden en los siguientes aspectos:
Ø  Aceptación explicita del código deontológico: requiere un compromiso ético muy alto. Es imprescindible para la autorregulación disponer una identidad certificada (para que el receptor sepa que el que forma los contenidos es un sujeto real, identificado y avalado por el medio que contrata y una asociación profesional). LA comunicación digital requiere de ‘informadores seguros’ y e organizaciones de certificación periodística, que a la vez puedan regular y servir de amparo ante abusos al periodista
Ø  El periodista debe explicar la verdad: verdad, objetividad e imparcialidad no existe en forma absoluta. Pero existen procedimientos que permiten aproximaciones a informaciones veraces (contrastar información - en la red permitido por enlaces).
Ø  El periodista debe respetar a las fuentes y a los sujetos de la información: En la mayoría de las legislaciones, el derecho de información está limitado por: derecho del honor, de la intimidad, de la propia imagen, de la presunción de inocencia, así como derechos especiales de la infancia y la juventud. Otras consecuencias del trato especial en la relación entre periodistas y fuentes son el: derecho al secreto profesional, respecto del off the record y al silencio de las fuentes (no varía en el medio digital, pero lo transnacional da pie a múltiples apreciaciones éticas, etc).
Ø  El periodista no debe mezclar información y opinión: la libertad de expresión y libertad de información no deben confundirse. Los periodistas representan el “cause de la información” hacia la ciudadanía. Sí mezclan condicionan la veracidad de la información, limitando la libertad de los ciudadanos. En el caso de abundancia de información, pasa lo contrario. El periodista digital selecciona, prioriza y descarta fuentes a sus interactores (lectores) y lo hace bajo un criterio subjetivo. Por tanto, la opinión del periodista pasa de ser un elemento secundario a constituir el factor principal.
Ø  El periodista no debe mezclar información y publicidad:  En la red esta  distinción se complica más por:
-vivir sólo de la publicidad:
En la mayoría de las publicaciones electrónicas los lectores no pagan por obtener la información, lo que deja todas las inversiones en manos de la publicidad.
Hay otro factor importante, que es el que un buen porcentaje de los directivos de estas publicaciones no se sienten afectados por ningún Código Deontológico de la Profesión Periodística.
-       Se puede informar sobre productos comerciales:
En los orígenes del periodismo estaba claro que la visita de un político  a un  restaurante era información, los detalles de un restaurante era publicidad,  pero en la actualidad; esto no es tan así.
Internet permite que cualquier producto comercial se convierta  en fuente de comunicación -los productos comerciales son también información (información y los propios productos publicitados “confusión”)
Ø  Los periodistas deben respetar los derechos de autor: No deben plagiar, lo cual es más frecuente que suceda en la red que en los escritos en papel.
Ø  Los periodistas no deben obtener económico de sus informaciones: No deben recibir regalos que puedan influir en su trabajo.
Ø  Los periodistas deben combatir los monopolios informativos y las concentraciones: A favor de la libertad, riqueza y variedad informativa (“Darle la voz a los q no tienen voz”).



Sánchez Tabernero, A “Dirección estratégica de empresas de comunicación
Cap. 9. Desafíos éticos

Desde la época pre-profesional de las empresas periodísticas, existen problemas sobre las cuestiones éticas en el quehacer del periodista. Entre esos problemas están:
-        la debilidad económica de los medios lo hace vulnerables a las presiones de los anunciantes
-        los medios se concentran a merced de las políticas de sus promotores
-        poca preparación de los profesionales
-        el escaso prestigio y remuneración de los periodistas, facilita la corrupción.

Y por último, la falta se honradez e integridad de los profesionales de la empresa periodística.

1. Un nuevo entorno económico:

Desde 1850 se empieza a configurar una industria de la comunicación, con la aparición de: las primeras agencias de noticias, aplicación de la máquina de vapor a la imprenta, nuevos procedimientos de fabricación de papel prensa, desarrollo del telégrafo y del ferrocarril y empleo de la publicidad como fuente esencial de recursos de diarios y revistas.
Hasta esa fecha el periodismo estaba vinculado a distintos ámbitos: políticos, literarios y culturales; y se mantenía casi ajeno al afán de lucro. Sin embargo, la plena introducción de los medios de comunicación social en el engranaje económico de los países occidentales varió el campo de la deontología de la comunicación. Después de la 2ª Guerra, y desde 1890, los empresarios han sustituido a los redactores, guionistas o creativos de agencias publicitarias a la hora de tomar decisiones en las empresas de comunicación.
El comportamiento ético en las organizaciones exige que los directivos tengan una idea cabal del hombre.
En la actualidad se requiere de gran cantidad de información para participar en la vida política y para decidir acerca del empleo del tiempo del ocio. Por otra parte, el crecimiento de los salarios y de las pensiones y la disminución de la jornada laboral favorecen a que las familias destinen más recursos al entretenimiento. Por lo cual, los medios se han convertido en la materia prima de un negocio próspero, cuya aliada principal es la publicidad.
Los medios de comunicación se constituyeron en el canal más eficaz de transmisión de anuncios publicitarios.
Y a estos cambios hay que añadir nuevamente,  la cuestión de la ética; que si no se tienen en cuenta pueden traer dificultades competitivas a corto plazo: -disminuciones del volumen de ingresos tanto por ventas como publicitarios.
-disminuir el atractivo de los negocios con expectativas de rentabilidad pero que exigen pactar con actitudes inaceptables desde el punto de vista deontológico.

2. Los riesgos de la revolución empresarial:

En la actualidad toda empresa debe innovar, debe buscar excelencia, calidad, liderazgo y conocimiento, por la aparición constante de nuevos competidores. Y esa vorágine por la competencia, puede provocar que las organizaciones periodísticas busquen los caminos más “fáciles”, para ser los “primeros”.

3.       Dilemas éticos en la dirección de personas:
     Éstos se ven también, en el momento de contratar o despedir personal.

4.        Cultura empresarial y difusión de mensajes: La emisión de mensajes. En este campo el comportamiento ético se condensa en la difusión de contenidos que respeten la realidad de las cosas y que no desvirtúen los aspectos básicos de la naturaleza humana. Por consiguiente, la obligación de los medios consiste en servir al público, en vez de usarlo para fines económicos, políticos o ideológicos. El compromiso deontológico en la difusión de mensajes se fundamenta en la idea de veracidad. Ser veraz, es propio de las personas. Difundir es abrir un diálogo entre ellas, basado en la veracidad y en la confianza, pues las relaciones comunicativas y comerciales son relaciones de personas.


5.        Aspectos éticos de las estrategias corporativas:
Las estrategias de crecimiento de los grupos de comunicación deben buscar u equilibrio entre: rentabilidad, preferencias de los empleados, e interés público. Estos 3 objetivos, muchas veces se pierden de vista, con el “afán” de crecer.

6.        La ética como ventaja competitiva:

4 principios básicos que deben guiar la actividad cotidiana de las empresas de comunicación:

a)      El comportamiento ético en las organizaciones sólo puede tener lugar cuando los directivos poseen una idea  cabal del hombre, que implique primacía de los social sobre lo individual, apertura al destino trascendente de las personas y fomento de valores como libertad, responsabilidad y tolerancia.
b)      Los directivos deben asumir planteamientos éticos, lo que implica reconocer que la rentabilidad económica no es el motor exclusivo de las decisiones empresariales.
c)      Los empresarios no deben ausentarse de los negocios de comunicación.
d)     Coherencia ética y eficacia empresarial no sólo resultan compatibles, sino que se exigen mutuamente. Sólo el comportamiento ético permite alcanzar un alto nivel de motivación de los empleados, favorece la buena imagen de la empresa y da confianza al público.

- Hay que tener en cuenta también, que los conflictos entre  ética y rentabilidad se solucionan a largo plazo.



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